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Los escritores escribieron y cuando el punto final fue estampado, los ilustradores añadieron la imagen.

Palpitar

Después de haberla aceitado, carburado y desalinizado, Oliver extendió un viejo trapo sobre la mesa de trabajo y con sumo cuidado la depositó ahí, bajo la luz cercana de la lámpara y quedó iluminada, hierática, glorificada y desnuda, como una pieza única del universo, ahí, en su humilde garaje. Oliver rodeó  la mesa con lentitud de cirujano sintiendo en sus sienes, en su pecho peludo, mientras el ritmo cardiaco se incrementaba, que los goznes y…

Llévatelos todos

[Pica hielos] Se rasca la cabeza. Toma la punta de una cuchara de peltre y comienza a golpear la bolsa. No sin tanto empeño, más bien con la fuerza de quien espera que la mosca vuele antes de que el trapo llegue a ella. [Salpicó agua] Le pega a la bolsa como si fuera una piñata de kermés. Se imagina la cara de todos aquellos que le dieron un no por respuesta. Entonces el agua…

Lógica

Susana a veces pernoctaba en un cuartito del apartamento de José, un cuartito que le había agregado un viejo inquilino, más para guardar desorden que para ser habitable pero no importaba pues después de follar quedaba tan cansada que agarraba una silla, trepaba y se introducía con dificultad en el agujero y se dormía inmediatamente sin sentir ni la mas mínima claustrofobia ni el mas mínimo pavor de estar en un espacio cómodo como una…

Fábulas de gentrificación

Malditos hipsters, todo lo arruinan con sus chingados perros de razas exóticas y sus estúpidos sombreros. Todos siempre vestidos de colores chillones; ¿acaso no les duele la cabeza nada más de verse las camisas de reojo? Y ni empieces con su fetiche por ocupar locales abandonados y ‘dejarlos bonitos’ con una tabla de pino importado y sin barnizar, aunque no dejen de ser locales en obra negra en barrios en los que no hubieran puesto…

Las sustancias

¿Cansado de la rutina en la oficina? ¿Hastiada de la monótona vida familiar? ¿Impaciente por explorar, pero temeroso de los riesgos? ¿INSATISFECHO y FRUSTRADO por el fracaso continuado y paupérrimos logros? No desmaye: su vida no requiere un cambio. Le presentamos el Programa de Hiperperpetuación Transustancial, con el que accederá a un amplio abanico de experiencias posibles cuya riqueza le abrirá mundos y temores: conozca desiertos y admire imponentes paisajes nevados sin padecer las inclemencias…

Don Marino

Cerca de Tres Marías hay un hotelito que no tiene nada que envidiarle a los del cine, a esos lugares de apariencia sobrenaturales en medio de una carretera ya casi sin transitar, con letreros neon parpadeantes e incompletos donde pasan cosas que nadie quiere creer que pasan. En Lo que el viento se llevó (así se llama el hotel) hay 8 habitaciones y un solo empleado. Marino trabaja ahí desde hace 24 años, justo después…

Caer la nieve

Nunca veré la nieve caer. Nevar. Podría hacerlo si fuera a algún lugar donde la nieve cae. Pero incluso así, no vería nevar. Verlo hubiera sido… Verlo hubiera sido verlo. Estar ahí, bajo la nieve, forrada contra el frío, con los ojos abiertos y la boca también. Ese nevar que vendría acompañado de un beso. De haberlo visto, lo hubiera visto, tomada de tu mano. Tomada de tu mano, después de caminar y antes también.…

4 a.m.

No lloraba, no gritaba, no pedía nada. Su garganta estaba seca de pensar soluciones inexistentes, sus manos dormidas de apretar el abrazo. Después de quitarse el cuerpo que le quedaba, caminó al bar de la esquina. No había nadie a esa hora de la madrugada. Nadie piensa a las 4 de la mañana. Empezó por tomar con y sin hielo las bebidas que se le atravesaban. Justo un momento antes de perder por completo el…

La plañidera

Mi tío fue un ser despreciable. En realidad, nadie lamentaba la muerte de este señor, ni su familia ni sus colegas ni sus vecinos; está de más decir que no tenía amigos ni pareja, pero nuestra familia siempre ha respetado las costumbres. El primogénito de cada unión se llama como el padre, y, si alguien muere, se vela, se entierra y se le paga una misa. En este ánimo, la madre del difunto decidió contratar…

