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Los escritores escribieron y cuando el punto final fue estampado, los ilustradores añadieron la imagen.

Gañanes

Es más que eso. Es más que la falta de palabra, que la decepción, que la aceptación. Es más que el tiempo, que la deshonestidad, la perversión o la falta de vergüenza. Es el silencio, la apatía, la desidia. Es la semilla implantada entre el hígado y el estómago, la raíz que perfora el intestino, los tallos que se enredan entre las costillas y obscurecen el corazón. Es su flor de venganza y dolor cuyo…

Olvidemos la fonética

La intención de pasar un fin de semana en casa se vio perturbada aquella noche cuando te conocí. Entré a ese lugar desconocido donde la música alteraba la atmósfera. El bullicio de la gente te impedía tener una buena plática y decidí alejarme lo más que pude. Me sentía fuera de tono, era como estar en otra dimensión, en un sitio al que no pertenecía. Entonces, sucedió. En medio de todos yo no escuchaba nada,…

Petra

Personajes: Yadir. Minerva.   Yadir está sentado en la orilla de un abismo, la ventana en la que Minerva lo dejó viendo el movimiento de las estrellas. Minerva ha regresado con alas en los ojos y en el rostro. Lo abraza despacio recorriendo su espalda. Él olvidó cómo hablar o nunca lo supo. MINERVA.–(Le dice al oído.) Tus ojos son como la ciudad de Petra: una tierra que ha decidido callar. Incrustada en la montaña,…

Ofelia y Josefina

La arena del gato, pensó. Sólo eso se le ocurría y de alguna forma era lo más simple. Estaba aturdida, la vida era una nube que le tapaba los ojos, que le hacía transitar por la mañana como si la realidad fuera el artificio de alguna pesadilla. Lo único evidente era el sol iluminando la sala, sus manos temblorosas y el cuerpo inerte. Fue al patio, tomó la caja de arena y la llevó a…

Fuego blanco

Te sientes como abandonado. Te desespera. Te quedas con la sensación de haber dicho todo pero sin darte a entender. Como si hubieras ido a vomitar luego de haberte saciado con un buen manjar. Te hace sentir inepto, fuera de ese círculo en el que todos parecen saber cómo se vive entre tanto desconocido. A veces te deja tranquilo. Como cuando pudiste haberla cagado pero tu autocontrol te hizo pensar las cosas mil veces. Entonces…

Antes del sueño

Es cuando la noche se termina de establecer que inicia el zumbido. Es un sonido continuado y bronco que tiene lugar dentro de los oídos del hombre que en estos momentos se encuentra recostado sobre la cama, boca arriba, con la cabeza un poco inclinada hacia la derecha, las manos en el pecho, las piernas separadas y los pies ladeados, uno a la izquierda, el otro a la derecha, ambos ligeramente doblados por la presión…

Silencio

Mi tía dice que esta va para Gabriel que protege el matrimonio  la anunciación  la buena nueva le prende un sol que sube en flama y se unta el blanco vientre con carbón  horrorizada de perfil laberinteando porque no y porque es tiempo porque extraña y quiere por eso canta todo cuanto puede y sabe  mientras en silencio un niño escucha  «duerme duerme negrito» y sabe que al consumírsele a Gabriel la vela y a…

Elipsis

El silencio sólo es una palabra sin leer que se esconde en la carne entre el colchón y la almohada o en un ramo de luz que decapita a la espera. Acaso llegue a preñar el vientre de la noche con la voz de la luna mientras los gritos de las sombras llueven afónicos hasta la memoria para descubrir, de nuevo, que el silencio sólo existe cuando el pensamiento se amanceba en el recorrido de…

Estudio narrativo #1
El silencio como leitmotiv

Imaginemos por un momento una habitación común y corriente en cuyo centro hay una cuna. Dentro de ella un bebé yace tranquilo, acomodado entre un par de cobijas, pero el ruido de una pelea proveniente del cuarto de sus padres lo inquieta; sobre todo, un golpe seco sobre el suelo, como el de un cuerpo vuelto cadáver de súbito. Luego se escuchan unas palabras que el niño no entiende. —¡Puta de mierda! ¡Maldita puta de…

Tu absurda ley del hielo

Cierro el libro que me regalaste cuando nos conocimos y mientras te veo acomodar tu ropa pienso en este viento impetuoso que transita mi existencia. Nos hemos acostumbrado tanto a los silencios que las palabras se confunden con consuelo. Estás ausente y cada vez te conozco menos. Si tan sólo supieras lo que es saber a ausencia, a tortuosa memoria. Me acuesto a tu lado para mirarte y escuchar lo que hoy tienes que contarme,…

