Los ilustradores tuvieron primero una visión y tras estamparla en un canvas los escritores describieron la historia.

Una Piel Que No Fue Nuestra

Una piel que no fue nuestra

Insistí en comenzar de nuevo, en saludarte como si no nos conociéramos, en evitar preguntas absurdas que revivieran memorias obsoletas y que alimentaran el miedo. Insistí en vigilar la noche desde el lugar aquel donde tracé dos círculos concéntricos: uno para ti y otro para el infinito abismo de ilusiones, tumor de ciegos. Pero el daño ya está hecho. Me pregunto si aún puedes sentir en mi habitación el hedor de la madrugada en que…

Ensoñación

Ensoñación

La poca inspiración bloqueó su creatividad. Tuvo que tomarse un tiempo libre. El destino no fue el idóneo, la zona árida donde vacacionaba le causó bochornos que le impedían descansar. Después de largos días y noches, pudo conciliar el sueño luego de permitir que el clima se apoderara de su cuerpo. Mientras yacía en una pequeña hamaca, sus pies colgaban y se tambaleaban lentamente con la tierra. Sobresaltada, abrió los ojos y con la mente…

La Invención Del Yo

La invención del yo

Piel de tigre en cuerpo de cordero. Una tipilla queriendo dominar sus instintos. Fieras, cazadores, hipócritas, víctimas o débiles. Fractales. Existen al menos unos cientos de miles de opciones en las que el azar impedirá que se replique tu información genética. Ser quien de verdad crees ser. ¿En dónde lo ves? Cajitas de impresiones por doquier. Ser una, dos, tres personalidades. Ser ninguna. Callar el impulso que te domina. Ese que se disfraza en profundidad.…

El Mes Equivocado

El mes equivocado

A Sylvia Plath Le escribiste a la muerte en el mes equivocado. A lo mejor cerraste los ojos para distraerte con la velocidad de las nubes. Era invierno, no verano, aunque la naturaleza, incluso en casa, tenía cierta violencia. Quizás, cuando el gas comenzó a salir del horno, pensaste que el sol estaba en pleno cenit porque todo arde bajo su mandato: los ojos, la piel, las heridas y las amapolas –o pequeñas llamas infernales,…

Claro De Sol

Claro de sol

Para ese momento, el fuelle del pecho se despegaba en un delirio. Probablemente —no podría saberlo— tendría dos costillas rotas, quizá la nariz, quizá ya habría perdido algún diente y el derrame en el ojo ya se escurriera de la esclerótica. O quizá no. Cómo saberlo. Lo indudable, en cualquier caso, eran los ojos ardientes y el aire caldeado que se escapaba por los ojales y el cuello de la camisa, los pies adoloridos bajo…

Nieve

Nieve

Para ella el verano siempre fue una cuestión interior; yo nunca entendí esa manía tan suya de sentarse a esperar a que el sol saliera por la colina e inundara todo el valle. Decía que con el alba llegaría aquel a quien tanto deseaba. Salimos cerca de las cinco de la mañana, en el invierno más largo del que se haya tenido noticia. Nevaba, y era una nieve hermosa. Los copos caían como si los…

Agualumbre

Agualumbre

Acompañada de noche y sombras hago refugio de sábanas y reviento anhelos en soledad. El luto dejó estrías en la carne y fósiles en la entrepierna, pero hoy la luna me persigue húmeda y se desnuda, lúbrica, entre mis manos. Las falanges arrancan gemidos en su recorrido hacia el sur y anidan melodiosas entre selvas semicanas hasta libar rocíos agridulces. Las caderas se subliman en vaivenes levantando llamaradas en preludio, cuando el tiempo ya no…

Vesta

Vesta

Prende la luz del buró junto a tu cama si tienes miedo, eso ahuyenta a los fantasmas. Por la noche es suficiente con el pequeño foco porque la oscuridad entre más profunda menos luz necesita para disiparse. Cuando llega el día la cosa se complica: se necesita mil veces más luz para encontrar lo oscuro y combatir. Con tanta luz y tanta gente, la oscuridad se vuelve rincones en los ojos, ideas compactas en las…

Tormenta

Tormenta

En medio del espectáculo aparece con el rostro más claro que sus talones, la delgadez de un pañuelo amarillo y la sonrisa de corcho de botella. En medio de la nada o de la pista… da igual. Ella está ahí –de pie–, esperando la orden del domador de aves que con un silbido tierno y lento hace que todo el lugar quede en silencio. En ese momento la mujer comienza a iluminar la carpa. Desde…

