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Los ilustradores tuvieron primero una visión y tras estamparla en un canvas los escritores describieron la historia.

Por fin el fuego

La casa quedó cerrada por dentro. Poco antes de prenderle fuego, Jonás sintió la respiración de María en su espalda; el pequeño aliento con el que vislumbró, lleno de alegría, que faltaba muy poco para estar con ella en el lecho de su descanso, en esa pequeña cajita que la guardaba.

Brahatmahamabra yoga

Todo empezó cuando cumplí un mes en la clase. Los amigos me decían «hacer yoga te cambia la vida», pero nunca pensé que a ese grado. Mi pierna izquierda y mi brazo derecho se rozaron de una manera muy extraña ese día. Fue tan reconfortante que aguanté la posición todo lo que pude y cuando, extenuado, quise relajarme, mis extremidades me forzaron a seguir ahí, como un buda sin ninguna calma en el rostro. ¡Ah,…

Baldío

Lo incierto. Quizás no regrese de Baldío. Meses atrás. Aguardó a que su mujer durmiera para tomar la mochila que preparó con prisa. Irse. Hacía tiempo que lo pensaba, hacía unos días que le escocía la urgencia. Desaparecer. Escogió un lugar sin nombre, desierto, donde el sol se alzaba como un fantasma. Lo desconocido. Quiso desbordarse de los límites. Le pesaba no poder estirarse sin tocar con los dedos el techo de su casa.

BFF (Best Friends Forever)

Esta es la historia de Andrea, una bailarina de 18 de años que vive sola en la ciudad. Todos los días al salir de clases, su novio la visita y hacen el amor desenfrenadamente. Él es Jean, chico francés de 24 años que se encuentra de intercambio en una prestigiada universidad. Ambos lucen muy enamorados desde el día que se tomaron de la mano. Hace unas semanas festejaron su aniversario de novios y Andrea le…

Todo o nada

Amor, eterno pasillo de posibilidades finitas; una carrera de obstáculos cargada de adrenalina y deseo. Efímero, posible e imposible, a primera vista y a distancia. Amor que irrumpe en el cuerpo, robando la tranquilidad y el espacio. Angustia y encanto. Amistad, un viaje de diversión sin límite, desenfadado, lleno de respuestas y sublimes experiencias. Amistad que perdura, que se convierte en risa y apacigua el llanto. Amistad que baila, canta y descubre. El amor duele,…

Salomónica

Intentó el honesto amor de Octavio, sus zalamerías, sus guiños, sus flores siempre luminosas, hasta sus promesas de rizos ensortijados y manos perpetuamente engranadas. Intentó el rabioso amor de Esteban, que la asaltaba en los remansos de su propia habitación y le desprendía vestido y botas y el pesado saco de ante y el tocado de flores, y la engullía en una caricia tensa que desconocía cumbres prohibidas, y la prendaba de él como él…

Crear

Esto que somos y lo que fuimos: fiesta de estrellas aferradas al beso anónimo, a la caricia prehistórica de noches centuplicadas derramándose sobre plumajes de flores que coronan silencios y gritos de la tierra: entretelas de un infinito de geometrías que se plasman en lienzo, piedra o papel. Manos… Manos en coito con la pluma y el pincel, en amasiato con las notas de un piano en maridaje con el elemento que cincela el alma…

Después de la esperanza

Volverá el silencio y, peor que si estuviéramos muertos, va a olvidársenos que alguna vez caminamos bajo el sol respirando un aire de lavanda. Llegará entonces la noche y no se irá nunca más. Algunos, los más pequeños, preguntarán quién es ese de ahí que cuelga del infinito, pero nadie habrá de contestarles porque nadie querrá recordar. Se irá el viento y el agua nos sabrá a metal. No volveremos a ver una flor o…

Descifrar la niebla.

Poco quedaba por hacer, la ciudad era una ruina que dejaba testimonio de un esplendor lacerado. Sus habitantes preferían aquellos despojos de adobes, seguros y frescos, a la enorme desolación del desierto. El hombre sintió la tristeza ceñirse de nuevo a sus ojos, no hubo rastro de aquella a quien mencionó el oráculo. Cubrió su rostro, montó al viejo cornavento y salió por los senderos del aire. En el desierto todos los caminos son iguales,…

Las ajenas

Tú que te crees el más intelectual de tu círculo de amigos. Ese que no se fija en las banalidades del cuerpo humano pero que, por cada morra que mira, sus pensamientos más prosaicos arman la frase de batalla ¡Chichis pa’ la banda, chichis pa’ la banda! en lo que busca una frase llena de datos basura para llamar su atención, como si le dieran más puntos para intercambiarlos por inmortalidad. Tú y tu persistente…

