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Los ilustradores tuvieron primero una visión y tras estamparla en un canvas los escritores describieron la historia.

Taheña

No sé qué derramó el taciturno vértigo. Lo que sé es que mi pulso iba en escalada. Que me avivó la entrepierna el sonámbulo relente de su palma encendida. Que la noche sabe hilar amoríos circenses, actos de magia, malabares de bruma. Lo que sé es que el tiempo bailará pérdidas sobre el rescoldo del espejismo. Que su luz es nostalgia residual.  

Fenómeno de luz

El arcoíris es un fenómeno de la luz. Las gotas de la lluvia se quedan suspendidas en la atmósfera. Pero la lluvia lo que hace es caer. Esas gotas son fantasmas de lluvia que se quedan flotando, atrapadas en el aire. Y el sol las atraviesa y sus pedazos estallan y se dispersan en seis o siete colores. Los ojos son un fenómeno de la luz, se quedan mirando fijamente a las cosas y con…

Amigos

(A la vieja y sabia Babaca) Yo estaba sentado frente a ti. Tú lucías enfermo, solitario, lastimado y abandonado. Me acerqué lentamente pues ustedes tienden a ser muy agresivos, sobre todo cuando no saben lo que está pasando. Pero no me hiciste daño. Sonreíste y me acercaste un pan duro, me ofreciste tus periódicos y encendiste una vela. Desde entonces vamos juntos. Somos amigos, de los de verdad, de los que juntos aguantan el frío,…

Sin nombre

Mecido por la inmensidad forrada de voces azules juego a hacer sombras luminosas sobre el mar. Mis dos manos izquierdas me restauran.  

Insomnio

Entraste a mi vida cuando no había profundas tristezas, sólo tristezas. Trajiste contigo la calma. Convertiste mis deseos en realidades. Abriste en mí camino. Ahora, en medio de este pequeño insomnio turbulento, veo tu rostro dormido, escucho tu respirar sereno, lleno de sosiego, lleno de esa profunda calma. Calma que yo no tengo. Sosiego que me quita pensar en la muerte. Calma que me dará la muerte.  

Voyeur

Ojo gigante, ojo de mar, ojo que miras a la luna y sin disimulo me espías por las noches cuando dormir ya de por sí parece incómodo. Siento tu pupila dilatada reflejada en el cristal, contemplando mis sueños como un velador que espera tranquilo a que su presa quede inconsciente para robarle el último bostezo de la noche. No recuerdo la última vez que sentí calma, pues si trato de hurgar en mi memoria para saber…

Soy humano

Soy humano. Soy el eslabón más alto en la cadena alimenticia. Soy el creador por antonomasia. Soy el destructor de recursos, el magnificador de ideas, el carnívoro majestuoso. Soy el procreador, el amante y el adúltero. Soy el que nada a obscuras y el que enciende las velas. Soy el dueño del fuego. Soy el dueño del hielo. Soy el detractor de las enfermedades, el justiciero análogo, el poeta digital. Soy el único mundo, el…

Esta calma

Tengo tu rostro tan cerca. Tan cerca que tu aliento entra en mi nariz. Yo miro hacia arriba, sólo está tu cara llenando mis ojos. Esta mirada está hecha de tenerte tan cerca. La calma, dicen, es el ojo del huracán. Y ahí estamos provocándolo. Estos cuerpos que se sofocan, que se entretienen, que se estrujan y que son ojo de agua en una, dos, tres, cuatro, cuántas contorsiones. Yo voy y vengo. Contigo. Tú…

Una tregua

“La calle fue quedando poco a poco desierta. Los espectáculos habían empezado en todas partes, creo. Sólo quedaban en la calle los tenderos y los gatos”*. Y yo sólo esperaba a que le llegara su hora a tu indiferencia, que la fatiga de fin de día venciera. Necesitaba una tregua. Una calma nocturna: sin rumores ni ruidos allá afuera, sin palabras ni pensamientos en esta casa que a veces mata de asfixia. Tu apagado suspiro…

