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Los escritores escribieron y cuando el punto final fue estampado, los ilustradores añadieron la imagen.

Neón

A brillo de pulmón inflábamos planetas. De la pulpa del aliento asomaban resplandores, dientes de león que se elevaban hasta el paladar del cielo. Y le lamía en braille y le leía el viento y me guiaban cernícalos sextantes . Nevaba neón sobre cada oscuridad del esqueleto.  

La parca soledad

Que tus ojos fallen bajo el peso de mis manos. Que mi nombre te haga estallar la lengua, que tu sexo húmedo de miedo me recuerde. Que revientes de frío. Que una sombra te ampute el día que viene.

11:11 pm

Hay un lugar en el que podemos ser uno solo. En el que las paredes se disfrazan y las puertas no tienen ojos. Cobran por hora.

De berrinches y antagonías

Chillan, gruñen, se toman cualquier leche rancia y asquerosa que sacan de cajones empolvados. Mueven las manos como si quisieran ser pájaros y se golpean como changos enojados. Pelan los dientes a cada rato. Se retan con miradas antagónicas y llenas de extrañas emociones. Alegría nerviosa, euforia contenida, empatía engañosa, amor triste… Ahora parecen una jauría de hombres practicando una cacería entre juegos y mimos, pero son una manada de solitarios. Llegan solos y se…

Estado: Borrador

Ven, túmbate a mi lado, cierra tus garras de gasa transparente; ninguno de mis gritos pedirá que te despiertes ni que anide tu lengua entre mis pliegues. No te robaré saliva ni llanto ni ganas. Aún no soy fantasma suficiente.

La puerta del conde que mató a la princesa

Ella abre la puerta, entra y la cierra. Lo mira directo a los ojos sin pronunciar palabra. Frunce un poco el ceño, recriminando su actitud. Él ahí sentado tomando cerveza y ella que recién llega del trabajo. Él con su estúpida idea de escribir. Él, que piensa que la vida es una sola y hay que vivirla sin reparos y de manera siempre optimista. Él, a quien no le importan las emociones ajenas ni entiende…

No me llamo Harry Haller

No me llamo así. Tampoco soy la enfermedad de los sanos y mucho menos sesgo mis anotaciones a aquellos que han ganado la otra razón. Nunca intento esconder al lobo y no me arranco la condición humana. Cultura ordinaria prejuiciosa absorbente. Decido vivir sin miedo, porque no me llamo así. No voy a dividir mis esfuerzos. Soy uno, desde el primer cabello hasta el último centímetro de penumbra que arrastro con mis pasos.

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