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Los escritores escribieron y cuando el punto final fue estampado, los ilustradores añadieron la imagen.

Acusia

Sabes que hicimos todo, le arrancamos agua a las piedras para darle lo mejor a Manuel, lo que necesitara. También eso; ninguno creyó que podría. Lo hicimos. Aunque quisiéramos que nadie más lo supiera. Manuel no querría que se supiera. No lo digas, no, te van a escuchar. Sólo no hables tan alto. Claramente. Por favor no grites. Ven conmigo, vamos arriba. Tú también puedes venir. Vengan a su cuarto. ¿Ven? Podamos el árbol para…

La caída de un veinte

Para los demás su obra era perfecta, pero él sabía que eso no era posible. —In ilo tempore, todo era origen y fin: ahí pues la perfección. Y mientras pensaba y pensaba, por un instante se sintió acogido por una certeza: en efecto, Dios había muerto; pero no por olvido, sino porque se había suicidado.  —Si mi obra fuera perfecta la habría firmado con mi propia sangre, pero sigo aquí, aquí que recién descubro que…

Sublimación

Compraba libros de escritores que no te cansabas de elogiar. Los leía esperando que las entrelíneas fueran esa plegaria que haría realidad el milagrito. Mi teléfono nunca sonó. Dejé a un lado los vicios del cuerpo bajo la promesa de que a los buenos se les recompensa con apariciones, pero mi recuerdo de ti seguía sin encarnarse. Me embelesé de otras auras resplandecientes mientras tú en otras bocas seguías dando muestra de buena voluntad... hasta…

El llamado de Alfonsina

Hay quienes por fortuna o desgracia nacen con la percepción a tope, incluso basan su vida en las intuiciones. Eso le pasó a Alfonsina a quien, desde el día en que nació, un dejo de pesadumbre acompañó hasta que el llamado a otras vidas se hizo presente. El mar le hablaba al oído, ansioso por escuchar sus poemas, llenar de sal su cuerpo, dejarla sin aliento para llevarse su alma hasta el fondo. Por su…

Tregua (Para Leonora)

Cada día una batalla en donde las treguas son sólo unas pocas horas de sueño. Leonora Alonso Si en la tregua se derramara todo el amor que es posible encontrar en ese momento... La sed saciada con esas cuantas gotas que son agua infinita. ¡Qué importa lo demás! Interrogante y exclamación juntas y llenas. Llegar al final del día sólo para comenzarlo de nuevo es casi un desvarío. Pero en ese «casi» se salva aquello…

El tul de las burbujas

Ni siquiera por ser muy tumultuoso frufrú de uruchurtu ni por rendirle cuentas al Zulu del Sur que, burlándose, me preguntó: ¿cuántas ovejas alcanzó a contar anoche? Y ni siquiera por eso supe que él tenía muy presente, al estar evaluándome, que 10.4 noches antes un tul de burbujas patas pa'jhrriba me había robado el sueño. Él se estaba burlando. Con sus diez dedos, repiqueteaba su escritorio corolingeomontado. Pero eso no me sorprende del Zulu…

OCOL

Quiso matarla y le consiguió trabajo. Quiso entibiar su alma y le dio un televisor. Cuando alcanzó su mano, pintó con los dientes un zapato de dos metros en un viejo edificio. Todas las flores del mundo se marchitaron al unísono. Si ella le sonreía, él adquiría el poder de generarle digestiones extrañas a la gente. La vieja y olvidada gastromancia. Cuando anochecía y el cielo estaba rojo, le hacía biopsias con la mirada en…

El vanidoso

Despertó en el hospital. Lo despertaron unas voces. La enfermera. Al verla lo supo. Supo que todo había cambiado en su vida, no porque le hubiera pasado algo grave en el accidente sino porque había estado cerca de la muerte y eso a veces hace que se abran los ojos. La enfermera. Ella moriría dentro de cuatro años y se iría a un infierno en donde no hay gravedad. Él lo vio en su mirada.…

Improbabilidades

Hoy es mañana y mañana será hoy y el reloj no registra movimiento. Elías mira las manecillas, se dice a sí mismo que no avanzan. Diez de la mañana. Debió sonar una alarma para recordarle algo que ha olvidado. A lo mejor el otro Elías, el que dijo vivir diez años adelante, le pudiera ayudar. Lo conoció cuando la misión llegó a un atajo intrauniversal. No hubo paradojas, ni caos, ni ninguna de todas esas…

