«De verdad verdad que ando bien preocupado. Yo no sé esta peladita a quién le sacó eso de la lectura.»

El sordo que jugaba al bote pateado

El sordo que jugaba al bote pateado

Yo tenía unos diez u once años; el sordo, como un par menos. Era, sobre todo, carnalillo de mi hermano. Las noches de verano los de la cuadra nos juntábamos a jugar descalzos al bote pateado en las calles obscuras y poco transitadas del fraccionamiento. Estar escondida, agazapada, con el corazón punzante y el aliento contenido llegaba a desesperarme, así que solía ingeniármelas para ser de las primeras en salir y gritar undostrespormí y respirar.…

Jugando a la inconsciencia

Jugando a la inconsciencia

Ayer, entre las cobijas, según había planeado y maquinado tantas veces, me enfrenté y me desbordé a mí mismo. Como ayuda didáctica conté con una extensa galería llena de mujeres sin rostros, rostros sin cuerpos, cabellos perfumados y bocas que clamaban gustosas. Según avanzaba, sentía que toda esa cantidad de imágenes, olores y sonidos suculentos me atacaban generándome una dolorosa y rica turbación. ¡Era algo tan violento y placentero!, ¡tan lejano e incómodamente familiar! Cuando mi…

La última bala fue la que nos mató

La última bala fue la que nos mató

Recuerdo que cuando llegabas a casa nos poníamos a jugar. Recuerdo que me gustaba el sonido del láser partiendo las paredes y yo esquivaba las balas para no dañar la porcelana. De pronto, recuerdo que el juego nos aburrió. Y me quedé parada… me miraste… … disparaste… Me desvanecí. Tus ojos como pólvora me atravesaron. Mi cuerpo partido en dos … corría la sangre… Y dos segundos antes de cerrar los ojos pensé: “Quiero regresar…

De por qué a Josefina le gustan los cuentos…

De por qué a Josefina le gustan los cuentos…

A Josefina le gustan los cuentos. A veces parece que de verdad los imagina, otras creo que sólo hace como que los escucha para que me quede en casa. Josefina se parece a mí. Le gustan las cosas sencillas como una taza de leche fría, las galletas con sabor a pasto; come la mitad del día y la otra la ocupa para dormir acurrucada en su cobija favorita. Josefina tiene tanto pelo que, aunque es…

Iocaris

Iocaris

Iocaris se escurre en el aire. No es que flote. ¿A dónde? Se                                          sabe siempre cómo llegar a donde Frío caliente, tibio. Caliente. Frío. Caliente ahí                               Me roba el tiempo, lo hurta de mis manos. Rompe todo Caniquitas de colores…

Juegos con el aire

Juegos con el aire

Fueron interminables horas de interminables juegos,  tus máscaras y tus escondites. Te encantaba cerrar los ojos y correr como si fueses tres personas juntas. No podías quedarte sólo ahí. Te perdiste en el bosque, algunos dicen que fue culpa del sol en día nublado, que te evaporaste. Otros aseguran que corriste tan rápido que  trascendiste al aire que te detenía. Yo sigo pensando que estás cerca. Con la sonrisa escondida tras la quimérica máscara que…

Telematch

Telematch

Una alemana de mediana edad, robusta, vestida de provincia, corre alegre y desesperadamente mientras un pin de bolos gigante la alcanza y la azota contra el agua. Sus compañeros de equipo saltan como si un balón pegara en el palo dejando ver atrás la colorida escenografía al aire libre. … No recuerdo siquiera el nombre. Fue algo inédito. Tristemente los creadores del videojuego olvidaron dejar una salida obvia o difícil a la escena. Quizás no…

La última vida

La última vida

¿Cuántas vidas nos quedan en este juego frente a la tv? Pasamos de las canicas al yoyo y el balero, imaginamos que de grandes seríamos futbolistas y luego bebedores de cerveza en el billar de la tarde. ¿Ahora cuántas vidas nos quedan? ¿Tres, dos o una? Acabas de pedirme el divorcio y te largas a llorar con tus amigas… Yo no encuentro más cerveza en el refrigerador y sólo atino a encender la tv y…

Entre líneas

Entre líneas

Oye Rosaura, vení mirá a tu hija. Yo no sé qué le anda pasando a esta culicagada. De verdad que ya me anda preocupando. No hace caso y se queda ahí sentada como apendejada. ¿Será que nos va a salir medio tonta? Yo no sé qué vas a hacer pero de verdad tenés que prestarle atención y ver cómo corregís eso. Es que mirala, parece niña con parálisis mental, sólo le falta abrir la boca…

Los juegos del desOdio

Los juegos del desOdio

Ella: Es tan común pelearnos, que hasta me aburre pensar que a veces te odio. Él: Sabías que tarde o temprano nos aburriríamos hasta del odio. Ella: ¿Entonces qué sigue? Él: Asesinarnos, aunque signifique el final del juego. Ella: Bueno, creo que vale la pena.

dESTEllos y DESaTINOs

dESTEllos y DESaTINOs

“…cada uno querría contar a los demás lo que le ha ocurrido, lo que ha podido ver en la oscuridad, en el silencio…” Ese ojo me clava el temor desde el fondo de la carta. … Infinito en la palma de una mano…  Yo no sé si es él, quien escudriña, quien sopesa en esa lejana visión mi infortunio. ¿O es que acaso soy yo quien quiere leer en ese ojo mi destino? Dudo si…

Corre

Corre

A ver, vas a salir por ese hueco. Apenas salgas vas a gritar con toda tu fuerza y agarrar el aire necesario para comenzar la carrera. Vas a tener que arrastrarte un rato, a rasparte codos y rodillas y en algunas ocasiones también vas a tener que cagarte encima. Sigue siempre adelante, hasta que puedas pararte y entonces tendrás que empezar a correr. Hacia el frente siempre y mirando atrás sólo de reojo para ver…

Interpretación

Interpretación

Hoy calla el arpa de la sensación, corre el tempo celerísimo latir sincopado. Espera, caja de ecos y resonancias manos que pulsen el canto cuidadosos dedos que templen
Gato

Gato

Cada que veo un gato pienso que tendrá un nombre portugués o italiano. Una vez conocí una gata que se llama Cartuna. Me sonó portugués. Este gato no podría ser Cartuna porque ella es pelirroja y le falta la niña encima. Este gato come bolas de estambre. Pero sólo las come si ella les da una forma en especial. Los gatos son quisquillosos, eso ya se sabe. Ninguno comería una madeja de estambre hecha bola,…

El vals

El vals

Con el cuerpo ausente entre paredes a campo abierto, atadas las manos; con espasmos de eternidad que en el azul ascienden igual que pesadillas. La vida llenándose sin sentido entre la calma y el juego siempre siniestro de la consciencia, entre el cansancio y la locura, con la memoria como una ventana hacia la oscuridad siempre abierta. Nadie sobra en este vals. Terapias, condiciones, quietud artificial. No se puede vivir dando la cara a la…