EL FANGO, Restaurante – Bar

Abofeteó con su mirada a todos los que estaban sentados y con sus tetas le sumó una gota más de desesperación a las encorvadas espaldas y a los tragos baratos de miércoles en la tarde. El bar la recibió como un muerto recibe una noticia: párpados medios, ojos vidriosos, musgo en el tacto, un poco de necrosis y nada de asombro. Ella no se desanimó, penetró como ganzúa en costillar desprevenido, atravesó aquella ambigüedad tan…

Mascarillas

Compa, ser un sentenciado a muerte no debería traerte penas ni desdichas. Sólo nosotros —los seres divinos— podemos pisotear a la Parca y, no te confundas, no sentimos placer ni gusto al hacerlo; es más, en realidad existimos una eternidad de aburrimiento, apatía y desidia que (perdona la redundancia) no tiene fin. ¿Por qué crees que hay tanto dios acercándose y tocándote mientras caminas por el tablón? Todos quisieran ser como tú. Creer que el…

Consejos a una muchacha que se escapa

Cuando la lluvia se te enrede en las botas como alas y meteoros no desistas. Tampoco temas de la luna aplastante que se yergue a tus espaldas, ni a las temerosas brisas que se enrojecen como lenguas extranjeras. Ni al temor de las piernas cuando el miedo agita sus banderas terribles, ni al ocaso y sus colmillos despuntando en tu cara los instintos.

Ser o no ser

Despertar con el temor de reflejar en el rostro los pensamientos que te acompañaron de noche, que te llevaron al éxtasis, a lo prohibido. Despertar y atesorar ese lado oscuro que no reflejas con los ojos abiertos. Afrontar que no eres lo que quieres. No aceptar tu cuerpo Vivir de apariencia y buscar refugio en tu mente. Pertenecer o seguir con la máscara puesta. Fingir hasta que un día logre sofocarte.

Apología

Será sobre tu espalda, de arriba abajo, entre Saturno y Júpiter; justo ahí en donde los hombres ganan o pierden el honor, donde descansan los elefantes, donde se cocina el pan y se cultivan las guayabas. Tu espalda que fue el punto débil de los dinosaurios y donde reposan los pecados de la humanidad. Será de forma lenta, sobre un velero, silbando con la mente y de puntillas. Será tu espalda porque no hay tierra…

El médico y el brujo

Búho, el médico más prestigioso del bosque, no pudo salvar a su esposa de la enfermedad. La verdad es que no sabía aún de qué había fallecido. Ella se fue deteriorando, poco a poco fue adquiriendo el color de la muerte. Incluso el funeral era una especie de sueño difuso, como si ella se hubiera desvanecido y, grano a grano, se hubiera ido a la urna que ahora habitaba. Recordaba el día en que la…

Moronga

Muérete, le dije a la panza de mamá antes de que nacieras. Y tantas veces rabiosas te quise muerta. Perra. Yo decía, muérete, por mis rastrillos rosas robados. Y tú, las piernas te rasurabas. Muérete, por los vestidos usados y, sin mi permiso, tomados esclavos. Muérete también por los novios bajados. Tú y siempre tú, la más linda del condado. Nos odiamos, nos gritamos, nos escupimos, nos peleamos y no nos procuramos. Muérete por el…

Una parte de mí

Siempre lucía orgullosa con su corona de nieve, oteando el horizonte, vigilante y maternal. Dejé en sus faldas aromadas de tierra y lluvia mi niñez y, entre sus árboles, los besos robados a las novias de mi adolescencia. Cuando el amor llegó en brazos de Alicia, la tarde caía sobre las anchas franjas de la playa y, ahí, arrullados por el murmullo de las olas, nuestros cuerpos se entregaron el uno al otro. No sé…

Al muro en sus labios

En ella vio las mismas sombras, hablaban de los mismos fantasmas. La misma acidez patibularia cada vez que se sentaban a la mesa a ver pasar la gente. El mismo cinismo ante las pequeñas ofensas de la ciudad. La misma y parabólica sorna cuando el nerviosismo los enfriaba y no sabían cómo atraer la atención del otro. El mismo placer rebosante que creció mano a mano y mordida a mordida, hasta conocerse las lágrimas, pero…