Valle De Bravos

Valle de bravos

–No mames, está delicioso. O tro ni vel pa pá. –¿Te sirvo otro? –Mejor un abogado, mirrey. Los burócratas luego me indigestan. –Uta, qué delicado… –Mi Mike, ¿te encargo un mercadólogo bien dorado? –Cómo no, papaloy. ¿Marinado o natural? –Marinado, para acompañar la cubirri y así. –Tú sí sabes, papá. Salud. –El carbón está chingón, eh. ¿Ya estarán las camionetas rellenas de queso? –Ya casi, pero a las brochetas de Volvo les falta nada. –Osita,…

Pavesa

Pavesa

Su lengua corresponde al idioma del fuego. Es un dialecto entre ramas y troncos, un habla monótona y seca. Su cuerpo en cambio se materializa en puntos verduzcos de luz que flotan sin orden en la oscuridad. Pero esa materia inflamada no brillará por largo tiempo, pues no corresponde a ese mundo. Lleva consigo la luz, sí, pero como un atributo que acaba –como todas las cosas– por convertirse en ceniza.

Despojo

Despojo

El sargento miró detenidamente el cadáver que tenía enfrente: no quería reconocer a nadie en ese rostro quieto pero no podía evitarlo, después de todo la había querido a escondidas suficientes años como para hacerle el feo ahora. Había muerto pocas horas antes, podía verlo en la suavidad de su cuerpo. El calor de la habitación había acelerado el proceso de descomposición, llenando el espacio de un aroma pútrido y persistente. Todo en el lugar…

Evaporada

Evaporada

Esconde tus alas dejando sus pétalos dispersos. Flota tu alma que como el viento duerme dulcemente en una grieta, que a ratos suelta mariposas. Alma que puede ser lirio, cisne o una ola. Segura de todo tírate a tus plantas. Siente tan honda delicia. Descansa y olvida. De tus rodillas ascienden perfumes y lágrimas blancas que han de morir en un suspiro de humedad salada. Suelta a volar, única y divina. Si no ves esa…

La Semilla Del Canto De Fuego

La semilla del canto de fuego

El nuevo traía otra escuela. El primer día de clases llamó la atención de un codiciado grupito de alumnas, lo que provocó una exponencial reacción en cadena. Su nombre: Bibiano Dos Santos, una suerte de rebeldía viviendo todas las edades del sol.   Con él vino una onda de calor nunca antes sentida. A los dieciséis años, lo vendieron como esclavo al precio más alto para costear la fiesta de generación. Entre tanta gente, era…

Vérte/bras

Vérte/bras

La primera decisión que tomó me sorprendió gratamente. La oreja. Recordé a Manuel Ignacio en el colegio cuando me lamió esa misma oreja en clase de química... cómo me mojé aquel día. Desapareció por horas. Volvió por mi mano y un pedazo grande del antebrazo. Del dragón que me tatuó Ricardo Méndez desnudo en ese mismo antebrazo después de dos meses de andar y follar Suramérica, sólo quedó un trozo de lengua. Durmió a mi…

La Sentencia

La sentencia

Era su piel de esas caricias que apenas se sienten alguna vez en la vida, una textura que despierta esos deseos ante los que estamos indefensos, que no pueden controlarse, que son una sentencia. Bastó el roce clandestino, torpe y ciego, de ojos cerrados y calor vivo. El tacto fino de los dedos que descifraban los bordes perfectos de un cuerpo desdibujado, adivinando la curvatura de piel firme y suave. Y es que no era…

Ejercicio Narrativo #2 – El Silencio Inducido

Ejercicio narrativo #2 – El silencio inducido

¿Alguna vez has torturado a alguien?, me pregunta un hombre al que jamás he visto. Se vuelve más fácil con el tiempo. Incluso comienzas a olvidar las caras y las reacciones de la gente porque, verás, la gente siempre es igual, todos los que llegan aquí entran igual: dos ojos, dos orejas, dos manos. Pero todos salen diferentes. Agacha la mirada y ríe para sí mientras coloca algunas herramientas que no logro distinguir sobre esa…

En Un Viejo Piano

En un viejo piano

En un viejo piano compone su canción. En un viejo piano viajan cada año a la playa de rubor en piel lozana. En un viejo piano viven notas de saliva, tierra y brazos entrelazados. En un viejo piano se graban pentagramas de tiempo, arrugas y sal. En un viejo piano toca un hombre solo su débil memoria de dulces heridas. En un viejo piano sin voz crecen raíces de acacia.