Antón, el detective amateur

Lo comentó la noche anterior en el bar y todos, incluyendo a Gregorio el mesero, opinaron. «¡Pero es algo descabellado!», dijo Cristoph. «¿Y así te dices detective?», preguntó Bernard. «¡Si supiera lo que planeas nunca contrataría tus servicios!», exclamó Tomas mientras Gregorio repetía «es una locura, es una locura». Tomaban en la terraza, debajo de la fronda de un árbol que Antón, el detective amateur, no terminaba de identificar. Tenía los ojos clavados en las…

El humor del oleaje (Nanonovela karmicotrágica)

I Lucio, un joven pescador, es obligado a trabajar como vendedor para la transnacional que lo despojó de su oficio. II En su primer día el pescador conoce a Kiria, publicista de la empresa, y se obsesiona con ella. III Marco, único amigo a la redonda, le advierte a Lucio que Kiria no es mujer para él. IV Kiria se interesa en Lucio debido a su simpática torpeza social, pero su papá, dueño de la…

Ahora

Tuve un sueño. No fue un sueño. Descalzo plantado en la arena el sol latiga mi piel bendecida de músculos. La noche grita de estrellas. La panza cerveza cobija mis genitales. Verga de potro. Verga semilla. Vagina cayán. Las mujeres me tocan, las mujeres me abrazan, me tocan, me abrazan besan soban lamen suspiran. Las mujeres me muerden, las mujeres me gritan, me abofetean escupen patean execran. Grito en versos tarantinos. Muere la lengua. Garganta…

Pájaro azul

El pájaro azul está libre de espíritu. Necesita espíritu. Alguien que le hable a su voz blanca. Sobre el espíritu de la nada el ave vuela entre lo otro y lo mismo. Cíclope de todos los principios, quieto ante la interminable cuestión de por qué el pájaro es azul.

El lugar de dios

Vinieron: me están buscando. Escucho mi nombre aunque me rodea el silencio. Sólo se oyen algunos de mis movimientos: cuando prendo un cigarro o destapo una botella. Cuando respiro. A momentos oigo mi corazón: la vena de la ingle, la de mi muñeca, la de mi tobillo. Pero la que más sobresale es la de mi sien, la veo latir frente al espejo mientras no atino a entender de quién es ese rostro, esos ojos…

Hasta mañana

Me abrazaste con una especie de estrabismo. Lejos de parecerte un tipo aventurero me miraste con cierta duda, inspeccionaste la bolsa de mi pantalón y te diste cuenta de que le sobraban hoyos por donde se escapaban todas mis ilusiones. Tocaste mi mano con mucho miedo. En un momento me pareció que estabas a punto de arrepentirte y salir corriendo, pero no había lugar a dónde ir. Aquel espacio estaba cerrado por completo: ni puertas…

Canto solar

Lo sé amiga lo sé amigo lo sé padres Que no sabrán dónde mis enemigos han dejado mi cabeza Que mis huesos no descansarán bajo una piedra con mi nombre Ni habrá monumento que recuerde mi valentía Que quizá ninguna mujer llore al mirarme por el desierto Pero estaré feliz bailando en el infierno Feliz de haber luchado por su libertad Y si mi cuerpo resiste Y si ellos dicen algo de verdad de esto…

Zombi

Déjame morder mucho tiempo las enredaderas de tu memoria, pesadas y ocultas. Cuando mordisqueo tus neuronas invisibles y rebeldes me parece que como recuerdos. Me invade un sabor intenso, mezcla de ágata y metal. A un paso de quedar intoxicada, un aire caliente atraviesa mi garganta: es el veneno de tus pensamientos. Deseo combinado con horror, una rara agonía. Mientras más vacío el contenedor de tu lucidez, más deliciosa y áspera resulta mi tortura. Mastico…

Derretida

Rojo, amarillo, anaranjado: como un legado antiguo cobijado por los astros; herencia arcaica como las noches y días. Dijeron que sería un regalo, casi un tesoro que nos ayudaría a ser menos animales. Menos bestias. Menos monstruos, quizá. Pero sólo dejamos de comer carne cruda. Piedra contra piedra fue la ley y aquel que casi pensaba se creyó dios. Luego hubo vástagos: inútiles perezosos que aprendieron a templar sus huesos frente a hogueras y hogares.…

Oda a la calentura

No logro entenderte. Fue hace un par de ocasos cuando salí a caminar y, al momento de querer compartir mis ideas con alguien, mi garganta se irritó y no pude hablar. Sin saber si era el clima o mi poca precaución para cuidarme del sol, regresé a casa en silencio. Acomodé mi cama y me propuse leer ese libro que me esperaba, pero otra vez llamaste mi atención. Mi cabeza giró, no paraba, apenas me…