Malviaje

¡Cálmate, cabrón! Te digo que va a estar bien. A mí ya me pasó una vez, sí se siente de la chingada pero de eso no pasa. […] Que no, neta no se va a morir, ese pedo es sólo que su cuerpo apenas se está deshaciendo de toda la mierda que se metió. […] Levántale la cabeza con cuidado. No mames, no. Así no, sólo ponlo de tal forma que escupa el pinche vómito.…

La cima

Ojos que no ven, corazón que no siente. A palabras necias, oídos sordos. Un día quisimos romper dos refranes. Llevarlos a un punto en que su sentido explotara. Subirlos a una cima que contraviniera lo que significan y dejarlos caer sobre una nueva semántica. Hay palabras que tienen que ser necias para que vivan, me dijiste. Y los oídos llenarse de silencio como si fueran sordos para que puedan abrirse a esa necedad vital. Entonces…

Entre buñuelos y suspiros

La conocí en la panadería. Detrás de los suspiros y los buñuelos esperaba que le dijera qué quería comer. Sólo por eso empecé a llamarla "suspiro". Ojos café casi negros, piel tersa de bebé moreno, cuerpo de modelo que no modela. Ella joven, yo empezando a dejar de serlo. Ella con una cabellera azabache, larga y sedosa; yo con el cabello delgado y una testa brillante que mostraba mi calvicie prematura. Ella con brillo en…

La casa de mis sueños

Te escribo esta carta con el pensamiento. Pocas cosas han cambiado desde que te hice a un lado de mi vida. Sigo aquí. La casa de mis sueños está callada y somnolienta. Y no es mi culpa ni la tuya, es del puto tiempo que no deja de reinventarse en todos lados, en todo momento. Afuera está la vida, sucediéndole a todos mientras no hacen otra cosa más que pensar cómo deben vivirla. Es que, te…

Suspiro

Desvestirse los pasos. Arropar los ojos. Ir. Embestir a la neblina.  

Los hay negros…

¿Y para qué un auriga? El deseo no llegará lejos, será vaivén y una indecisión postergada. Pies suspendidos, aterrados de contacto, anclados en la inmovilidad de los violentos vientos que le robarán sus alas. Una grafía de tierra de cuyo reino la gravedad fue expulsada. No hay más que ceguera a contagios, el plomo en las profundidades de la tierra —lejos de los silenciosos pasos sin dios y sin altura. ¿Gobierno al caballo, en otro…

El sordo que jugaba al bote pateado

Yo tenía unos diez u once años; el sordo, como un par menos. Era, sobre todo, carnalillo de mi hermano. Las noches de verano los de la cuadra nos juntábamos a jugar descalzos al bote pateado en las calles obscuras y poco transitadas del fraccionamiento. Estar escondida, agazapada, con el corazón punzante y el aliento contenido llegaba a desesperarme, así que solía ingeniármelas para ser de las primeras en salir y gritar undostrespormí y respirar.…

Jugando a la inconsciencia

Ayer, entre las cobijas, según había planeado y maquinado tantas veces, me enfrenté y me desbordé a mí mismo. Como ayuda didáctica conté con una extensa galería llena de mujeres sin rostros, rostros sin cuerpos, cabellos perfumados y bocas que clamaban gustosas. Según avanzaba, sentía que toda esa cantidad de imágenes, olores y sonidos suculentos me atacaban generándome una dolorosa y rica turbación. ¡Era algo tan violento y placentero!, ¡tan lejano e incómodamente familiar! Cuando mi…

La última bala fue la que nos mató

Recuerdo que cuando llegabas a casa nos poníamos a jugar. Recuerdo que me gustaba el sonido del láser partiendo las paredes y yo esquivaba las balas para no dañar la porcelana. De pronto, recuerdo que el juego nos aburrió. Y me quedé parada… me miraste… … disparaste… Me desvanecí. Tus ojos como pólvora me atravesaron. Mi cuerpo partido en dos … corría la sangre… Y dos segundos antes de cerrar los ojos pensé: “Quiero regresar…

El suspiro de los desencantados

Ella: Juguemos de nuevo, ahora a que suspiramos juntos. Él: Mejor sigamos jugando a que estamos muriendo juntos. Ella: Pero será mejor si salimos. Así todos en el mundo exterior sabrán que nuestro juego es divertido y nos envidiarán. Él: Mejor concluyamos de una vez… Mira, el agua de la cafetera está hirviendo. Juguemos a que nos vertemos chorros de agua el uno al otro.  

