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Los ilustradores tuvieron primero una visión y tras estamparla en un canvas los escritores describieron la historia.

El día en que te bajaron en estéreo

Cuando estudiaba con miseria en aquel cuartito oscuro al que a duras penas le entraba la luz de las bombillas de la calle revelando eternas motas de polvo suspendidas en la música y en el aire denso e irrespirable por los millones de cigarrillos que nos habíamos consumido en una noche de seis botellas de vino y algunos porros, Tomás y yo introdujimos a Marcelita en la senda deliciosa del sexo grupal que ninguno había…

Perdida

Como todas las noches la ninfa tomó su seda de plata y bajó al río. Ese medio día se encontró a dos juguetones y perdidos efebos. Por la tarde, agotada, tomó una larga siesta bajo el sauce. Ya en el río, la sangre seca entre las piernas; esa virginidad perdida mil veces y recuperada mil veces se disolvía en el reflejo del agua mercurial que corría bajo la luna. De pronto, la ninfa que nunca…

Insomnio

La pesadilla es mirarte, sentir que desapareces entre los bordes del sueño y te escurres como plata en una fotografía que no acaba de revelarse. Otra vez luz, otra vez escucho los motores como si vinieran a cantar la madrugada en mi ventana, los ojos se me abren y vuelvo a mirar las marcas de la humedad del techo. Otra noche intermitente. Se me pierde el tiempo en las paredes que escurren de salitre. Se…

2027

Han pasado 400 años desde que, en el antiguo bosque de Jaktórow, las hijas de Apellanthur, la última uru, prometieron a su madre no decir nada más que el mantra mágico que les había enseñado. Sucedió primero en Texas y casi de inmediato en el resto del mundo. Cuatro siglos de recitar el mantra culminaron en el proceso divino que los bovinos conocen como ilechación. Cada vaca y cada toro del planeta se convirtió en…

Forense de almas

Parecía ser el brazo de alguien fuerte y de tez clara, un poco amorfo y completamente inmóvil. Era un brazo izquierdo, el que duele cuando hay amenaza de infarto, el que resulta torpe para los diestros, el que sabe que hay otro igual a él, pero que nunca se entera de lo que ese otro realiza. Al practicarle la autopsia pude ver que esa fuerza aparente era debida a la acumulación de líquidos, ya que…

Cogido por el sedal

Las palabras te crecían como el cabello. Podía ver cada hilo brillando de elocuencia, tejiendo esa red armónica en la que yo caía gustoso, me dejaba caer y la caída era suave cada vez. Era tu seda lo que hacía que me deslizara siempre un poco más abajo. Siempre un poco más perdido, más revuelto de ti. Te miraba y las horas se alargaban en tu cabello. A cada palabra yo quería mecerme en tus…

Algo más que química, algo más que amor

Se creía la más lista de los dos. Tuvieron que pasar algunas semanas para que la pócima del amor hiciera efecto en ambos. Enero la trajo a mis días blancos como el tono de su piel. Tenía planes para cada ocasión que hacían nuestros días un poco más grises pues racionaba escrupulosamente nuestros recursos, incluso los besos y los abrazos. Decía ella que con eso evitaríamos la teatralidad de la relación. Yo quería verla en…

Horror Vacui

Dinorah dejó el té en la mesita de noche y acarició nuevamente la foto de su padre. Ella aparecía al lado de él, cargando la única muñeca que le había regalado; tenía 5 años y esa fue una de las cinco únicas ocasiones que lo vio. Desde que tenía uso de conciencia siempre habían sido sólo ella y su madre, así lo recordaba desde que tenía uso de razón, y la razón le llegó a…

Instante

Por un instante vi tu rostro formándose en la superficie de mi café. Rápidamente metí la cuchara y lo revolví. Terminó con sabor a ti.    

