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Los ilustradores tuvieron primero una visión y tras estamparla en un canvas los escritores describieron la historia.

El niño de la mochila naranja

Creció en una hermosa y atenta familia de clase media. Nunca le faltó nada y sus padres se esforzaron para que disfrutara cada momento de su infancia, para que probara y abandonara tantas disciplinas y aventuras como quisiera, para que leyera y conociera el fundamento de las religiones y las diferencias históricas y humanas detrás de cada piel. En la escuela no le fue mal, sus profesores fueron siempre respetuosos y dedicados. Le enseñaron a…

EY II

La naturaleza no es amable El sabio no es amable La naturaleza no pregunta, toma El sabio se pregunta y toma: ¿El sabio no es amable? ¿La Naturaleza no pregunta, toma?

La casa del nopal

Para el ojo que no ha visto mucho, todos los nopales se ven iguales. Ahí parados, sembrados en la tierra como cualquier otra planta. Ni siquiera son tan bonitos, dirían muchos. Pero dicen eso porque no han visto bien de cerca al nopal. Ve ese que está ahí, el último, el que parece solito. Ese nopal está muy crecido y ya nadie lo va a cortar. Hay nopales así, que crecen tanto, que se quedan…

Capa sobre capa

Practica artes marciales, para defenderse, para defender, para saberse poderosa. No es inusual verla en las distintas asambleas de la semana (Martes, charla “Patriarcado y semiocapitalismo” 20:00 | Miércoles, taller “Cuerpa y performance: arte después del poder” 17:30 | Viernes, conversatorio “Dignidad y trabajo sexual”, fiesta). Tiene la garganta gastada de gritar consignas y la rabia. El morado se ha vuelto su color favorito, o el que viste con más frecuencia. Esa red, cómplice y…

El cuarto del pintor

Lo que sucede, pasa en el cuarto del pintor. Las arrugas ciñen el cuerpo de la modelo y los perros se hacen tersos en el peso del impasto. Los rostros que son lisos están invadidos por ojos gigantescos. Hay pares en el cuarto del pintor: ojos y testículos. Y alguna teta salta fuera de una bata (el tercero siempre mete un contraste). El blanco, en las texturas y en los testículos, es importante en el…

Vergüenza familiar

I Mi padre nos mira un tanto avergonzado, como si le hubiéramos fallado todos y cada uno de nosotros cinco, sus hijos, sus quintillizos. Puedo imaginarlo colocándonos en el mismo costal, uno sobre otro, para decirnos: «No me lo esperaba de ustedes» y arrojarnos lejos con justa razón. Pero mi padre no habla, al menos por ahora. II «Este de aquí es su padre», nos dijeron nuestros tíos y nuestra madre el día que regresó…

Perverso

Yo sabía del malestar de la conciencia, de ser en la oscuridad descubierto. Lo que no esperaba, lo que no conocía era la propia pena de ser ingenuo, casi estúpido. Y no era que fuera bueno o no, sino más bien cobarde, pusilánime. Vergüenza era lo que sentía, pero vergüenza por no poder empuñar la espada, jalar el gatillo, morder, matar; mentir sin culpa, sin remordimiento; siempre incapaz de ignorar a los otros. No soy…

Ilusión

Usted puede verme comprando lápices, estilógrafos, papeles, libretas, libros, laptops, aplicaciones para escribir guiones, sacapuntas, lapiceros, borradores, máquinas de escribir, escritorios. Puede verme sentado, fumando, platicando, filosofando, criticando, charlando, debatiendo, argumentando, resolviendo, tramando, ideando, pensando, intercambiando, racionando. Usted puede verme cenando, recitando, cantando, cogiendo, en el cine, comprando joyas, comprando lencería, dando besos, lamiendo oídos, sacando sonrisas, viendo amaneceres, compartiendo espagueti. Puede verme caminando, corriendo, mostrando dientes, echándome una cascarita, una pestaña, un paseito, sacando…

Paria

Tomando en cuenta las últimas horas, días y meses, confieso que no soy más que un paria. Es más, si pensamos en aquella vez en que callé mientras, en la sala de mi madre, la luz de Júpiter me explotaba la cabeza, podría decir que toda mi vida he sido un paria. Un paria que caminó antes de escribir sus memorias. Un paria que se plantó frente al consejo de padres alcohólicos y tristes a…

