«Cada dedo regresó a lo suyo: uno a cortarse con las hojas del diario, otro a rascarme un ojo o hurgarme la nariz.»

Desde el respaldo de la silla

Desde el respaldo de la silla

Esto de olvidar ropa tuya en mi casa se nos está haciendo costumbre. Al principio no me pareció más que un simple descuido, hasta una casualidad si quieres. Descubrí tu chamarra la tarde siguiente a la que nos vimos. La vi colgada en la silla en la que la dejaste. Es claro que si se quedó acá es porque, para la hora en que te fuiste, ya no tenías frío. Te dije "dejaste tu chamarra"…

Un único y singular anhelo

Un único y singular anhelo

Empaquetado en una saturada capa de acontecimientos poco apocalípticos y más bien parcos, grises y desmotivantes, me siento fortuitamente frente a la luz de una vela. Al tener tanto background innecesario, viendo fijamente la vela, se viene a mi mente una idea como un instinto, como una necesidad. Quiero ser yo mismo en el centro de la luz de aquella vela, pienso (¿o siento?). Quiero vivir esa intensidad total del núcleo de su luz sin…

El límite de lo incierto

El límite de lo incierto

No los mires. Guarda el espejo y finge que has encontrado un desperfecto en tus manos. Las ves y recuerdas que nunca has sido buena para colorear: eras de aquellas que se salían del contorno del dibujo, en tus mapas se notaban las rayas sin rumbo de un océano azulado. Reconoces que en ese color de barniz está la paciencia de quien te pintó tus largos dedos, esas uñas tan limítrofes te desesperan. Cuando las…

Priscila en el empedrado

Priscila en el empedrado

Lo sabías, bien lo sabías. Volviste a soñarlo como cada noche desde que decidiste que él sería el hombre, tu dios astado: el alce blanco que entra en tu habitación, que se acerca y te olfatea y con su falo te roba el himen mientras gimes tirada en la duela y te vuelves escarlata en medio de tu cuarto. Y el alce descarnado, sin piel ni músculos, es un cadáver frío parado en el borde…

I think I’m paranoid

I think I’m paranoid

Me devoran todas las miradas que se adueñan de mi tiempo. Los azulejos quebrados rebuscan entre el frío los restos que mi piel ha repartido en el viento. Las horas huecas que se esconden en mis labios parten y transcriben caricias ausentes de tu boca. Transparente e inmóvil permanezco ahogada en los inciensos. Las violetas han dejado los espejos y mis ojos respiran agua del suelo, donde tus pasos dibujados se van borrando y huyen,…

Tulipanes

Tulipanes

A veces morir no es suficiente, a veces el olvido no tiene esa contundencia necesaria para que la muerte resulte suficiente, a veces los brazos se pierden de cansancio y descubrimos que somos el Sebastián lacerado, el ave que se cae del nido antes del vuelo, la flor que recién abierta pierde los pétalos con su primera lluvia. Dicen que de amor no muere nadie. ¿La gente qué sabe de los alborotos crueles de la…

El cordón

El cordón

El dedo atado con un cordón, para no olvidar. Un cordón que le robé a tu zapato izquierdo la última vez que te vi. Ni siquiera pensé si la falta del cordón afectaría tus pasos, si te caerías. Sólo pensaba que te vería de nuevo, aun si te caías. Los primeros meses pasaron, los otros dedos se encelaban de no tener ellos nada qué recordar. Y mi dedo índice se paseaba orgulloso y pedante frente…

¡Que venga!

¡Que venga!

Alguien piensa que las palabras con h intermedia la adquirieron porque dios les sopló encima o porque les tocó el alma. Esa h tan muda es un aliento que no sopla sobre todas las palabras, sobre todos los nombres. Alguien sostiene la h intermedia entre las manos, las frota y la fricción genera calor. El espíritu de la palabra se enciende de nuevo. Entre las manos la palabra no muere. Alguien espera el día de…

No somos nada

No somos nada

Estas últimas semanas he estado redescubriendo a Tons on Tails, se han convertido en mi grupo favorito del momento. Recordaba un par de canciones de ellos de los ochenta que me gustan mucho porque siempre la ponían en el Tutti y en las fiestas darks a las que iba, pero ahora que me he puesto a escuchar de nuevo sus discos con más atención me gustan mucho más. ¿O será la marihuana?, ¿el maldito lunes?,…

Ana & Nelly

Ana & Nelly

La disco giraba alrededor del rojo intenso de un viejo bombillo. El sopor y el denso vaho de humanidad eran fáciles de ignorar dado el increíble sonido que vertían los parlantes. Salí con mucha gente pero ahora sólo quedábamos ellas dos y yo, o sea que, en cierta forma, estaban a mi cargo. El Tíbiri ponía estruendosa salsa: pura rasquiña y sudor del trópico más criminal y más bajo; bailar y tropezarse, transpirar juntos, sortear…

Gabriel

Gabriel

Gabriel es un ser de luz, bondadoso, sabio y caritativo. Se desplaza a cinco centímetros sobre el suelo, nunca tocando la tierra negra que pisamos a diario. La primera vez que lo vi estaba parado frente a "Monedita", un vagabundo loco cuyo apodo era todo su léxico. Segundos después, "Monedita" se convirtió de nuevo en Arturo, al parecer un joven de trágico pasado y malas decisiones, pero inteligente y perspicaz. Gabriel, el eterno elevado de…