Aldama 405

Quizá al buscar a tientas tu cuerpo fue como encontré un lápiz entre las sábanas; se te ocurrió que era buen momento para dibujarme. Me quedé quieta para no interrumpir tus planes. Tú crees que lo que más disfruto es ver la forma en que me miras mientras me dibujas, quieta bajo el imperio de tu mirada, como si fuera una gota detenida en un extremo del cristal de esta ventana. Aquella vez, en mi…

Los lípidos del amor

No importaban las nubes grises y la lluvia porque planeaba pasar el medio día en un motel barato con Carlota la recepcionista: combo amoroso de doce del día a dos de la tarde en $20.000 pesos con almuerzo incluido. Desnudos en la cama, mirándonos con honestidad procedimos a almorzar y apenas sentí la grasa tibia abandonando el muslo de pollo, pasándose a mi mano y deslizándose sensual hasta mi codo, comprendí con una erección que se…

Reptil

Si esperabas resistencia, no la hay. Me usaste de carnada para cumplir con tus caprichos y abusando de mi torpeza me has convertido en un gusarapo. Ahora es mi deber drenarte completamente y llegar hasta lo más profundo de tu ser; curar tu infección con un apasionado beso mientras bailamos en la oscuridad. Y al tiempo que nos abrazamos y pretendes huir, yo me aferro a encontrar algo real en este mundo lleno de ti.…

Nunca fuimos rockeros

No hace falta decir que de la autocrítica pueden brotar frutos muy valiosos para la antropología, pero sí advertir que en ese proceso pueden ocurrir tergiversaciones carentes de los fundamentos que presumen poseer. —Mario Herrera 2014. Un libro acaba de comprar el muchacho. No escritor, no lo llenes de arrumacos, no le digas perversiones, no le hables de la Khôra, no le destroces el tímpano o el corazón del pene. Es un libro, alas de…

Tú y tus mañas

Marejadas de un líquido escarlata corriendo por una línea angosta que alimentaba el interior de un cuerpo lleno de misticismo. Se despertó pensando que había estado en otra dimensión, como quien se desprende de su cuerpo y puede observarse desde el techo mientras duerme plácidamente. Su brazo que no respondía. El rigor de toda la humanidad había caído en un brazo que no atendía a la orden mental de voltearse a la derecha. Lo movió como…

Bajo una estrella negra

Mi amada que no quiere amarme. Mi vida que no puede amarme. Las seduzco a ambas. —Jack Kerouac Kareli, puerta eterna de Calakmul. Te quiero como a mi hígado, como quiero a mi hipófisis, como quiero a mi testículo izquierdo y tuyo es el primer pensamiento que tengo al despertar. Pero cuando estoy dormido, atado al vientre de mi madre, sueño con una luna africana y máscaras exóticas de culturas primitivas que me hablan con…

Religiosa

Suceden de noche: el hambre y —sobre todo— los apetitos. Un aroma acre se agolpa en la nariz con reclamos de atención silvestre, se yergue un calor primitivo y entonces los apetitos se vuelven furia, y ah… Mis piernas se estiran como banderas al aire y los dedos, rosáceos dedos, se abren a la claridad. Cedo, como siempre, dejo de pensar, sorda porque estos ojos no duermen. Me vuelvo yo misma la carne al alcance…

Claustrofobia

Alea jacta est Cuando cerró la puerta se dio cuenta de que se había orinado en los pantalones. El pequeño clóset olía a cobija vieja con ropa prehistórica y su profunda oscuridad dejaba escapar un murmullo de patitas de roedor o artrópodo que sumados no superaban el pavor que la había llevado hasta allá. Tanteó en busca de algo, tembló a través de las tinieblas que solo le devolvían tejidos de distinto hilo y calibre,…

Sin alcohol

Ese día había bebido mucho. Ese día supe cómo se pone cuando toma: se le ablanda el corazón y no para de hablar. Me veía fijo, como si todo en él estuviera quieto, en calma. Sus manos eran las mismas de siempre. Y el corazón empezó a salirle por la boca y a decir todas esas cosas que no había dicho. Quizá no las había sabido hasta ese día o quizá las supo siempre. Algo…

Dulces sueños

Me bañas con canciones de cuna y nunca me siento sola. ¿Qué clase de hechizo has lanzado sobre mí? Me matas de hambre y casi me paralizas. Te miro fascinada como un vampiro. Nunca había querido despertar a las estrellas, pero todo lo que hago, lo hago por ti. Incluso vivir de tus latidos. Recuerdo aquella vez que lloviste toda la noche, me regalaste árboles caídos y un huracán. Alguien murió por habernos dado tan…