Piloto automático

Se encontraron una semana de tres domingos, y al segundo abrazo nadaban a la deriva. Una marea desenchufó los cables del pasado, y navegaron toda la noche, entre palabras encendidas. Tan brillante como el sol en sus caras, el silencio que los ilumina. Pusieron en modo avión sus celulares, y dejaron que se acabara del todo la pila. Dejaron flotar las viejas excusas, mientras planeaban una despedida. Había que decir adiós a los viejos hábitos,…

Bulevares y ramblas

Caminar sin rumbo fijo era tal vez una de las cosas que más le fascinaban en la vida. Salir y agarrar una calle hasta desgarrarla del todo, caminarla de norte a sur de este a oeste y agotar la existencia, la humanidad reparando en las pequeñas grietas, observando las ventanas clausuradas, las nomenclaturas perdidas, las puertas ocultas, los zaguanes misteriosos, la precaria pintura que cubre los grandes daños estructurales, la basura en los techos que…

Relaciones recíprocas

Las piedras, la tierra suelta y fresca, los árboles y sus raíces de granito, los brotes apenas anunciados, las tortuosidades de los ríos; plumas olvidadas en el hueco de un tronco, huesos y dientes amarillos de tiempo, pieles resecas y polvo, las llamadas a mitad de la noche, las historias de luces tenues; la ira bullente, el desprecio, las tristezas, esa esperanza, su sonrisa, la mirada luminosa: todo lo sólido se desvanece en el aire.

El encuentro

Ahí estaba de nuevo frente a ella, como si los años hubiesen transcurrido sin transcurrir. Otra vez ese gran amor, siempre joven, siempre dispuesto; verdugo sutil de los solitarios. Se lo habían advertido, le habían dicho que no existía distancia suficiente; ni voluntad ni posible olvido. De nuevo entonces, boca con boca, ojos con ojos: spiritum contra spiritus. De nuevo el miedo, otra vez testigo del funeral de dios. ¿Tendría la confianza suficiente para continuar…

De noche

Oye beibi, ¿recuerdas cuando antes de la operación ladeabas un poco la cabeza y dejabas que la brisa, los olores y cada sonido te acariciaran la oreja o la nariz para murmurarte palabras mudas que me traducías en metáforas e historias brillantes de ese mundo semionírico que te rodeaba? ¿Te acuerdas cómo te decía que tus manos parecían bestias independientes y ansiosas por devorar cada grieta en la pared, cada textura que enriqueciera el concepto…

Srta. Esperanza Díaz

En aquel olvidado cuarto de hospital, el nieto le susurró al anciano lo siguiente: "A veces medirse se vuelve irracional y necesario, a veces te das cuenta de que la competitividad te engañó y te dijo cuales debían ser tus sueños, tus metas, tus putos logros; cuando te dijo que tu cuenta bancaria era el verdadero timeline de tus días, que la gloria funciona a gasolina y que cultivaste cosas que te valieron mierda y…

Potente

Hay momentos cuando el cosmos se detiene y se calman sin obstinación las aguas eternas de la existencia y la brisa húmeda de la vida corta su aliento y toda partícula, todo átomo, toda mirada, todo pelo queda en suspensión; la materia de la realidad queda flotando en algún intervalo de tu vida, en algún segmento infinitesimal quedan flotando los fotones como peras al viento tibio y sabés que nunca vas a olvidar ese momento…

No mentirás

Mientras usted se quita el abrigo y deja a un lado su paraguas, le doy la bienvenida a este templo. Verá, el templo no es muy costoso, tampoco muy modesto. El suelo es a veces de adoquines, otras de cemento y a veces solamente de tierra. Las paredes cambian de color y de posición según el viento, y según Dios disponga. Dios vive aquí a la vuelta, en la puerta verde. No le gusta madrugar…

Aforismos para aprender a esperanzarse

[...] la madreselva se siembra sobre los sepulcros y penetran sus raíces hasta llegar al cadáver, y cuando ya nada queda por devorar, sino los huesos áridos y polvorientos, entonces también la madreselva se seca y muere. Vicente Riva Palacio, La madreselva I Hay que ser claros: mientras más realista, más mediocre es la esperanza. II La esperanza es el síntoma más evidente de la enfermedad: el sufrimiento. III La esperanza es a la felicidad…

Inseminación / Hiceminación

Me succionaste en estéreo a través de los túneles de tus pupilas y no necesité ver más que tu carita de muñeca oscura contra la pared sucia, salpicada de carteles de ese bar, para entender que no iba a querer sacarte nunca del encuadre de mi miopía. Tu pelo era la noche underground del mas sucio rockanrrol, tus ojos eran la penumbra de los bares inciertos y punkeros del trasnocho, tu aliento era mis botas…