Mediodía

Un tedio insoportable invadía la terraza aquella tarde, el sol estaba en pleno clímax y calentaba las lozas del patio trasero. Ni siquiera daban ganas de fumar un cigarrillo, la sed era mucha; sin embargo, ese aire somnoliento que caracteriza a los pueblos me impedía levantarme de la hamaca. Todo mi cuerpo estaba envuelto en esa especie de capullo. Sólo uno de mis pies permanecía afuera, apoyado sobre una de las tibias lozas, para impulsar…

El calor obedece al invierno

Me encuentro sentado en el sillón, apretujándome contra uno de sus brazos, la única zona olvidada por la luz. Un rayo de sol toca la punta de los dedos de mis pies, calentándolos. Hacen 38 grados y las gotas de sudor resbalan por sobre mi frente imprimiendo su rastro de sal. Con trabajo me levanto y logro salir de la casa. Una vez acostumbrado al brillo de las calles y de las aceras, de los…

Tic tac toc

Lleva por dentro un termómetro nuclear. La marca trepa poco a poco la escalera de números y rayas negras. La noche con enfisema lo abriga de lana obscura. Los postes se inclinan y queman su frente. El tráfico incesante lo atropella una y otra vez con ruido férvido. Todos los faros de los coches le apuntan. En su muñeca las manecillas del reloj no son más que dos charcos de hierro. Las plantas de sus…

Verijas

El calor que había sostenido todo el maldito día sobre su espalda dolorida se resumía –se condensaba– en esa gota de sudor que bajaba incauta y perezosa por su perineo y se descolgaba por sus bolas aterradas, terminando de inundar el calzoncillo asfixiado hace muchas horas por la más increíble impaciencia. La maldita gota hacía su infame recorrido en cámara lenta, dejando a su paso una cosquilla devastadora que tenía que ser aguantada a toda…

A piernas abiertas

Llovió hoy por la tarde y ya sabes cómo alborota eso el calor. Ha hecho tanto que en estos días no se puede hacer más que abrir las piernas y dejar que el aire corra ligero por debajo de la falda. El sudor se escurre en cada nuca una gota tras otra decantando humanidad. La piel es una membrana semipermeable, pienso en eso todo el tiempo. A diferencia de las ventanas, no se puede ver…

De pocos amigos

Era de pocos amigos y ahora traía a uno en la cajuela. Se estacionó.  –Un café muy caliente. –Hola, muy buenas tardes. Claro, con gusto, ¿de cuál? –Del que se toma. –Claro, ¿pero de cuál?, tenemos de todos los que están en el tablero.  Leyó alguna palabra en voz alta: Express. –Claro, ¿lo quiere doble o sencillo? –Normal, quiero un café caliente, ¿crees que puedas ayudarme con eso? Caminó hacia el final de la barra.…

El último lugar de un hombre

Los aldeanos de Darvaza me contaron que aquí es donde termina la vida. Que fue el Diablo quien ahuyentó a los geólogos que realizaban la excavación petrolera tras lanzarles bolas de fuego desde la oscuridad. Que el Rey de los círculos infernales sabría que nadie se atrevería a descender –ni siquiera los suicidas– porque la combustión sería horrorosa. «Este hueco lleva ardiendo desde 1971», me dijo el anciano que se ofreció a ser mi guía…

Calor de cerillo

Dos pesos, pinche ruco mamón. Ni lo de las bolsas. Dos carritos llenos de chingaderas y me sale con «no traigo cambio, mijo». Mijo su pinche madre. Gracias a dios yo no tengo un jefe tan marro como este wey. Mi papá a todo mundo (tragafuegos, malabares, mimos, limpia vidrios) le anda dando los tres o hasta cinco varos en cada esquina, quesque porque «es su chamba». Luego no trae para el estacionamiento, pero le…

Nada más triste

Con el filo de la navaja sobre su muñeca, Ana cambió de opinión: no iba a matarse, iba a matarlo a él. Sabía, siempre lo supo, que él no iba a quererla; nada haría que lo hiciera, ni el par de senos de silicón, ni la liposucción en brazos, glúteos, muslos y rodillas. Mucho menos el limado de mentón, el tatuado de cejas o la rinoplastia. Afuera hacía frío y seguro él estaría con ella…

Pero no

Párpado prófugo, déjame dormir. Sólo me da vueltas en la cabeza. Una y otra vez. Lo mismo. Si hubiera pensado otra cosa. Si lo hubiera hecho distinto. Pero no podía decirlo. No supe cómo. No encontré las palabras. Y la voz está hecha de palabras. Era como si tuviera la garganta cortada. Y sólo lograra vidrios rotos. Ahora todo es contención. Impulso retenido. Vidrio restaurado que aún deja ver todas las grietas. Y por ahí…