La Estación Pasada / Nunca Confíes En La Primavera

La estación pasada / Nunca confíes en la primavera

Nunca me gustó la primavera pero fue, precisamente, en uno de sus días cuando te conocí. No recuerdo quién fue el que dio la primera señal para emprender constantes viajes hasta la playa. Siempre contra los momentos cliché amorosos, caí. Y de amanecer a ocaso capturé las imágenes en mi mente, mientras nos abrazábamos con la promesa de reencontrarnos en otoño. Las hojas cayeron mientras yo esperaba taciturna tu regreso. Distraída, esperando, esperando… Tu ausencia llenó…

Tormenta

Tormenta

Cuando el viento nos llegó yo estaba ausente. La casa, la ropa y tus cartas al sol. Todo se había volado. Te encontré con el pelo suelto, llorando, recogiendo deprisa nuestro nido de escamas. Me quedé quieto. Observando cómo tus alas se quebraban con el viento: temblabas. Y tus plumas por el aire decían «te quiero, pero tengo otro nido que escamar».

Pajaróscopo

Pajaróscopo

Ni siquiera se movía mucho, sólo se quedaba ahí parado viendo el mundo pasar y se estaba quietecito. Lo tuvimos en casa desde que era un huevo de cascarón mitad rojo y mitad blanco. Estaba en las estrellas aviarias que no llegaría a gallo: el pobrecito nació mudo. Pero trataba de serlo, se empecinaba contra su trágico destino como un gran guerrero griego, sus esfuerzos eran de un mutismo épico gigante. Subido en el tejado,…

La Reina Muda

La reina muda

La reina muda, prisionera de su agonía, lenguas y gargantas coleccionaba para ver si de este modo el silencio podía romper. Su aullido ahogado resonaba entre las paredes al atravesar la noche fría y moribunda buscando nuevos cuellos que cortar. Nadie osaba dejar escapar un minúsculo ruido, ni las ramas de los árboles se atrevían a crujir. A su paso, calmo y ensombrecido, la vida se tornaba pálida e inerte. 200 cráneos, 60 pares de…

Lobotomía

Lobotomía

El artículo le explicó que su propio dolor habría sido desplazado a un objeto nimio y oscuro localizado en la parte más álgida de una intrincación de episodios traumáticos.  Que los simpatizantes de la psicología profunda le hablarían sobre el miedo neurótico mientras abrían su cuero cabelludo, ponían su cerebro sobre el diván y esculcaban entre las circunvoluciones para encontrar los eventos que condujeron al primer ataque de pánico. El texto aludió a una posible…

La Moneda En El Aire

La moneda en el aire

Las decisiones se toman y ya, lo que pase después es asunto del destino; uno no sabe si se hizo lo correcto sino muchos años después. Decidieron «hombre» con la misma incertidumbre con la que decidimos poner el despertador a cualquier hora o tomar el paraguas para salir a la calle. Era una moneda en el aire que giraba y que quizá caería de nuestro lado. Vinieron entonces las agujas, los bisturíes, los tratamientos hormonales,…

Disimulo

Disimulo

Primero fue un juego, luego un truco… Había sido de los que utilizaba mis recuerdos para hacer reír a otros. Cada noche me pegaba dos cintas adhesivas en la boca para que se quedara quieta, pero encontró nuevas formas de escurrirse a través de mi cara. Salieron en mis cachetes unos hoyuelos con hilos invisibles incluidos: jalarían mi boca para regresarla a su forma de arco feliz. Arranqué las cintas, las guardé en una caja…

Estampa De Silencio

Estampa de silencio

Noche, pura noche: profunda, madura, desgajada. Hablan los pájaros en ausencia, en coqueteo evasivo que se cuelga entre las ramas cuando los árboles son mercurio palpitante. Noche, pura noche en concilio con la sangre despierta, y noche también la sangre desde los latidos inertes hasta que el silencio es la voz del miedo. Noche, pura noche herida, y cascadas de lágrimas astrales sobre mis ojos silenciosamente ciegos.

A Propósito De El Limonero Real

A propósito de El limonero real

En este lugar únicamente se encuentran pedacitos de ramas y piedras en el suelo. Es un claro de tierra que si no fuera por la hierba que crece alrededor enmarañando el aire entre sus puntas, parecería parte de un escenario teatral. Está al sur del archipiélago, en la isla más pequeña del conjunto. Ninguno de los pobladores de la zona recorre el mismo trayecto para llegar hasta aquí y al mismo tiempo todos, de algún…

La Caída

La caída

La vida siempre fue un eco tímido, una duda sin sentido, un no saber, un no sentir. Esa lucecita, que un día encendieron para darle un nombre y un propósito a un ser artificial, finalmente falló. Me llevaron a un cuarto oscuro y me llamaron vencido. Iban a destruirme, pero cuando llegaron a darme fin yo ya no estaba: otra lucecita se había encendido en mí, un corazón de verdad creció y se aferró a…

Che

Che

¿Por qué nací aquí? ¿Por qué nací con ese tercer ojo certero? ¿Por qué nací con la insurrección atravesando el centro de mi espíritu? ¿Por qué nací con esa respiración que a veces se acaba de tan profunda? ¡DISPARA, QUE SÓLO VAS A MATAR A UN HOMBRE!