Sabor a mí

¿Alguna vez has saboreado a una mujer hasta el punto de hacerla creer que únicamente estaría satisfecha consumiendo la lengua que la devoró? No siempre sabe igual. A veces sabe a sal, a veces a frío, otras a chocolate mezclado con vacío. Es verdad que conforme avanzan las horas, su carne se va volviendo blanda y jugosa pero también va perdiendo seriedad. Debes encontrar todos y cada uno de sus rincones para descubrir con qué…

Tengo una fantasma

La primera noche después de mudarme a un nuevo departamento me llamaron la atención unos destellos en la sala. Allí estaba ella: un busto vaporoso de ojos hinchados y boca ensangrentada con la cualidad de algunas pinturas superrealistas que no importa desde dónde las veas, siempre te están mirando a los ojos fijamente. Le pregunté que qué onda, pero resultó ser muda. En lugar de palabras, desde sus labios brotaban imágenes holográficas (aunque no me…

El Coronel de mi Hambre

Voy a escribir tu epitafio para firmar con mi nombre tu muerte. Eso fue lo último que me dijo. Era un pajarraco insufrible. Mi trabajo era espantarlo, alejarlo de las mazorcas y sus preciadas perlas amarillentas. Pero sus ojos eran hipnóticos; con frecuencia se paraba frente a mí y con esos ojos me dejaba inmóvil. Ya sé que yo estaba clavado a la tierra, ya sé, pero me inmovilizaba hasta que las piernas se me…

¡Viva la moda!

No eran muy diferentes los desfiles de moda entre el planeta Tierra y el llamado Belenoide… los mismos espectadores, medio interesados y medio aburridos pero fingiendo ser grandes conocedores de la gran y lucrativa industria. Las modelos tenían la misma fisonomía: altas, muy delgadas y engalanadas con exóticos atuendos, además de dar muestras de impresionante equilibrio al usar los mismos y altísimos tacones y plataformas, como lo hacen un buen  número de terrícolas femeninas. El…

Nido vacío

Por andar buscando frutos más grandes y jugosos no encontraba la forma de regresar a aquel lugar donde había crecido. Estaba en otro espacio, en otro lugar. Fue así como se dio cuenta de que ya estaba muy lejos de esa bugambilia en la que tanto había danzado, en la que su pico se había entrenado. No reconocía ningún árbol, ninguna cara, no había ventanas ni edificios. Ya no estaba ese vecino barbudo que se…

Sin ojos, sin lágrimas

Para cuando Diana llegó al pabellón ya no hablaba. Sus labios parecían borrados. Tenía el ojo derecho tapado con el dibujo de un corazón. El ojo que podía vérsele era muy oscuro, sin siquiera esa luz de los que vivimos a ciegas. A los pocos días, sin hablar y casi sin ver, con los pensamientos amarrados y el cuello herido, se sentó entre nosotros confundiéndose con las sillas, el piso y el techo. Nos escuchaba…

Problemas

Intenté dar con tus problemas utilizando mis palabras. No llegué a nada. Luego busqué a tus problemas con mis ojos, sin decir nada. En tu rostro ya no había ojos, borrados por esa redonda luna que nos revolvía el sistema. Casi al rendirme noté que, aunque tu rostro ya no era el mismo, tus manos seguían siendo ese huesudo mal recuerdo. Busqué en ellas a tus problemas; bastó con tocarlas una vez para recibir la…

Las zapatillas de cristal

La gente comenzaba a murmurar y es que esa idea de que el príncipe no hubiera encontrado ninguna dama de la realeza que le gustara lo suficiente, incluyendo los reinos vecinos, daba mucho qué decir y las especulaciones corrían. Por eso organizaron aquel festín con plebeyas en el que el príncipe bailó con sólo una mujer: la que tenía las zapatillas de cristal, la que perdió la izquierda en las escaleras del palacio, mientras salía…

Inercia del sueño

La inercia del sueño se presenta cuando uno no ha dormido bien. En realidad, cada mañana. Desperezándome suelo ver a los seres con los que soñé. En un vuelo largo, terminando de echarme un sueñito, pedí a la azafata un café. El copiloto se había hecho cargo hasta entonces pero tenía que aterrizar yo, el piloto. Bebí mientras asumía mis funciones. Un ser con el cuerpo cubierto de corteza de árbol me tomaba las manos…

Caleidoscopía

¿Que si duele despertar? Yo no lo sé... yo ya estoy muerto. Lo supe desde aquel día en que me vi al espejo; reflejo de otro espejo, retrato borroso de un rostro que no es mío, caleidoscopio del tiempo. Faccia-mapa desgastado, lleno de grietas mal trazadas, retrato oblicuo de un viajero sin brújula. Soy el tiempo sin reloj, soliloquio de una película muda en blanco y negro una verticalidad intermitente escurrida de color. Soy el…

Dulce de pasto

Ella era más que un costal de huesos y puñados de esperanza. Ella era sus sueños. De sus maldiciones y malas palabras salían truenos que, al encontrarse con la humedad,  convertían la tierra en pasto fresco. Fue cuando se le vio por última vez con los pies en la tierra. De la espera hizo sillas de las que rápido aprendió a huir. Aprendió a seguir su intuición, la hizo instinto. El ritmo intermitente de la…

No lo hizo

Dulce recordó esa soleada mañana de miércoles, la última antes de enterarse de que el cabrón de Gerardo se había cogido a Lucía. Justo antes de que diera esos dos pasos que lo sacaron de su habitación, Dulce estuvo a punto de decirle por primera vez que lo amaba.    