Sólo así

Decir que no siempre fui lo que soy. Decir que tuve noches encerrado en el baño comiéndome los pies, rascándome la cabeza hasta sangrar. Y decir que no soy lo que fui. Decir que sé poco de las cosas de la memoria, que más bien olvido, doy la espalda. No suelo extrañar a nadie ni a nada. Amo, sí, pero no muero, no agonizo, más bien camino, corro, abro alas, cierro ojos y... me vuelvo…

El callejón de los cabos sueltos

Recuerdo haber leído alguna vez sobre un sitio en la ciudad en el que, sin razón aparente, las personas iban a parar algún día. Pensé que se trataba de una metáfora o un mito... Un lunes, de esos que comúnmente todos odian (las resacas emocionales que dejó el fin de semana no se pueden curar así como así), caminé del trabajo a la casa. El cielo se hacía gris y, por temor a mojarme ante…

Asimetría

Lo que más le gustaba de ella era la ceguera, esa incapacidad de mirarlo de frente. Le gustaba aquel velo de sombras amarillas al que ella llamaba oscuridad. Ella pidió tocar su cara y él puso la mejilla izquierda, aquel perfil hermoso que eclipsaba la hendidura que nacía en la parte derecha de la barbilla y llegaba hasta la frente. Una grotesca asimetría entre una mirada limpia y un párpado cortado en cuatro. Por eso…

Herida de mujer

Cuando la niña terminó de leer las últimas páginas de un libro que nadie le había prohibido pero que sabía le estaba vedado, quedó exhausta y perturbada. Entonces se fue a dormir. Se vio a sí misma en un cuarto iluminado. En el cuarto había dos serpientes. Pero ella sólo a una temía porque la otra no se le figuraba tal. De ahí que tuviera a bien agarrarla en caso de que pudiera servirle para…

Sobrevivir

Sus ojos invitaban a la cercanía, a tocarle... Me permitió conocerle abriéndome las puertas de su alma. Como en un río me sumergí en su sangre y fui una de sus células. Entonces pude ver la cicatriz de la muerte, de la soledad, del fracaso, del miedo, del rencor y desamor. No había nada extraordinario en su persona, simplemente se notaban las huellas de quien ha vivido lo suficiente. Yo también quise mostrarle las mías,…

Sol

01 Yo me encargué de la herida, no sé por qué, si por estar más cerca o más borracho, no sé, el hecho es que la sangre manaba suculenta e inagotable, casi magnífica en su galope forzoso y su roja maldita importancia que asustaba a la gente y que trataba yo inútilmente de mermar, de agotar o por lo menos esconder para que todo volviera a la tranquilidad, para que Antonia me diera por fin…

El prisionero

Siempre recordaba la cicatriz del cuello. La sentía palpitar y le dolía cada vez que se asomaba por un espejo o pensaba en todo lo que había sufrido en el pasado. Estaba encerrado, no podía escapar y experimentar todos los dolores del mundo. Su piel era fina y delicada, susceptible a las heridas, el sol lastimaba sus ojos frágiles. ¿En qué se había convertido? Lo peor de todo era su carcelero, estaba ahí las veinticuatro…

(Fragmento. En construcción)

Es un olor a cigarro y su voz diciendo sus palabras recurrentes –todos las tenemos como una necesidad de aferrarnos, de vestir nuestra identidad con esas pocas palabras que repetimos día a día–. A veces es la sensación de su chamarra de piel en mi mejilla cuando lo abrazaba. Lo abrazaba mucho. Y mi mano pequeñita perdiéndose en la suya antes de dormir. Bailábamos mucho, no sé si todos los días, pero mucho. Y la…

Acorde a las heridas

Deja que coagule la idea, ya casi lo tengo, una nota más y acabamos la melodía. ¿Sonaría mejor en fa, en do? A ver, es que quiero que suene como esta canción. Escúchala, te presto mis oídos, esa nota sostenida… Tuaaaaaararaaaaá… Mira, te enseño aquí en mi brazo, ¿lo ves?, imagina que son las cuerdas; en esta cuerda, esa nota es la que quiero sacar. ¿Sabes cuál es? Aquí la que rasco debajo del lunar,…