Esto no es una pipa

Esto no es una pipa

He estado pensando mucho en el amor últimamente. Bueno, sobre todo en las personas enamoradas. Yo ahora no estoy enamorado y me alegro de no estarlo. Cuando veo cómo se comportan ciertos de mis amigos y amigas enamorados, se me quitan las ganas de inmediato. Es como si de pronto fueras otra persona, otra persona desconocida para los demás, con nuevos gustos e ideologías. Luego cortas y vuelves a ser el mismo. Ojo, no estoy diciendo…

Jota

Jota

Me pego la taza de café caliente al pecho. Calentar la congoja, que al menos al tacto haya algún indicio de lo confortable. La congoja —esta, la mía— suena como si fuera una especie de escarabajo, algún bicho que en su nombre corriente y en su denominación latina tiene muchas jotas. Es la fonética de la jota lo que hace que la congoja sea ahora tan grande, tan dura, tan insoportable. Recargo la taza caliente…

Ahora retumban los disparos

Ahora retumban los disparos

Al final de este cuento el niño muere fusilado y sus padres, impotentes y ciegos por las lágrimas, escuchan el sonido seco del cuerpo encapuchado contra el cemento del patio. El padre, estoico por tradición, comprende por primera vez cómo las emociones vencen a la razón. Su mano aprieta la muñeca de su mujer y la fisura un instante después del disparo. La madre no siente el dolor pero para. Para de llorar, respirar y…

Paramnesia

Paramnesia

Confundida por el olor te sigo hasta la calle que no tiene nombre. Volteo para ver si alguien nos sigue y creo que estamos solos. Te busco de lado a lado con la mirada, pero el muro de piedra gris me ha cortado el paso. Sigo caminando contando mis pasos, escuchando cómo los tacones hacen eco en las paredes. Ya antes he estado aquí, pero no sé cómo y tampoco sé por qué. ¿No te…

El anhelador

El anhelador

Sé que te pone la mano en la cintura cuando te besa. Por ahora. En dos días la tendrás en tus nalgas todo el tiempo. También sé que tiene mal aliento y cuando se ríe cerca te da un poco de asco. Sé que cuando lo abrazás te parece que sus sobacos huelen un poco agrio y que siempre está sudando frío, como un animal que miente. Sé que tiene las manos fofas siempre húmedas,…

Con los hilos de fuera

Con los hilos de fuera

El azar domina los hilos de los que cuelga el destino. No se sabe si es el dedo gordo del pie izquierdo lo que le lleva a caminar en esa dirección. O si es la espina dorsal lo que hace que mire al cielo cada tres pasos por si alguien desde arriba lo estuviera siguiendo. De ser así, lanza unas veces una mirada amedrentadora para que lo de arriba tenga que hacerse el disimulado y…

La esencia muerta

La esencia muerta

Porque los anhelos son la filosofía radiante del espíritu, formulan un carácter fabuloso del sentido; estimulan la voluptuosidad ante las formas. El árbol desorbita a la percepción, le crea un asenso. El agua incita al reposo y a las transparencias, es lo más parecido a la paz perceptiva, pero las altas mansiones aplacan a las explosiones imaginarias, les inyecta su anestesia gris. Se ve caer la nieve, la fuente es un círculo de hielo, un…

A(h!)parecer

A(h!)parecer

Sólo en la medida en que es lo que puede ser, el parecer resulta, apenas, soportable.   No sé por qué cuando inundas mis ojos, mientras escudriñas tu rostro en el espejo y el reflejo de tu mirada eriza mi piel, pienso en la imperfección. Esculpida en el tiempo, detenida en el espectro: un parpadeo; incertidumbre en tus labios; titubeo en los dedos que no saben dónde reposar, una colmena desorientada y amarga; esa mejilla…

Obnubilante

Obnubilante

Tengo un cigarrillo en el corazón, de filtro quemado y aspiración disuelta. Rasgado a la mitad no sé en qué lugar quedó mi alma. Bajo las uñas cien letras entierran sus colmillos, dentro de las venas las palabras se llenan de alquitrán. Estoy en ningún lado, distante dentro de mi cuerpo, mutilado en el tiempo. No puedo sentir mis zapatos, no puedo callar mis oídos, no puedo leer mi obituario. Perezco, y sigo tan vivo…

La última canción que no grabaste

La última canción que no grabaste

Sabíamos que su voz acabaría por destrozarnos. El día de la grabación el estudio estaba paralizado y expectante, todos anhelábamos verla entrar por la puerta trasera, como siempre hacía, con los moretones del brazo, sus collares y ese chaleco tejido. Y no era sólo su voz, era la intensidad, esa mujer era un terremoto completo y nosotros una ciudad dispuesta a caer a sus pies. Ayer vino a escuchar la grabación de los músicos, esperábamos…

Amada madre y esposa

Amada madre y esposa

Quisiera caminar una vez más bajo la lluvia, tiritar de frío, desnudarme al llegar a la casa y tomarme un té caliente. Sentir el calor del bombillo incandescente que me negué a cambiar por uno fluorescente. Escuchar el toc, toc, toc, del reloj de pared que todos odiaban pero que heredé, con gusto, de mis padres. Sentir las arrugas expandirse por mi cara. Ver mis cabellos volverse blancos. Fumarme un bareto, tomarme un güisqui, tocarme…