Progreso

Me dijeron que podía hacer lo que quisiera y no se equivocaron. Cuando las tetas y la boca de Marisol me cautivaron no hubo nada que detuviera mi ascenso de invisible a imprescindible. Notas, piropos, caricias y miradas me colocaron junto a ella en el altar. Paseamos, comimos, cogimos, nos reímos y hasta un hijo tuvimos. Por supuesto nunca dejé de trabajar, cada día que pasaba más dinero necesitaba. Hice crecer la empresa. Casa nueva,…

Pregón del Santo Patrono de las Aves en Despoblado

Es el resultado de la acción eterna. Camino sobre estas cabezas de pájaro, estos hombres enmascarados que me llevan por debajo de sus hombros de un lado al otro. ¿O serán mujeres? Cubren sus rostros porque no deben recibir ninguna gratificación por transportarme. Ellos, ¿o ellas?, no van en penitencia, no tienen culpa alguna que limpiar. Sus almas están tan bien zurcidas como sus túnicas; ni un rostro, apenas el par de pies de cada…

Absolutos

El grito agónico de las chicharras no hacía más que incrementar a cada paso. El sol entre los árboles permitía ver millones de insectos revoloteando en una maraña desconcertante mientras una leve brisa disipaba la neblina completando el furor del bosque en el que nos internábamos desde la madrugada. Había dejado de llover, pero ella aún sostenía orgullosa el paraguas que sacó de su casa, aferrada a él con todas sus fuerzas, sabiendo que probablemente…

Carmesí

“El color carmesí corresponde específicamente a la coloración del polvo que resultaba de triturar los cuerpos secos […]”   Abrió la puerta de la habitación. Enmascarado y silente, como siempre, previendo que su presencia pudiera ser sentida. Con sigilo, mendigaba tiempo al destino. Pensaba que podría decidir —de lograr ganar el duelo, con un disparo rápido y penetrante de su mirada— si dejaba que la atmósfera de adentro lo atrapara o si mejor clausuraba el…

Muerte por algodón de azúcar

Ya se había acabado enero, los días estaban tachados y los botes de las medicinas vacíos. El doctor dijo que no le daba más de un mes de vida. Pero el 31 llegó y tras él, febrero. No es que hubiera habido algún error en el diagnóstico; más bien, aquel señor, el de las verrugas, estaba manifestando una especie de recomposición; seguía con las dificultades para respirar y con los dolores en el pecho, todo…

El delineador

Si bien el maquillarse constituía todo un ritual, delinearse los ojos tenía un valor especial. Era aquel punto en donde sus dos vidas dejaban de ser veredas separadas para unirse en un solo camino. Tenía especial cuidado de utilizar un lápiz que sirviera tanto para hacer complicadas ecuaciones como para remarcar de manera provocadora el azul profundo de sus ojos. Pensaba a menudo en esta bifurcación de realidades. Muchas veces al ser penetrada con violencia…

Noctem

Soy una Virgen obscura, una Eva en llamas que emerge del letargo con luz reversible y piernas abiertas para que me tomes y me nazcas. Soy un reptil que tiñe sombras con el vientre. Soy un momento bemolado. Cada sueño es un sol negro, un viaje inverso hacia la nada.