Alquiler

La marca del músculo del brazo estirado y en tensión por toda la fuerza que requiere ponerse de pie. La cabeza pesada de tanto insomnio, estira el cuello hacia abajo. Es el último momento entre el día y la noche, el último punto de silencio antes de comenzar el día. Antes de retomar la vida. Las ventanas de la casa están llenas de huellas de grasa de los dedos. Marcan cada lugar en donde apoya…

Diagonal

Anclado debajo de mis cejas. Mis ojos hacia adentro recuerdan tus ojos. Olvido. A diario te olvido. Mis noches ausentes de tu cuerpo dormido. El insomnio me agota, me grita, me ciega. Mis pasos deambulan vacíos en esta ciudad. Recorro caminos de tierra, me hundo en el barro, suspiro. Despiertas, me hablas, sonríes. Mi mente traza diagonales y todas conducen a esto. Mis pensamientos crecen, tocan el cielo. Las idas y vueltas en silencio le…

Humo dulce

Su dulzura estaba extendida ante mí, una palma de mano abierta. Me subí de inmediato. ¿Qué había que pensar? Siempre me ha gustado lo dulce. Y ese olor, tan familiar. El humo es una cosa dulce y caprichosa. Se mueve lento y rápido a la vez. Nada lo detiene, hasta que se desvanece en el aire. Pero para entonces ya está en mis pulmones y ahí vive. Dulce humo. Mi madre era dulce. Rodeada de…

Adiós Adiós

Decidí parar, dejar de hacer de mi condición razón de muerte. Detuve la poesía que exacerba el miedo y me volqué a conocer causas y efectos de mi apócrifa aflicción; la locura no iba a continuar de concubina mía, ingrata y seductora, de egoísta amante. Y así, tomé distancia de la hoguera para cerrar los ojos y calmar el corazón. Ya se llevará la vida las cenizas, los pensamientos restantes de lo que fui.

Pero ya era tarde

A los dos años de edad, cuatro momentos quedaron para siempre en su cerebro como gifs perpetuos y palpitantes que habría de recordar todos los días a la misma hora. En el mismo orden. 1. vidrios.gif La tormenta llevaba ya dos horas buenas de pánico semi oscuro y la madre seguía aferrada al cristal de la sala como una mosca terca, como si no fuera peligroso, como si los vidrios de aquella inmensa ventana no…

Llamada

En mi breve catálogo de sueños existe uno en especial que me trae malos recuerdos. En él, contesto un viejo teléfono que tiré a la basura hace más de diez años para encontrar del otro lado la voz lejana y mecánica de mi padre que me dice que me ama, frase que se vuelve horrible dicha con esa tesitura inexpresiva tan suya. (Supongo que esa personificación de su voz se debe a que está muerto…

La tisana de Luisa

Dejó de llorar cuando le quedaban doce lágrimas para secarse por completo. Días después de ver como moría cada uno de sus recuerdos, (por dentro y por fuera), quitó de la casa todos los espejos, todas las superficies donde pudiera reflejarse. Decidió esperar a que su cuerpo se desintegrara por completo. Por eso no comía. Por eso no dormía. Sus párpados se volvieron transparentes, podía mirar a través de ellos cuando por algo sus ojos…

DOC. 20171116

Noviembre 16 de 2016 Señor Inspector José Ignacio Rojas. Al principio, contestaba la llamada, y no escuchaba nada. Sólo silencio. Y entonces colgaba de una. Siempre llamaban a la misma hora, cuando yo ya estaba listo para acostarme y tenía que ir hasta el viejo teléfono alámbrico que estaba en la cocina. Silencio. Colgaba. Después me di cuenta de que respiraban. A los tres días de gritarle activé el identificador de llamadas. Contesté, respiración, colgué…

A mi muerte, a la que me toca

A todos nos toca una sola muerte, una muerte para nosotros solitos, esta es la mía, le gusta cocinar para mí y platicar conmigo, le agrada hacerse trenzas y vestir de colores. Mi muerte tiene las tetas grandes. Quiero decirte que me siento joven, que mi sangre está limpia y mi cara es feliz como nunca será y como nunca lo fue. Hoy no me preocupas. Estoy empezando a conocerte. Te veo de frente y…

La tirada del sino

El verdadero lío es que mantengas el pinshi hilo rojo sin romper O reemplazarlo antes de que te des cuenta de que todo valió madre Sí, es como aplicarte un lavado de cerebro en el que te repites siempre el mismo cuento Ese que a mí me enseñaste y que mejoré La cosa está en que no dejes que se acabe el hilo Porque en cuanto eso pase se te vienen todas las desgracias Y…