Aviso oportuno

Importante agente literario solicita crítico literario para redactar reseñas favorables y polémicas con distintos seudónimos sobre la nueva novela de un escritor de cierta fama. Debe comprobar experiencia mínima de 5 años en el ramo y contar con dos novelas publicadas. De preferencia, radicar en el extranjero. Dominio de inglés y francés. Español opcional. Sexo indistinto. Edades entre 35 y 60 años. Máxima discreción. Ofrecemos: • Sueldo competitivo a tratar, según aptitudes. • Excelente ambiente de trabajo.…

La historia de siempre

—Te amo –le dijo por primera vez. —Yo también te amo –le respondió. En el callejón a la vuelta de su casa cada mirada se fijó en la del otro. La luna en cuarto creciente husmeaba por entre las terrazas. El azul y rojo de la patrulla que cruzaba por la esquina bañó su piel con intermitencia. Sus ojos no cambiaron de objetivo. Sus labios, impávidos y ansiosos, exhalaban sobre los del otro. Cuando la…

Desventura

Pánfilo era un tipo medio soso que trabajaba en el zoológico todos los días de la semana. Hoy lo encontraron muerto adentro de la jaula del lince rojo; estaba con el cuerpo tapizado de zarpazos y con el rostro cubierto con sus manos. De él poco se sabía. Claudia, su compañera de trabajo, con quien se sospecha llegó a tener un fracasado amorío, era una señora de estatura baja y con una pierna más corta…

El Mastranto

Cipriano baja hacia El Mastranto montado en su yegua. Sabe que en ese momento Fabián pastorea a las cabras y lo imagina arrastrando el pie izquierdo sobre la tierra. Mientras amarra a la rosilla, Fabián aparece. Fabián, dice Cipriano. Segundos después y detrás del sonido opaco que genera el pie rengo, se escucha: apá. Y juntos enfilan hacia la casa. Cuando Cipriano sumerge la cuchara en el caldo, piensa en su hijo. Sabe que la…

Cicatriz

No hagas más de lo debido ni salgas con un botón dorado ni la mejor corbata no digas la mejor mentira ni dejes de embriagarte un día antes. Mucho menos gastes los pesos que te quedan. Nunca sabes cuánto pesan los reclamos y los insultos hasta que no tienes una cuenta modesta. La cicatriz de todos es el paraíso de unos cuantos. De todos modos duele y no va a dejar de doler porque te…

Topografía

Toda cicatriz carga memoria. Accidente, necesidad, a veces intención, pero siempre porta razones: «rompí una ventana con la palma y me pusieron cinco puntos; casi pierdo el meñique», «me rompí la nariz en la playa: apenas se ve la sutura, pero quedó la marca de la piedra», «me corté: lo necesitaba». A veces, también, la cicatriz porta nombre. De este lado del pecho, Monserrat perdió el rostro, pero no su sitio; al otro lado, Elisa…

Isolde

Los recuerdos se me extienden como cicatrices. En mi piel se revela el camino de sus misterios, lo que la mente calla por mantenerse en control. Una casa. Marsstrasse 52, Mundenheim, Ludwigshafen am Rhein, Alemania. Un sótano, un cuarto, una ventana, un comedor, un jardín con avispas entre los adoquines del piso. Fotos, millones de fotos que la mente toma para no olvidar, para intentar mantener en la tierra lo inasible. Isolde la inmortal se…

Mi casa que no es mi casa

Es difícil olvidarse de lo que duele. Perdonas, sigues adelante con tu vida; pero esa marca, esa memoria, permanece. Miras hacia atrás y te das cuenta de lo que involuntariamente has abandonado: tu casa, tu familia, tu par de zapatos favorito. Hasta caminar por el barrio se convierte, de pronto, en una actividad envidiable. No volverás a ser igual. Te robaron la tranquilidad y el descanso para transformarlo en un montón de pasto. Apareces indefenso…

Disección de una rotura

Encontró una lagartija sin cola. Supo que la soltó a voluntad porque la perseguía un gato, su gato, el mismo que se acostaba entre sus piernas y ronroneaba y satisfacía su curiosidad con el miembro mutilado que aún se movía en el pasto. Alguna vez leyó que esa característica se llama «autotomía caudal», un mecanismo pasivo de defensa que le permite a algunos reptiles y anfibios automutilarse para distraer a sus depredadores. Miró a la…

La cuestión de siempre

Tomaba un café acompañado de un cigarro cuando al observar lo resecas que estaban mis manos también me percaté de que las cicatrices de mis muñecas se habían borrado totalmente. Llevé mi mano escéptica sobre mi ceja derecha intentando comprobar que aún existía una vieja herida, pero también había desaparecido. Nada, ni una línea, ni una marca había quedado de esa tarde que con navaja en mano me sangré la sien. Eché a reír y…