Opacidad

No me quedaba muy claro de dónde venía ese olor Pensé que era ridícula autoexposición de las pedas que me pongo Pero no era eso Entonces creí que era mi voluntad por hacer cada vez más Como cuando encuentro la palabra clave de una conclusión súper chingona Y toda la frase tiene sentido, aún cuando me costó continuas rascadas de cabeza Y el cabello se te suaviza y suelta un olor a usado O a…

La vasija de Olena

Olena me trajo un regalo del otro lado del mundo y con él su sonrisa de café y de tabaco. Olena me trajo un regalo: una vasija para mi llanto. Vaya vasija que trajo Olena, vaya vasija de barro. Un recipiente pequeño para el océano, pero el tamaño justo para mi llanto. Olena me trajo un regalo del otro lado del mundo y con él trajo sus labios delgados. Olena me trajo un regalo: un…

Comida para gato

Desayunábamos tranquilos cuando Camilo empezó a regañarme porque me había gastado los 500 pesos que me dio para comprar pan. En ese momento noté que un pedazo de tocino se le cayó de la boca. Luego vino el gato y se lo comió. Por ahí andaba el pobre buscando su pedazo de carne como si no hubiera comido en días o como si su vida dependiera de ese trozo de animal muerto y ahumado. Me…

Test del desamor

¿Cuántas veces declaraste tu amor sin ser correspondido? ¿Cuántas veces fue más fácil encontrar un calcetín perdido que una mirada de empatía? ¿Cuántas veces le bajaste las estrellas a alguien que no despega los ojos del suelo? ¿Cuántas veces confundiste una llamada bancaria con la de un «acepto ir a cenar»? ¿Cuántas veces compraste lencería para una noche en la que regresarías temprano a casa? ¿Cuántas veces fingiste estar ocupado para disimular tu soledad? ¿Cuántas…

La bastardilla es nuestra

Escuchen hijos de puta, masturbadores, egocentristas, carentes de sexo y de moral, recicladores de esposas de medio uso, padres adoptivos del infierno personal ajeno aquí tienen a un hombre destrozado. Agusanado en la memoria del elefante, deteniendo el peso de su propia grasa en la punta de la aguja del señor. Estoy cansado de toda esta maniática idea del hogar, cápsula habitable y construida, (zorras, pornografía, sexo decepcionante y alimentos veganos) pos útero de materiales…

A mi mujer de palo

Estoy cansado mujer, cansado de editar tus fotos. No sabes lo cansado que es quitarte y ponerte curvas, de dedicar mis días a dejarte la piel de porcelana y quitarte las arrugas. «¿Me puedes quitar la celulitis? ¿Me puedes poner más senos? ¿Me puedes hacer morena, me puedes hacer más blanca?». Estoy cansado mujer, cansado de cambiar el color de tus ojos, de hacerte más alta y más esbelta. Cansado de tus disculpas por interrumpir…

Corderito

Regresó a la cocina. Sobre la mesa, las piezas de carne descansaban dispuestas, sin gritos ya. Mojó la piedra para afilar el mondador, el hacha, los cuchillos de carnicero, el de cocinero: se avecinaba una larga noche y había que preparar herramientas. El rasgueo de las hojas contra los granos seguía el ritmo constante, casi pornográfico, de un placer que no encuentra lugar en el cuerpo. Se arrastra contra la piedra la navaja y al…

Sin beneficio personal

En tu casa hasta parecía que el retrete sonreía Era como estar siempre en el momento perfecto, como cuando despiertas de un sueño para ver la hora y justo es momento en que suene la alarma Sientes que el universo que cobija Mis ojeras se notan un poco más cada día Pero no lo digo con pesar Es solo que entre tanta cara, los colores encuentran la manera de explotar ¿De qué color te parece…

Caer blandito

Es incoherente, me atrevo a decirlo, pero no hay cosa que desee más todos los días, a cada hora, desde que me levanto, cuando llego a casa, que volver a estar contigo y poner mi cuerpo despacito sobre ti. Irnos volando mientras contemplas mis sueños y sin una palabra soportas mis movimientos. No importa si son discretos o desafiantes, tú siempre me abrazas, aun sin miembros posibles para sentirme, y finalmente me das confort. Tú siempre…

Las delicias humanas

En una esquina del Museum fur Naturkunde de Berlin, detrás de un gran cristal, descansa algo deshojado Das große Buch der Menschenfleisch mit Salz und Pfeffer (EL libro gordo de la carne humana con sal y pimienta), un manuscrito del chef y científico alemán Dr. Hans Josef Neumann que consta de más de dos mil páginas divididas en tres secciones. La primera es una recopilación de notas, dibujos y estadísticas de una investigación que culminó…