Guarida

Vamos a llorar donde nadie nos vea, a formar charquitos que se escapen por los poros de la tierra. Vamos a regar con lágrimas todas esas margaritas deshojadas que una tarde te dijeron en secreto que él no te quería. Vamos a envolvernos en tus cabellos para cubrir la desnudez que te sonroja, y cuando te diga «te quiero» yo esté muy cerquita viendo la mitad de tus lunares y tu pequeñita boca. Vamos escondiéndonos…

En la mitad de la plaza

En la mitad de la plaza de una ciudad que parece desierto, se despierta con un niño en el regazo. Hace un esfuerzo pero no logra recordar cómo llegó a ella. No sabe si lo trajo la cigüeña, si una abeja fecundó la flor, si es un ángel, si pasó el tiempo suficiente desde esa noche de sangre, agujas y vergas o si simplemente lo encontró. Cree, mas le es imposible estar segura, que no…

Desde el encierro

Cada día comienza igual, ni siquiera tiene sentido que exista un calendario con números y nombres inventados si cada uno empieza igual. Para las doce, la memoria se le ha ido de nuevo y llega ese caos que se desliza silenciosamente apoderándose lentamente de cada detalle, de cada cosa. Viene la enfermera con la charola: la taza de café, el jugo de naranja insípida, la gelatina de enfermo, el pan mal tostado con apenas una…

Migración

Nadamos profundo envueltos en las olas de petróleo. El agua espesa nos cobijó en un inmenso mar oculto, dejando al descubierto el temor de los sentidos. ¿Hacia dónde nadas cuando no puedes ver? Miedo, incertidumbre, una presión insoportable en el pecho y desesperación por no poder respirar. Somos dos peces perdidos en un destino impreciso; la diferencia es que mis ojos son más grandes y brillantes, atentos a la más mínima señal de libertad. Los…

Mantiké

Me lleno de agua la boca, la bendigo Hago que mi lengua respire y nade como pez Lo que canta el ave agorera es lo que yo veo (una crucificción) Sus infalibles notas son la forma y la medida en que despliego el vuelo De antemano purifico dos hojas blancas a la luz de la vela Con el fin de sacralizar la historia en trazos que inscriba en ellas Después de sinuosos y enantiomórficos periplos…

Sapo verde tu yu

A. K. hace lo mismo en cada uno de sus cumpleaños desde que tenía veintidós. Se levanta con todo el ánimo del mundo y se autodestruye en menos de seis horas. Comienza con un güisqui en ayunas y termina ebrio, intoxicado, con fiebre y ensangrentado en la cama de un hospital antes de las cinco de la tarde. Las historias de esos días ni siquiera son suyas, ni siquiera las recuerda. Con suerte, una que…

La pena de siempre

Todos creíamos que jugaba a ser ciego pero no, no era un juego. En el seminario, pronto nos contaron su historia. Se le había pedido la fe más grande, la humildad más férrea; y entonces, un día, desesperado por su duda, acosado por su escepticismo, no pudo más y se sacó los ojos. Dicen que ahora su fe es invencible, que acabó con zozobras, que mató al miedo.

Té verde y café

Hola. Así se sentó la Duda entre el té verde y el café, entre el río Amarillo y el Danubio, entre Buda y Dios. Hola, les dijo de nuevo. Conversen como suelen hacer en las clases de mandarín. Prometo que no diré ni una palabra y que sólo me quedaré aquí, entre ustedes, como una invitada expectante. El viento se movió entre las flores que rodeaban la mesa. Sopló en el café. Alborotó el pelo…

Vértigo

A veces caer no es caer, es volar. Qué más da cuando el abismo no tiene fondo, como el desgano o como el hartazgo o como la incertidumbre. Yo simplemente floto, labor ardua entre las luces que todo ocultan y la oscuridad que lo revela todo. Alguna vez estuve en el borde, me paré justo en esa línea que anticipa el vacío, miré hacia esa dimensión inconmensurable donde los ojos se pierden, donde toda ausencia…

Ética profesional

Lo único que me queda es confiar. En este ramo no se puede hacer otra cosa. Puedes estar a la expectativa de lo peor o lo mejor; yo elijo lo segundo. Es más fácil dejarlo todo a la buena fe y seguir confiando en el respeto que mi oficio aún mantiene. He visto de todo: leones llenos de caries, castores descalcificados, hormigas con encías inflamadas. Y nunca se detiene, así que la labor es ardua…

