«Te veía, Jonás, yo sabía que tú eras el coyote que decían, ese que si te le quedas mirando no te deja mover, que se aferra a ti como si de lejos mordiera.»

La guarida le da resguardo a los dos

La guarida le da resguardo a los dos

La ropa que dejo maloliente y sucia en el suelo la levantas con esa devoción tuya que nunca he entendido, pero que te define. Eres piedad. Tallas las manchas con una mezcla de vigor y dulzura que sólo tus manos pueden. Tallas las manchas que sabes que son de sangre, lo sabes aunque no quieras. Porque sabes lo que soy, lo que hago. Cada vez antes de salir es igual: te veo sentada tejiendo o…

LOBO

LOBO

Los ojos amarillos se envuelven en agua, se esquivan alrededor de lunas que acarician con garras de hombres ahorcados que se incendian, se duelen, se clavan, se hacen piel nueva. Por las miradas de mis huesos mis amores se van vestidas de torso, de cara, de piernas fantásticas, calientes y plateadas se sientan agitando sus relojes sin huesos. El jardín de amapolas hasta la vista se vuelve carnívoro, con vestidos azules de noche clara, repicando…

Reencuentro espiritual

Reencuentro espiritual

Me desperté luego de un sueño de persecución. Mis pies se entumían y el sudor frío que recorría mi rostro me indicó que algo no estaba bien. Miré el reloj, aún no amanecía. Fue imposible seguir dormido en mi cama y decidí salir al bosque, caminar. Sentir la luz de la luna en mis ojos, respirar. Poco a poco noté cómo mi corazón se aceleraba. Mi apariencia cambiaba y el tiempo... el tiempo perdió su…

…

Ella lo sabe. Me ha visto sobre la barda de su casa desde hace ya unas semanas. Ella sabe que la escucho, ella sabe que la huelo. Por eso su ropa está al revés. Por eso se arma con cruces. Por eso araña el monte. Por eso todos los días busca, escarba. Para robarme los ojos, para impedir que yo siga siendo este escalofrío que traspasa su ventana. Ella sabe que en cualquier momento perforaré…

Luz absoluta

Luz absoluta

Te veía, Jonás, yo sabía que tú eras el coyote que decían, ese que si te le quedas mirando no te deja mover, que se aferra a ti como si de lejos mordiera. El que no deja que lo caces y aplica la dentellada justa. Lo supe cuando desde la acera de enfrente volteaste a mí: tenías los ojos divinos. Eran como aquellos que aparecen en los sueños con la luz absoluta. Y no pude…

Efectos radiofónicos

Efectos radiofónicos

La primera vez que Rosendo Laimón devoró a un ser vivo fue después de haber sentido un coraje inconmensurable pero muy natural, tan brutal y ligero como si hubiera despedazado un pollo frito. Después de cenar y dejar a medias la taza de café que durante horas intentaba tomar, salió de casa como lo hacía cada lunes. Sin embargo, ese era un lunes diferente. Desde que puso el pie derecho fuera de la cama sintió…

El hambre

El hambre

Las sombras nacen de los troncos oscuros, como el viento de las copas; apenas la tarde se deja vencer, estiran sus dedos largos y se arrastran de los árboles, lamiendo la hierba y la hiedra: huelen a la distancia un cuerpo magro –cuerpo de niño– entre los setos. Rompen hojas secas bajo su peso, mientras se empujan hacia otro horizonte, y a su paso abandonan un olor a cenizas. Serpentean sobre el musgo de las…

De hombres lobo, mujeres y otros mitos

De hombres lobo, mujeres y otros mitos

A Raymunda le habían dicho que las mujeres no podían ser otra cosa más que eso, mujeres, y que su deber era quedarse en casa. Ella estaba ansiosa por salir, pues el encierro le oprimía el aura. Seguido se iba al campo a llorar su tristeza y en secreto decía que podía ver a la luna respirar. Una noche de tantas, caminó hasta toparse con los arbustos y, no muy lejos, alcanzó a ver dos…