Lavanda

La habitación acunaba sombras nacidas de las flamas de las velas, mientras en el lecho, un cuerpo femenino se encontraba en reposo disfrutando el ir y venir de esas manos grandes con suave vello casi plateado a la luz de la luna que se colaba por la ventana, invadiendo de exquisitas sensaciones cada rincón de su ser. El aire olía a lavanda y penetraba en los pulmones de los amantes avivando el deseo como una…

Mein Gott

—¡Mein Gott!—me decía— ¡Mein Gott! ¡Qué desagradable mujer! Ah, pero cómo la amaba. Nada me hacía más feliz que saber que no sería de nadie más sino mía. Su pedantería y fantochez, su rictus infranqueable, el inconfundible aroma de sus perfumes baratos. Todo aquello que cualquiera repudiaría combinado en una única y solitaria mujer que Dios había puesto delante de mí para mi disfrute. Todo aquello y más. Y por si no bastaran su terrible…

La máquina del sí

Tanto habían girado ya los engranajes que habían extraviado en su memoria mecánica la posibilidad de operar en otro sentido. Se deslizaban, bien engrasados con los repetidos y constantes «sí» de cada integrante social. «Sí voy». Propiciaba un giro. «De acuerdo». La máquina asentía. «Te apoyo. Aprobemos la propuesta de ley», se escuchaba en los pasillos. Y el mundo seguía girando gracias a la desinteresada cooperación de la voluntad humana. Tuercas, poleas y palancas danzaban…

Domingo

La Torra fuma uno de sus cigarros de liar mientras León alimenta las brasas. Carmela mira el trabajo de su hombre, León, quien por tener descendencia argentina es responsable natural de la parrilla. Jano, pareja de La Torra y extranjero llegado a aquel país hacía un par de años, sostiene un cuchillo en la mano mientras León y él fuman. Sentadas a la mesa, las chicas hablan de cosas de mujeres, esas cosas que nunca…

De Álvaro, para Clara

Existe en el hecho de dar, en la entrega desinteresada, un pequeño suicidio del alma negra; cada vez que se extingue en la carne el deseo de matar a alguien, ese depredador que nos define como especie violenta da un paso adelante en la evolución y en la bondad y es justo en ese triste momento cuando la vida pierde el saladito sabor de la tragedia y se convierte en un anodino pasar de los…

Satisfacción

A JC La prueba en bicicleta de 50 kilómetros era más de resistencia que de velocidad. Arrancamos en grupo. Montaña, carretera y ríos durante seis horas. El sol se dejaba sentir y el sudor me recorría por el rostro a raudales, causando ardor a la piel quemada por el sol. Cuando llegamos al último tramo hicimos un breve alto, antes de la subida de ocho kilómetros. Muchos no lo intentaron pues se encontraban exhaustos. Yo…

El contador de historias

He visto muchos regalos que no fueron hechos para mí, que me han pasado por enfrente y eso ha bastado para que me apropie un poco de ellos y los sienta tantito míos. Y después dejarlos ir. A veces la posesión, el destino y el destinatario no tienen ninguna importancia. Lo importante es que el regalo está ahí lanzado al aire del mundo y que alguien está cerca para admirarlo. Eso basta. Esas veces, es…

El coleccionista de moscas

Cuando era pequeño me gustaba dejar abierta la puerta de la sala para que entraran las moscas, era fascinante escuchar su zumbido y verlas volar de un lado a otro. A veces esperaba a que alguna se detuviera en la cortina para atraparla con la misma tela y escuchar ese agonizante aleteo que me producía una especie de placer culposo. Otras morían en el anonimato y las encontraba tiempo después mientras jugaba a los carritos.…

Pequeños detalles

Los tiempos modernos han cambiado la perspectiva de un milagro. Ahora cualquiera con un poco de calma podría ser canonizado, basta con darse tiempo. Tiempo para valorar el abrir los ojos y seguir en cama, sin que nada catastrófico invada tu calma. Calma que te ofrece el clima, que aunque frío o caliente te permite salir de casa sin que ningún misil o bomba perpetre tu entorno. Entorno que no valoras todos los días por…

Un hombre alto

Recordó todas las cosas que imaginó ser cuando creía que para ser un hombre adulto le faltaba mucho. Más lejano que la distancia del suelo a la resbaladilla del jardín, no más lejano que alcanzar la estatura de papá cuando lo ayudaba a subir las escaleras del juego. Papá, que era altísimo. Y sus zapatos, tan grandes. Cuando llegaba de trabajar los dejaba junto a la cama y él corría a probárselos. Recordó la decepción…

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