La fragilidad

Escuchar después / antes / durante: Parr-A-Pluie / Kings of Convenience Esta vez decidió empezar por la mano, en ella definiría la forma de aprehender su ligereza. Pensó en otras manos lo suficientemente tensas para contener el equilibrio pero no tan rígidas para no llevar en ellas el ritmo. Tal como los funambulistas, que encuentran en una vara la posibilidad de dirigir y controlar al mismo tiempo sus movimientos, balancea su peso a contracorriente del…

De pelos y señales

Poco después de la consabida historia del caballero que la rescató y la torre, descubrió que su príncipe azul comenzaba a deslavarse un poco, incluso hubo momentos en los que lo descubrió rabo verde. Fue entonces cuando decidió dejarlo y romper con esa idea de que vivirían felices para siempre. Así se enfrentó a nuevos problemas porque eso de que el cabello no dejara de crecer y crecer no era fácil; el estrés hacía que…

Teoría de cuerdas

Creo en la teoría de cuerdas, pero de cuerdas vocales. Creo que las palabras son como las microondas: invisibles pero presentes en todo el espacio. No estás vestido de rojo hasta que alguien lo dice, no eres coqueto hasta que alguien lo menciona, no eres un patán hasta que alguien lo comenta. Las palabras son cárcel y mar abierto. Las palabras, después de dichas y ya inaudibles, se abrazan a todas tus neuronas y células…

Piernas

El viejo acaricia sus barbas con impaciencia y me mira confundido perdiendo definitivamente el hilo de la historia. Algo aturde sus procesos, algo seca su saliva amarillenta y profundiza sus arrugas que son cicatrices de las que ya no se acuerda. Sus manos tiemblan buscando viejas carnes como arañas enfermas y van palpando la mesa con la timidez de un ciego hasta que finalmente alcanzan el paquete de cigarrillos. Hay un respiro, un retorno; vuelve…

Abrevadero

En esta neblina se desliza cada noche. La neblina lo suaviza todo. Es una estela de nubes que cubre de gris lo que recorre. Los caminos sinuosos diluyen sus curvas en ella. La luna pierde efecto sobre los amantes tras su humo. El agua baja su temperatura para camuflarse y pasar desapercibida. La niebla es un sabueso en busca del rocío. Es lo único que quiere, es lo único que persigue. La niebla quisiera ser…

Y vivir así para siempre

Te imaginas estar así para siempre. Suspendidas en el dulce letargo de las tres de la tarde. ¿Te has fijado cómo todas la mujeres de las revistas salen con la boca entreabierta? Sí, como si estuvieran cansadas de comerse una verga; mitad con ganas, mitad con asco. ¿Me querrás aun después de que las bichas hayan muerto? Hace calor. A veces se me antoja un té de durazno o uno de melocotón, como tus pechos.…

El prendedor

Si vieras cómo me gusta este prendedor que traigo acá en la mente. Cada vez que lo miro está tu cuerpo recostado y están tus labios, está el aroma de las sábanas, la almohada, tus labios de nuevo y tu piel de almendra y toda tú en la solapa de mi recuerdo más vivo y más piel. Hoy te busqué por los pasillos de la tarde, caminé por los jardines y los parques de una…

Carmín

Rojo, cabello largo, piernas entumidas y enredadas como un caracol. Dicen los de la aldea que la han visto caminando por las noches, mientras los lobos hambrientos aúllan oliendo el humo de la fogata que se esparce por el viento como buscando alguna presa que comer. Es tan bella como blanca; hipnótica, perfecta combinación de humano y animal. Si logras mirarla a los ojos, cual Medusa se mete en tu cerebro, te paraliza y acaba…

La vasija

Después de dar tanto, de dar hasta que duele, generalmente sólo queda un corazón cansado de dar y ofrendar; un corazón seco, una vasija vacía que en cualquier momento puede resquebrajarse si no recibe un poco de calor que disipe el frío que lo marchita, una esperanza de que alguien lo acoja y lo cuide, lo proteja, lo cure y lo renueve. Tomé su corazón la noche que las estrellas cayeron, esa noche en la…

El lobo del hombre

“Yo me lo meriendo”. Y no mentía, era de palabras definitivas y concretas. Salió de la vieja cabaña con camisa de franela a cuadros, sus botas, su sombrero y el hacha que todos los árboles temían. Sabía que aquella bestia estaría esperando en el camino a casa de la abuela, acechando los pasos de la Caperuza. Todos conocían la historia: el camino corto, la casita solitaria, la abuela y los etcéteras de siempre. Aguardaba, ningún…

No te duermes

Cierras los ojos, pero no te duermes. Sientes cómo nacen del tornado las flores de cabellos autónomos y ojos desorbitados, las sientes parir al escarabajo obsesivo que hará rodar la boñiga de la noche. La noche del silencio y el latido. La noche que se clavará en el cuello de todas las noches. La noche que no es noche sino diluvio de sombras. La noche de los pétalos negros y alados. Cierras los ojos, sueñas…

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