Alas de mariposa

Frente al espejo, de mis mejillas parecía brotar la quietud. Bajé de la hamaca con un poco de cuidado de no pisar alacranes. Me lavé con un trapo, me froté las piernas y los pechos, me desenredé el cabello y lo adorné con un broche de plata. Me calcé y vestí ligera. La tarde bufaba. Salí de mi ausencia a pasear por las calles. A mi derecha la soledad se extendía enorme, silenciosa y campesina.…

Doce horas

—Lo siento, lo siento mucho... —le digo, mientras me desata, aunque ya casi no alcanzo a decirlo con claridad. Mi cuerpo se va paralizando poco a poco. Soy consciente de todo lo que pasa a mi alrededor, siento mi cuerpo y veo todo. Me carga, jamás habría pensado que tenía tanta fuerza como para poder con mi peso. —No te voy a matar, ni siquiera te voy a golpear, nada más te voy a dar…

Silence

No sé si fue tu boca desgonzada o el palpitar reseco de tu garganta expuesta, no sé si fue la lágrima en el ojo, la mosca en la frente o las manos apretando –digo– exprimiendo una bolsa amarilla llena de latas de atún lo que hicieron que, en un instante sereno, mi pene y mi corazón se interesaran por ti. Tenías las piernas abiertas y en tus calzones se adivinaba una tierna hendidura así como…

El gato / (ménage à trois)

El gato, testigo mudo de la noche, voyerista no invitado al lecho de amor, acecha desde lejos con sus tibios ronroneos y cuida celoso que el brillo de la luna no acaricie la piel de los amantes. Avanza a la habitación frotando su cuerpo contra la pared mientras ondea su cola de arriba a abajo, por momentos hace una pausa para escuchar atento los movimientos de los cuerpos que se separan y se unen como…

Semana inglesa

El dolor de espalda perenne. La mala noche. El hombro. Cualquier tiempo para el desayuno: escaso, rayano en nulo. A la mano y en el camino, una pieza de pan, la boca seca. El sabor acre de la mantequilla rancia. El hambre. Cincuenta minutos en el tráfico. Cuarenta en un buen día. Hora y media el día de hoy. Una mirada de desprecio, a veces ni eso: al otro lado del escritorio el aire turbio…

Rapsodia para Rachmaninov

Te escucho y hablas por mí. Tu piano es más fuerte que mis gritos ahogados en mis manos. Cállame. Agítame. Hazme sonreír con lágrimas que resbalen hasta mi cuello y que la habitación dé vueltas y yo sienta que no estoy aquí. El espejismo del silencio y sus voces, porque adentro llevo las del pasado y las del presente y las mías y las del lugar en el que vivo. Ruido. Pienso en todo y…

El líder

De tu semblante no sé nada. Yo sólo te he venido siguiendo…justo por eso. Vaya, vaya… Aún hay tiempo. No sé qué pasó. Perdóname. De pronto ese promontorio que llevas por espalda me pareció cada kilómetro más siniestro.¿Y si escucharas mis pensamientos? En mi mente está el puñal. ¿Puedes verlo? Ya ni siquiera me atrevo a preguntar nada por temor a que vuelvas el rostro. Qué macabro que el demonio queme en el carbón sus…

Gañanes

Es más que eso. Es más que la falta de palabra, que la decepción, que la aceptación. Es más que el tiempo, que la deshonestidad, la perversión o la falta de vergüenza. Es el silencio, la apatía, la desidia. Es la semilla implantada entre el hígado y el estómago, la raíz que perfora el intestino, los tallos que se enredan entre las costillas y obscurecen el corazón. Es su flor de venganza y dolor cuyo…

Olvidemos la fonética

La intención de pasar un fin de semana en casa se vio perturbada aquella noche cuando te conocí. Entré a ese lugar desconocido donde la música alteraba la atmósfera. El bullicio de la gente te impedía tener una buena plática y decidí alejarme lo más que pude. Me sentía fuera de tono, era como estar en otra dimensión, en un sitio al que no pertenecía. Entonces, sucedió. En medio de todos yo no escuchaba nada,…

Petra

Personajes: Yadir. Minerva.   Yadir está sentado en la orilla de un abismo, la ventana en la que Minerva lo dejó viendo el movimiento de las estrellas. Minerva ha regresado con alas en los ojos y en el rostro. Lo abraza despacio recorriendo su espalda. Él olvidó cómo hablar o nunca lo supo. MINERVA.–(Le dice al oído.) Tus ojos son como la ciudad de Petra: una tierra que ha decidido callar. Incrustada en la montaña,…

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