Miau

En un suspiro de sangre concluye el vuelo del gato sin uñas. Sus pulmones de felpa nunca maullaron por última vez. Su astucia felina sucumbió en una niebla de atún. No cayó en ninguna de sus patas, muchos pisos más abajo. No lo rescaté del pavimento indiferente, lo rescaté de las palomas que se daban un festín de venganza.  

De por qué a Josefina le gustan los cuentos…

A Josefina le gustan los cuentos. A veces parece que de verdad los imagina, otras creo que sólo hace como que los escucha para que me quede en casa. Josefina se parece a mí. Le gustan las cosas sencillas como una taza de leche fría, las galletas con sabor a pasto; come la mitad del día y la otra la ocupa para dormir acurrucada en su cobija favorita. Josefina tiene tanto pelo que, aunque es…

La hoja en blanco

Días irrompibles de nimbos neuronales. De soplos en la consciencia. De palabras coaguladas, de extravío, de sobredosis de nada, de invidencia. Intento abrir los ojos; me rasgo los párpados atados. Me detengo en su facha roja. Miro su boca de pequeño cocodrilo, sus dientes cuadrados. Me acerco para deshebrar las letras que adornan su torso. Recorro sus piernas, sus pequeñas tetas. Vuelvo a sus fanales borrachos de mañana. Respiro. Hiere el filo de la hoja…

Juegos con el aire

Fueron interminables horas de interminables juegos,  tus máscaras y tus escondites. Te encantaba cerrar los ojos y correr como si fueses tres personas juntas. No podías quedarte sólo ahí. Te perdiste en el bosque, algunos dicen que fue culpa del sol en día nublado, que te evaporaste. Otros aseguran que corriste tan rápido que  trascendiste al aire que te detenía. Yo sigo pensando que estás cerca. Con la sonrisa escondida tras la quimérica máscara que…

La última vida

¿Cuántas vidas nos quedan en este juego frente a la tv? Pasamos de las canicas al yoyo y el balero, imaginamos que de grandes seríamos futbolistas y luego bebedores de cerveza en el billar de la tarde. ¿Ahora cuántas vidas nos quedan? ¿Tres, dos o una? Acabas de pedirme el divorcio y te largas a llorar con tus amigas… Yo no encuentro más cerveza en el refrigerador y sólo atino a encender la tv y…

Entre líneas

Oye Rosaura, vení mirá a tu hija. Yo no sé qué le anda pasando a esta culicagada. De verdad que ya me anda preocupando. No hace caso y se queda ahí sentada como apendejada. ¿Será que nos va a salir medio tonta? Yo no sé qué vas a hacer pero de verdad tenés que prestarle atención y ver cómo corregís eso. Es que mirala, parece niña con parálisis mental, sólo le falta abrir la boca…

dESTEllos y DESaTINOs

“…cada uno querría contar a los demás lo que le ha ocurrido, lo que ha podido ver en la oscuridad, en el silencio…” Ese ojo me clava el temor desde el fondo de la carta. … Infinito en la palma de una mano…  Yo no sé si es él, quien escudriña, quien sopesa en esa lejana visión mi infortunio. ¿O es que acaso soy yo quien quiere leer en ese ojo mi destino? Dudo si…

Gato

Cada que veo un gato pienso que tendrá un nombre portugués o italiano. Una vez conocí una gata que se llama Cartuna. Me sonó portugués. Este gato no podría ser Cartuna porque ella es pelirroja y le falta la niña encima. Este gato come bolas de estambre. Pero sólo las come si ella les da una forma en especial. Los gatos son quisquillosos, eso ya se sabe. Ninguno comería una madeja de estambre hecha bola,…

Apnea emocional

Los recuerdos los fueron borrando los años y los excesos. Algunos se perdieron inexorablemente. Otros permanecen, fragmentados. Mamá llorando junto a la ventana con el sol de las 6 de la tarde. El programa favorito de mamá en la televisión. La puerta del cuarto de mamá, entreabierta, a una distancia que acepto exagerada. Recuerdo que dejé de contar los segundos sin respirar después de 30. Y luego, de golpe, dejo de recordar.  