Fabiola

Fabiola

La última vez que vi a mi sobrina ella me daba la espalda, es la imagen que guardé en mi cabeza. No recuerdo mucho sobre ella, sólo que se llamaba Fabiola y que dio su vida por mí. Yo había viajado muy lejos en busca de poderes ocultos, hacia un país misterioso. Atravesé los bosques de la confusión y llegué a las montañas del silencio en donde habitaban los Ulikanes, los brujos más poderosos del…

La Reliquia

La reliquia

¿Y ahora qué? ¿Esta fui yo? Sí fuiste tú. ¿Sí? ¿Contenta? ¿Qué explicación? …cuando lleguen… ¡Madres! Desconociéndote a ti misma te has conocido un poco mejor. En el otro territorio, el que viene después de la transgresión. ¡Órale! Siento como si se me hubieran caído todas las flores del vientre. Y mi falda es muy chica para poder cubrirlas. ¿Qué? Piensa, piensa. Lo primero es fingir tu inocencia, estudiando sus gestos para confundirte en su…

Niños De Medianoche

Niños de medianoche

Busco mi espíritu entre los perros A roja Busco entre esa lluvia de pájaros una ciudad de plumas O negra Mi oído es el corazón del árbol I azul El árbol es la sonaja del viento E  amarilla Guardián de la selva estelar Guardián del desierto sin ruidos U violeta A alta velocidad nube de gas y polvo Vencido por animales Orbito   Siento Plasmo Canto que es luna camino de vuelta animal vencido a…

Ensamble

Ensamble

No me digas que es todo lo que te queda. Levántate, ponte los zapatos, arriba, es muy temprano. Este es el momento que más te gusta: cuando aún está oscuro; los minutos breves en que la casa comienza a vestirse de arena, de bombilla, de un suspiro largo como de escalera; cuando la calle no está lista para que la pisen pues todavía le duele cada diente en su banqueta, cada amenaza al oído, el…

La Sima

La sima

El primer tramo del descenso fue ordinario. Pronto la penumbra y la marea, ajenas a las parvadas de estrellas, cobraron autonomía. Pero el halo de claridad que emitían las lámparas se deslizaba con gracia entre la espesura. Y a su paso algún cuerpo abisal huía a pesar del pasmo inicial. Entonces surgió en él la claridad que el entorno no concedía, que no le era dado conceder. Y el mal, que se instala a través…

El Retrato

El retrato

Basta mirar un poco por aquel cristal roto. Desde ahí se alcanza a ver la mano que de un momento a otro se cierra hasta formar un puño, en él las venas comienzan a hincharse mientras retienen la sangre que hierve desde el inconsciente y se levanta en el aire, amenazador y fugaz, poniendo en riesgo el amor de esa pareja que se dedica a maldecir la hora en que se conocieron. El corazón ya…

Cicatriz

Cicatriz

No llames a este amor destino llámalo arrebato peso calle robo llámalo amante paseo «buenas tardes, buenos días» llámalo vernos fuego manos Quien me haya amado está más triste Sé que te has sentado en muchas rodillas así que no me llames destino ni me compadezcas No me asusto, ni me importa poco a poco soy pasajero de arena la corriente de tu desnudo el árbol que mece tu locura Soy feliz porque besé a…

Demasiado

Demasiado

Eres demasiado cosmos para mi obscuridad, demasiada luna para mi demencia, demasiado corazón para mi juvenil derrota llena de placeres dinosaurios que con los años se rodean de hombres viejos, de ancianos que ya no pueden siquiera gritar su nombre para reconocerse entre los muertos. Eres demasiado horizonte para mi ceguera, demasiado mujer para mis deseos más volátiles y más enfermos. Ya no canto en madrugadas ni amanezco amortiguado en tu selva negra tan llena…

Operación

Operación

Tres años es el tiempo que se tarda en cicatrizar una herida interna. Te abren por capas, una después de la otra hasta llegar a los intestinos. Sacar algo… quizá un órgano o, si se tiene suficiente suerte, una sombra, un monstruo incisivo que destruye poco a poco ese espacio espiritual. Los médicos intentan retejer los hilos musculares y te advierten la urgencia de esperar a que el cuerpo repare lo que un dolor rompió.…

Se Nos Va Perdiendo El Amor

Se nos va perdiendo el amor

En el recuerdo se instala un día, una memoria, opaca y turbulenta, extendida, desordenada, como todo recuerdo. Se escucha, siempre, un estribillo. Will tear us apart again. Y recuerdo la tarde en que nos sentamos a ver la tarde, a verla moverse sobre nosotros y los muros y el polvo y la ansiedad. La banca del parque abandonaba paciente el calor celosamente acumulado durante el día; el pasto recuperaba su dignidad después del tropel de…