Yo confío

Llaman a la puerta y enseguida noto que se pone nerviosa. Sabemos que es el hombre al que ama, a quien engaña conmigo. Me pide que la espere colgado fuera de la ventana, argumentando que no hay otra opción: es un tipo celoso y no dudará en buscar en todo el departamento hasta encontrarme. Me dice que me ama, que confíe en ella, que la espere y volverá por mí, que después de todo, esto…

Elementos de la noche

A mi tía Mirella que es la furia Evening of beatitude, even the book forgotten, because the soul dissolves lapped in quietude. —Samuel Beckett madera verde, cabello de humo, avispa y dragón, cuervo, prisa en el pecho, las serpientes anidan en ese humo, el humo se peina en esos dedos, silueta ardiendo en la lluvia, cabello poblado de ideas o ideas pobladas de humo como un volcán que echa a volar sus nervios y copia…

Breves instantes antes de

María, última en la fila, no ve toda su vida pasar sino que —aunque entre tronido y tronido no pasan más que un par de segundos— se imagina y lee un millón de entradas en Facebook y Twitter. Algunos dicen que fue culpa de ellas por andar en minifalda. Otros culpan a sus padres (que tienen dos trabajos cada uno) por no educarla mejor. Les dicen pendejas o estúpidas o revoltosas aunque sean las mejores…

Mutílame

Enlodado como siempre en el pantano de mis angustias, hundido, inmundo y casi diluido en el olvido de tu memoria, el jueves decidí hacerme el valiente y darle un giro a mi destino de inercia, de mosca rondando el desperdicio. El perpetuo rayo de luz que los dioses se permitían contigo, atravesaba cada vez y cada vez más mi cerebro entrando por el parietal y luego ¡bam!, estrujabas mi hipotálamo entre tus tetas sudorositas y…

El ánimo ciego

Una cara, todas las caras. Como si todos los días te toparas con caras de asiáticos: las mismas facciones, diferentes ficciones. Los dientes separados, las palabras bien acomodadas; tanto, que por ese hueco se escapa lo que entre líneas aparece. Tus errores, tus fallas, tus pecas. Mis pecas y lunares. Los unes, imaginas figuras, constelaciones… La epidermis expuesta. Un cuerpo lampiño como último eslabón de la evolución. Vellitos que me protegen. Mi suéter puesto encima…

Sepultura

En mi memoria sigue Martha Todavía conservo tu imagen, la de encontrarte entubada con los ojos cerrados. Esa noche me dijeron que me despidiera de ti, tomé una de tus manos y la acaricié con suavidad. Me dediqué a memorizar todos los pliegues de su dorso mientras te contemplaba. Me transferí tu calidez, me grabé tu tacto. No es que le temiera a la palabra adiós, pero tus dedos y sus días vividos... Tenía catorce…

Tris tras

Abrió la puerta y ahí estaba. El siguiente suceso fue súbito; tanto, que por más que se empeñó en enterarse, su cerebro no respondió. Creyó intentarlo cuando sus ojos recorrieron la habitación de la sala con una especie de mareo nunca sentido —como cuando subes a un juego mecánico que te voltea para todos lados—, pero fue inútil; de nada se enteró y nada volvería a ser igual. Así lo atestiguaba su propia cabeza —con…

Una historia chica

Sucede que se nace debajo de una historia —la grande— que pasa por encima de unos, que adoquina sobre la memoria de unos. Sucede que esa historia se cree ella misma lo que se cuenta. Sucede que se construye, de contarse una y otra vez, el único mundo que ve con los únicos ojos ciegos que tiene. Se crece, y su estatura viene de caminar sobre los vestigios de algo que una vez se supo…

Extraterrestre

Cuentan de un planeta llamado Platón donde la gente no tiene coloración en la piel ni en la ropa, tampoco el ecosistema. Los mares son blanco o negro y en vista panorámica todo se torna grisáceo. El ánimo que impera entre sus habitantes es sombrío y cabizbajo, paciente y solitario, en espera de que algo suceda y cambie la percepción de las cosas. Los platónicos esperan una deidad personal que llene de color sus días,…

Con mis manos en la cruz

Hay un siseo cansado que patea con fuerza la tranquilidad del vacío. Mi fe agoniza en sus cenizas grises. Brota el día y resucita mis esperanzas muertas. Un color destiñe mi boca; ataúd que aguarda mi cuerpo cobrizo. Prefiero la muerte a esta inmensa angustia de vivir tan sola. Es como un sueño fantasmal, un embrujo doliente. De pronto se hace cargo de mí como un listón muy fino que aferra mis muñecas y me…

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