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Semper paratus

En un instante la noche consumió la tarde y la luz se perdió entre las nubes. Un relámpago nos devolvió el día; a causa del estallido estuve a punto de cortarme el pulgar, y el cuchillo quedó en…

Claro de sol

Para ese momento, el fuelle del pecho se despegaba en un delirio. Probablemente —no podría saberlo— tendría dos costillas rotas, quizá la nariz, quizá ya habría perdido algún diente y el derrame en el ojo ya se escurriera…

Valle de bravos

–No mames, está delicioso. O tro ni vel pa pá. –¿Te sirvo otro? –Mejor un abogado, mirrey. Los burócratas luego me indigestan. –Uta, qué delicado… –Mi Mike, ¿te encargo un mercadólogo bien dorado? –Cómo no, papaloy. ¿Marinado o…

Semana inglesa

El dolor de espalda perenne. La mala noche. El hombro. Cualquier tiempo para el desayuno: escaso, rayano en nulo. A la mano y en el camino, una pieza de pan, la boca seca. El sabor acre de la…

La sima

El primer tramo del descenso fue ordinario. Pronto la penumbra y la marea, ajenas a las parvadas de estrellas, cobraron autonomía. Pero el halo de claridad que emitían las lámparas se deslizaba con gracia entre la espesura. Y…

Se nos va perdiendo el amor

En el recuerdo se instala un día, una memoria, opaca y turbulenta, extendida, desordenada, como todo recuerdo. Se escucha, siempre, un estribillo. Will tear us apart again. Y recuerdo la tarde en que nos sentamos a ver la…

Topografía

Toda cicatriz carga memoria. Accidente, necesidad, a veces intención, pero siempre porta razones: «rompí una ventana con la palma y me pusieron cinco puntos; casi pierdo el meñique», «me rompí la nariz en la playa: apenas se ve…

Hebras

Un lazo es fibras. No es sin nudos. Cuando unos lo piensan apéndice o decoración, para mí es sufijo de la piel. Se atan las manos y los tobillos; las intenciones, la disposición, los temores rancios, los adjetivos.…

Palas

Las ideas no corren por sí mismas, ¿sabes? Se reproducen, volátiles, de unos a otros, se escabullen como las sombras que se hunden en las grietas; y cargan con ellas una memoria que ya no conocemos. ¿Recuerdas esa…

Penumbra

Me sentó por fin en una silla del comedor. La madera me recibió y los cantos se hundieron en mis piernas. Ensartó las agujas con una calma espléndida, después urdió un nudo con listón y apretó con delicadeza;…

El momento oportuno

Hay un tiempo para comer y un tiempo para beber, un tiempo para trabajar y un tiempo para descansar. Hay un tiempo para estar ahí, aquí, y un tiempo para recordar. Hay, sobre todo, un tiempo para abrazarse…

En flor

Cruza Horacio la penumbra. Un bulto murmulla a su atención: en el jardín central del parque, una mujer está reclinada al pie del almendro. Los brazos desnudos, el cabello en arrebolada caída sobre la mejilla izquierda, la cabeza…

Maelstrom

Tú crees que estoy sola. Sola. Sumida en un torbellino de angustia. Aterida e indefensa, penando porque tú no estás. Tú crees que tiemblo, que la borrasca me oscurece, que mi piel te pide porque no hay manera…

Cinco de diciembre

La noche colmada de borrasca dio paso, por un instante, a una leve nevada. La luna iluminó el polvillo que levantaba el viento; en lo remoto de un abedul, una ardilla arropaba a sus crías. A sus pies,…

Noche de paz

Miguel… siempre nos dio ternura. Era el primero en hacer lo imposible, y de alguna manera llamaba nuestra veleidosa atención. Ese fue su error. Sus grandes ojos negros rebosaban en su cara de boca esbelta. Erguido y de…

Abraham

–Debieras callártelo, ¿sabes? Como si tuvieras algo importante que decir… –Me importa un carajo y menos que eso, así que vete a la mierda. Dale: de una vez. Debí callármelo antes de que las ideas me pulularan por…

De vagones

Sí, mire: Productos de Calidad pone a la venta –en promoción– la crema relajante para aliviar, mejorar, paliar, aminorar el cansancio y el estrés de ese camino, de esa ruta a casa. Aplique una dosis moderada bajo los…

El hambre

Las sombras nacen de los troncos oscuros, como el viento de las copas; apenas la tarde se deja vencer, estiran sus dedos largos y se arrastran de los árboles, lamiendo la hierba y la hiedra: huelen a la…

Ctónicas

Atlas abandonado sostiene la calma en su espalda a nuestra espalda. Mejor es que no la deje caer, que se mantenga ­firme, que su mirada no se distraiga, que de sus cabellos se derramen siempre las nubes y…

Clamavi ad te

En torno, los árboles –formados en pelotón que perderá todas las batallas– se yerguen tejiendo un firmamento, uno que nos arropa. Bajo las nubes de hojas gozamos una plácida certeza: sabemos la distancia, probablemente nada más; lo que…

Noche cerrada

Conservo sólo los guantes largos de mi madre. Siempre pensé que eran de raso fino, pero ahora veo que no. Siento que no. Aunque en ella eran espléndidos: sus manos se alargaban, su porte era refinado, su rostro…

Encallar

Por su espalda se escurre la lluvia. La placa, el golpe, siguiente: de nuevo. Mira –no se sabe si atónito o gozoso– frente a él, y sólo piensa que al otro lado de la catástrofe se asoma una…

Concierto

Las cuerdas se tensan, su entramado escribe sobre mi piel; la presión en el cuerpo tiende a cambiar el miedo. De los hombros parten y cruzan mi pecho en nudos, mis costados son un mapa, mi espalda está…

Hamelin

Ocho de la mañana y alguien atina a llamar a la puerta; a estas alturas ya todos me parecen Testigos de Jehová… ¿No ven que llueve, que intento descansar, que allá afuera parece noche cerrada? Un plácido sueño,…

El ocaso

Atado a la roca, Loki… Fenrir también. ¿Son las entrañas de Nari las que te retienen? Tu propio hijo, muerto entre las fauces de tu hijo. Padre de lobos: el deceso está en tu sangre. Será tu esposa…

Imelda

Saliste incólume sin que nadie te viera. Tienes la boca seca y te sabe a almendras; crece la sed, pero pesa más el cansancio. Al otro lado de la plaza, dos cuadras más adelante, te urge el beso…

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