Voracidad

Voracidad

Abrázame la noche, muérdeme las llagas y los pezones, trágate mi corazón a bocados, Loba, clava tu diente ruborizado en el hombro izquierdo, en el arcano prohibido de una profecía cualquiera. Mastícame, Loba, y déjame besar la hendidura auroleada por tus nalgas. Soñé de nuevo contigo; soñé que en la calle, de reojo, nos miraban las buenas costumbres mientras nosotras nos batíamos en esta encrispación de carne viva. Nosotras, todo alas, todo tierra prometida y…

Hambre

Hambre

Sé que te conviertes en pájaro. La maestra me lo contó la primera vez que me acerqué a ella. Supo de mis sentimientos hacia ti por el simple hecho de llegar a buscarla. Tú fuiste su aprendiz favorito. Primero me enseñó a esperar, luego a confiar y finalmente a callar. Estoy acurrucada en el árbol de nuestros sueños. Pido que se manifieste mi guardián. Es de noche y hace un frío de los mil carajos.…

Vicente

Vicente

A punto de morir recordó aquella noche de luna llena: el brebaje entre sus manos, espeso y caliente, cuyo vapor se mezclaba con la brisa húmeda del riachuelo, debía ser ingerido exactamente a la media noche y antes de la doceava campanada. Los nervios, el dolor de la quemadura en labios, lengua, garganta y en la boca del estómago hicieron que se pasara por unos cuantos segundos. Saboreó, entre la mezcla, sangre y pelos del…

El inquilino

El inquilino

Francis Ford Coppola marcó mi infancia con su versión fílmica de Drácula: el príncipe, el empalador, el fantasma transgresor de doncellas. Desde entonces me perturbó la idea de ser poseída por algo sobrenatural, lo que fuera. Pasaron los años. Te conocí. Llegaste a mi posada una noche. Algo tenías de siniestro que no hubiera sido extraño que te parecieras a Bela Lugosi o Lon Chaney Jr. Imaginé una de esas escenas en las que un…

Fuck you Mr. Hyde

Fuck you Mr. Hyde

Mi nombre ya no es importante, sólo mi condición, la irrefutable condición de poseído, de ser habitado. Recuerdo haber seguido a alguien o a algo. Seguirlo una noche silenciosa llena de espejos que yo pisaba sin reparo de mojar mis zapatos bostonianos. De pronto lo vi doblar la esquina y no pude seguirlo más. Mi cuerpo dejó de albergar sólo a un hombre para convertirse en refugio de un animal monstruoso, de un macho cabrío…

El pollo

El pollo

La casona era hermosa. La luz de la luna entraba profusa a través de los ventanales, alumbrando la olorosa duela de pino, logrando que la visibilidad fuera muy clara. La madre estaba en la cocina, su cuerpo tenía las entrañas reventadas y revueltas entre pedazos de un feto casi a término y empuñaba, aún, un enorme cuchillo. En el jardín, sumido en la belleza de los ruidos nocturnos y justo junto a los rosales casi…

Un momento por favor

Un momento por favor

Siendo las 23 horas con 44 minutos y en pleno uso de mis facultades mentales (o al menos hasta que ese aire comience a silbar y haga iiiiiii y luego aghhh mientras hurga entre ventanas y puertas) declaro que he sido embestido por una sombra. Hay gotas de sangre en el chaleco verde que utilizo cuando voy en mi bicicleta. No obstante, desconozco si son mías o de esa fuerza que me ha dejado un hueco de horas en…

Un caso peculiar

Un caso peculiar

En la Historia natural del Hombre-lobo de Kiesklowski consta, entre muchas otras igualmente curiosas, la historia de un licántropo moderno parcialmente domesticado por un tal Dr. Larssen en la década de los 30 en la ciudad de Nueva York, el cual, según los documentos publicados en dicho volumen, respondía al nombre de Alexander Fincher en su forma humana, y a los de Alex y Buddy una vez transformado. Una de las ideas más interesantes que…

Retorno

Retorno

Regresaba del trabajo cuando vi su silueta alejándose de mi casa. Se detuvo un momento, me miró fijamente y continuó su camino. La sangre, la carne y el dolor de mis hijas y mi mujer debieron ser suficientes para calmar su hambre y prescindir de mí como presa. Un mito que se volvía realidad. Una historia que nadie quiso escuchar. Una agonía ciega que clamaba venganza. No fue fácil rastrearlo. Estuve perdido, estuve lejos, estuve…