Axis

Aerolito. Justo a la salida de un cantar ingrato de lentos decibeles amarillos, te vi.       Amanita.  Ligera         casi luna                     mujer-brillo cocida a la tarde. Permanecí inquieto, no me notaron los pájaros envueltos colorados         sueños                                   de leopardos los callejones aparecidos, la noche…

Se establece una conexión

Luca se encuentra sentado en la cafetería que construyeron arriba del todo de la biblioteca pública de la ciudad. Al mirar los ventanales nota cómo destella el sol de invierno en sus cristales y siente cómo el ambiente, mientras se aleja una camada de nubes, se empieza a calentar. El mesero se acerca y deja un café sobre la mesa. Luca sonríe, pero el hombre se aleja devolviendo únicamente su espalda. El humo asciende vaporoso…

Mejor me aplico chido (Se me va a acabar el saldo)

Andaba yo en la peda y de la nada que me pega un malviajote. Me tardé bien poquito en conectar lo puntos, mi carnal. Como eso que dicen que te pasa cuando estás a punto de morir, pero sin las partes chidas, sin todo eso tan bonito que sale en las películas, más como ese pinche momento donde creíste que perdiste la cartera y se te va el estómago al cogote. Un minuto de puritita…

Escala en la nada

Estás esperando un avión que te llevará de vuelta a casa. Sabes que tienes que regresar pero no quieres hacerlo. Tomas el siguiente vuelo, uno desconocido, y pagas por una conexión a la nada. No quieres saber a dónde irás ni cómo llegarás. Con los ojos tapados pides ayuda a la sobrecargo para llegar a tu asiento y te tapas los oídos para no escuchar nada acerca de aquel lugar. Tras varias horas de vuelo,…

Hebras

Un lazo es fibras. No es sin nudos. Cuando unos lo piensan apéndice o decoración, para mí es sufijo de la piel. Se atan las manos y los tobillos; las intenciones, la disposición, los temores rancios, los adjetivos. No todo se somete, ni entra en el claustro del individuo: se abren las vías, se unen quien sostiene la cuerda y quien pierde las manos. Abrazo que no sale de las manos. Salida que a fuerza…

Galletas de animalitos

Las coladeras. Panteones. También basureros. Las fosas nasales. Mi ignorante pero atrayente curiosidad ante los hoyos negros. “…cuando sueñes con escaleras nunca se te ocurra bajarlas”. La boca de un recién nacido. Los oídos que pican cuando escuchas música por mucho tiempo con los audífonos puestos. Un vaso sin mezcal. Una taza con el asiento del café molido y bebido. Los huecos de los ojos. Personas hablando solas. Personas gritándose aunque no se escuchen entre…

Lazadas

¿Quién en su tiempo presente imaginaría estar conectada por un órgano a todos los del mundo? Yo lo sabía desde que era niña. Mi útero, que en esos tiempos era tan pequeño como un higo o quizá aún más, tenía un pequeño hilo rojo. Ese hilo se dividía en millones que llegaban de igual manera a otros úteros. Cuando se lo contaba a mi madre, se reía y me decía que mi imaginación era muy poderosa…

Dupla Duplum

Cuatro días después de que mi madre comenzara a concebirme, tuvo un encuentro cercano del cuarto tipo. Esto ocurrió en Pelleco, donde quedaba el campo por el que conocí nutrias, mosquetas, castaños, cerezos. Mis padres venían de vuelta de una discoteca. Al llegar al portón que conducía a la entrada, vieron una enorme sombra que caía sobre ellos. Levantaron la mirada; enmudecieron. Las manos de mi padre sujetaron fuerte el volante de su Fiat 600…

Allá, ella

Él la detestaba, pensaba que era una estúpida. Después descubrió que hace tres años sus papás se divorciaron, que esa fue causa directa para que la dejaran manejar desde los 15. Que por ser un mal divorcio sus papás no querían verse ni en pintura y que terminó siendo ella la que manejaba los domingos para ir con su hermanita a la casa de su papá. Que su mamá se volvió una madeja revuelta de…

Pincho interestelar

La misma ansiedad que conectó ese día a Venus con Júpiter en el mismo momento en el que el penúltimo destello de sol le daba de lleno a esta ciudad ambiciosa; esa misma ansiedad y ese mismo destello que penetraron su lado oeste, los árboles de su barrio más normal e involucraron inmediatamente al edificio «Peñas del viento» y más específicamente a la pareja que copulaba con frenesí de perrito faldero en el pasillo, al…

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