El camino

¿Acaso usted no se compadece de nosotros? Pobres soldados que cruzamos la selva como tigres o como zorros. El sol nos saluda cada mañana como a un amigo. Nos calienta las mejillas con sus rayos de padre. ¿Usted no lo entiende, cuando llegamos a casa sin encontrar paz en el sueño ni en la sombra de un árbol? Pobres soldados que somos, nos vamos lejos, nos vamos. Las flores nos saludan inclinando la cabeza, y…

No sin ella

Nadie escuchó sus pasos apurados bajar la escalera. Nadie imaginó que la joven favorita del pueblo, la más diligente y llena de vida fuera también el alma más triste, la más sola, la menos feliz. Aquella fue una madrugada que nadie pudo olvidar. Margarita dejó la casa de sus padres para no volver, fue en busca de un sonido, uno que gritaría antes de caer por el acantilado de la vieja Asturias. «¡Margarita, Margarita!», fue…

Serenata

Si los lobos aman a la luna y la luna a la oscuridad, entonces me arrodillo y entierro entre los arbustos mi mortalidad; dejaré de ser inapetente, me dejaré ir ante las sombras. Lo escucho llegar: sigiloso, encantador, con su pelaje de plata y una canción. El último de ellos baja… lo escucho aullar y tras él una hermosa serenata que marca el ritmo de la pesadilla que es esta espera, la de no saber…

Con n de nadie

Se te dotó de ojos para mirar lo que te quede de frente. También se te dotó de un complejo sistema de neuronas y transmisores que, conectado a tus ojos, te ayudan a mirar más allá de lo evidente. Esa bola de carne de la que muchas veces te quejas, pero que también le da ese toque de ternura a tu cara, te salvaría de uno que otro enemigo, claro, si tan solo te fiaras…

Consideraciones sobre el alquiler

Tengo encima de mí a esta mujer increíble. Mueve su cadera suavemente al ritmo que desea con la intención de hacerme terminar. Parte del contrato. Desnuda, es hermosa, más de lo que su atuendo prometía. El vestido, escotado en la espalda y abierto desde la cadera hasta el piso en ambos costados, trataba de distraer de una belleza distinta, más discreta, que brilla en sus ojos en forma de tristeza. Tengo una debilidad por las…

R2-D2C

Amira tenía asma cuando pequeña. Su papá, el ingeniero Carvajal,   le construyó un humidificador que se parecía a R2-D2. No era un simple humidificador, tenía incluida una caja musical que tocaba todas las noches la canción de Agustina y el mar y todos los días, con tan sólo presionar un botón, The passenger de Iggy Pop. Además prendía los ojos, hablaba como en las películas y proyectaba estrellas y constelaciones cada que anochecía. En la…

Ni esa, ni la anterior

Como un pedazo de flor vencida, una caja de cartón mojado o unos lápices sin punta, voy deshebrando mis pieles. Una tras otra van cambiando el color, la forma y el tacto. Ya no soy la que se quedaba con piel de frasco, esperándote despierta toda la noche, en la esquina de esa casa, para correr y dormir en cualquier cama que incluya alguna parte de tu cuerpo. No soy la que despertabas cada martes…

Decires

Mi cuidad se perdió en la foto de una Kodak. Esta que ves no es mi ciudad, ni mis calles. Los automóviles siguen pasando rápido y los mendigos aunque más viejos son los mismos, me lo dicen sus ojos, sus manos con olor a aguardiente y su olor a caramelos de leche de cabra. Extraño la ciudad, el campo, la noche y el olor del café es algo inimaginable, pero la ciudad está hecha de…

In memoriam

Las bajas obsesiones bullen en bajo. Hierven con la paciencia del universo a través de eones para luego estallar en cataclismos, sismos, explosiones, armagedones y demás pataletas. Es decir, le ponen lo divertido a la vida. Cuenta la leyenda que Sonia Cordero se consumía como un cigarrillo en una moto cada vez que su novio Máximo miraba alguna otra mujer del planeta. Cuando recorrían a pie las calles polvorientas alumbradas por el amarillo de un…

El mal

El cielo iluminó el pastizal y un soplo trajo un sabor a madera. Los sentí acercarse uno a uno, sus ojos encendidos y sus respiraciones pasmadas. A la distancia, el resplandor se mecía de rama en rama, murmuraba sus pasos sobre cada brizna de hierba y cada arbusto mullido. Y el vaivén del horizonte nacía en la mirada de todos. Crecía de pronto una luz que ocultaba a la luna y se retorcía aquí y…

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