Los filos que colorean mi mundo

Los filos que colorean mi mundo, mujer, son los que destiñen tus mejillas, tus párpados y la arruguitas de tu cuello. -No te creo. Eres un cabrón que prefiere utilizar crayolas para excitarme cuando no se te para.

Nuestra Divina Señora de la Sagrada Cuchilla

Divina Señora de la Sagrada Cuchilla, ruega por nosotros. Nunca recé. No rezaba nunca. Pero un día la vi. Apareció en la pared de la cocina. Yo sé que a cada quién le llega un día su santo, su espíritu guía que te dice qué hacer, que vela por ti y por lo que deseas. Ella es la mía. Cada que estaba en la cocina, si me tocaba picar las verduras oía un ruidito saliendo…

Rayuela

…de la Tierra al Cielo. ¡Qué camino, pesado ascenso! Pensaba que el piolet era imprescindible, ahora me doy cuenta de que un paracaídas lo es igualmente. A veces, preferiría la tiza. Plum, en una ojeada, ya había llegado al fin, a ese azul diáfano y transparente; ardía a salvo en la luz, y para mi sueño no había noche, alumbrado por la lámpara. Pero Tiempo pasa, corre en línea recta, su flecha es inclemente, su…

Sabelotodo

"Detesto los momentos en que odio, y odio todo, y el odio soy yo."   ¿Qué es la razón, más que un cirio de cera barata dejado al pie de un huracán? ¿Qué son las palabras si no sombras ululantes reflejadas en la opresiva roca de la caverna de Platón? ¿Qué es la amistad, más que un juego de canicas sin meca en una banqueta abarrotada y eternamente transitada? ¿Qué es el cuerpo, más que…

Filos

Al filo de la realidad y un poco meada en los calzones la tierra oscura me devuelve al terror, me corto poco a poco con el filo de la realidad.   Debajo de un árbol, ella googlea: "al filo"… al filo de la ley, al filo de la mentira, al filo de lo imposible, al filo de la muerte y, por fin, al filo de la realidad, que, a su parecer, era la definición más…

Niña

Niña que salta, niña que baila. Niña que tiembla de alegría. Niña eveready de goma vibrante. Niña sonrisas. Niña enferma de cosquillas y miembro vitalicio del clan de los alegres. Niña preciosa de piel de tiza, manos de pandereta y piernas de marimba. Niña sin edad con sexo de juguete. Niña campeona de danza en la banqueta. Niña sinvergüenza cantante de ducha, lluvia y buses. Niña reina de espasmos abdominales. Niña enemiga del ratón Pérez.…

Estertores

acá mi boca hija de sonrisas adoptivas acá mi piel de apariciones mi tiritar de niña desvestida   allá tu lengua sigue trabando corazones acá revientan perlas expansivas   y me desangro en todas direcciones violentamente florecida

Espasmo

Espasmo. (Del lat. spasmus, y este del gr. σπασμός). 1. m. Enfriamiento, romadizo. 2. m. Lit. Contracción involuntaria de los músculos, producida generalmente por mecanismo reflejo, de manera súbita durante ciertos martes por la tarde o jueves en la noche, cuando el cuerpo se acuerda de ella, de sus tejidos ambarinos, de sus pelitos tibios y se contrae felino preparándose para la caza, para matar un poco la religión con ella y explotar ahí adentro,…

Casa vieja

Eran tiempos de mucho vino, muchas drogas y mucha música. Eran tiempos donde tú y yo encontrábamos cualquier razón para robarnos la tranquilidad. Todo funcionaba mal cuando estaba contigo, y eso se sentía bien. Tus labios obscuros, tu ropa interior que me provocaba, tu forma de callarme la boca. Pero todo se fue perdiendo, la música sonaba distinto, las drogas ponían distinto, el vino embriagaba distinto. Y tus labios obscuros ya eran repugnantes, y tu…

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