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Shots de literatura ilustrada. De nosotros para ustedes, con amor.

El niño de la mochila naranja

Creció en una hermosa y atenta familia de clase media. Nunca le faltó nada y sus padres se esforzaron para que disfrutara cada momento de su infancia, para que probara y abandonara tantas disciplinas y aventuras como quisiera, para que leyera y conociera el fundamento de las religiones y las diferencias históricas y humanas detrás de cada piel. En la escuela no le fue mal, sus profesores fueron siempre respetuosos y dedicados. Le enseñaron a…

El Cardenal

Como el humo sueña deshacerse el cardenal como un corazón en un puño y escaparse de la jaula

EY II

La naturaleza no es amable El sabio no es amable La naturaleza no pregunta, toma El sabio se pregunta y toma: ¿El sabio no es amable? ¿La Naturaleza no pregunta, toma?

La casa del nopal

Para el ojo que no ha visto mucho, todos los nopales se ven iguales. Ahí parados, sembrados en la tierra como cualquier otra planta. Ni siquiera son tan bonitos, dirían muchos. Pero dicen eso porque no han visto bien de cerca al nopal. Ve ese que está ahí, el último, el que parece solito. Ese nopal está muy crecido y ya nadie lo va a cortar. Hay nopales así, que crecen tanto, que se quedan…

EY!

Hemos venido a afligirnos. Cuando el sol florece, cuando no se nubla la vista y todos los arboles sonríen. A preguntarse por qué las hojas tiernas se caen. En la noche las viejas estrellas espantan a los grillos. Pero todo esto es vanidad. No por viejo el árbol no cae por el huracán que nació ayer. El viejo necio canta sin ser cenzontle y mi pluma lo llena de temor. Pero mis flores no tienen…

La salvación de las ánimas

Por bando real, el contacto quedó prohibido: el abrazo, el roce, la caricia, los rasguños fueron eliminados del catálogo de la vida cotidiana. Un pueblo de natural seco se volvió árido en una tarde, y su gente se apagó antes de que entrara la noche. Nadie negaba las pías intenciones del bando ni su buena policía, pero ninguno estaba de acuerdo con la ferocidad de los serenos y sus chuzos. Apenas hombre y mujer caminaran…

Reírse a la cara

Frente al espejo, todo puede salir mal. Puede, porque hay espacio. Lo respetable del error es verme a la cara. Y ahí, de frente a mí misma, sólo queda verme. Verme y decir: hay error y hay juego. Hay una cara que está frente a mí y que la muestro. Porque es mía, porque es cara. Porque soy yo. Sin sumisión posible frente al espejo. Una belleza desnuda y desvergonzada hasta el gozo. Y reírme…

Con su abrigo de señor correcto

Mauricio era un tipo respetable. La gente respetable no se equivoca. ¿Qué hay de respetable en el error? No, no, no. El caso es que un día Mauricio se equivocó. Una mañana cualquiera, andaba por la calle con su abrigo de señor correcto; con la pinta de dignidad que dan los sombreros y los paraguas a los ingleses de las películas viejas. Y en esa misma calle, el error se le atravesó disfrazado de bache.…

Capa sobre capa

Practica artes marciales, para defenderse, para defender, para saberse poderosa. No es inusual verla en las distintas asambleas de la semana (Martes, charla “Patriarcado y semiocapitalismo” 20:00 | Miércoles, taller “Cuerpa y performance: arte después del poder” 17:30 | Viernes, conversatorio “Dignidad y trabajo sexual”, fiesta). Tiene la garganta gastada de gritar consignas y la rabia. El morado se ha vuelto su color favorito, o el que viste con más frecuencia. Esa red, cómplice y…

Hijo mío, madre mía

Cuando vi que mamá había descubierto lo que había hecho agaché la mirada. Ver su cara de desilusión y la negación que hizo con la cabeza me hicieron sentir triste, sin embargo no dije nada y esperé a que llegara la noche para que reuniera a la familia y el culpable terminara descubierto, pero nada se dijo en la cena. Para cuando intentaba dormir escuché una fuerte discusión entre mi hermana y mamá, al parecer…

El cuarto del pintor

Lo que sucede, pasa en el cuarto del pintor. Las arrugas ciñen el cuerpo de la modelo y los perros se hacen tersos en el peso del impasto. Los rostros que son lisos están invadidos por ojos gigantescos. Hay pares en el cuarto del pintor: ojos y testículos. Y alguna teta salta fuera de una bata (el tercero siempre mete un contraste). El blanco, en las texturas y en los testículos, es importante en el…

Vergüenza familiar

I Mi padre nos mira un tanto avergonzado, como si le hubiéramos fallado todos y cada uno de nosotros cinco, sus hijos, sus quintillizos. Puedo imaginarlo colocándonos en el mismo costal, uno sobre otro, para decirnos: «No me lo esperaba de ustedes» y arrojarnos lejos con justa razón. Pero mi padre no habla, al menos por ahora. II «Este de aquí es su padre», nos dijeron nuestros tíos y nuestra madre el día que regresó…

Perverso

Yo sabía del malestar de la conciencia, de ser en la oscuridad descubierto. Lo que no esperaba, lo que no conocía era la propia pena de ser ingenuo, casi estúpido. Y no era que fuera bueno o no, sino más bien cobarde, pusilánime. Vergüenza era lo que sentía, pero vergüenza por no poder empuñar la espada, jalar el gatillo, morder, matar; mentir sin culpa, sin remordimiento; siempre incapaz de ignorar a los otros. No soy…

Tiembla

Se había desnudado a pesar de las estrías en las nalgas y las caderas afiladas, las costillas y los codos prominentes; de la única luz desplomándose sobre ese cuerpo contraído, de la atención que más de uno le dispensaba. Había gemido bajo los azotes y las bofetadas. Se había humillado y de rodillas sintió el rostro cubierto y tibio de asco. Sin apenas limpiarse (lo tenía prohibido), temblando, un hilo de sangre endureciéndose ya en…

40 días

Un serpentario de emociones te hacen ir y venir entre el bosque de mi casa y tus entrañas. Adivino que tus ojos negros están rojos de sueño: - ¿No has dormido? - Algo. Nada menos sale de tu boca, nada más tampoco. Sentado mirando hacia afuera como si en este cuarto no existiera nadie más: - Si quieres preparo algo de cenar. Un silencio denso, de aluminio, recubre nuestras partes desnudas y nos aleja completamente.…

Ilusión

Usted puede verme comprando lápices, estilógrafos, papeles, libretas, libros, laptops, aplicaciones para escribir guiones, sacapuntas, lapiceros, borradores, máquinas de escribir, escritorios. Puede verme sentado, fumando, platicando, filosofando, criticando, charlando, debatiendo, argumentando, resolviendo, tramando, ideando, pensando, intercambiando, racionando. Usted puede verme cenando, recitando, cantando, cogiendo, en el cine, comprando joyas, comprando lencería, dando besos, lamiendo oídos, sacando sonrisas, viendo amaneceres, compartiendo espagueti. Puede verme caminando, corriendo, mostrando dientes, echándome una cascarita, una pestaña, un paseito, sacando…

Paria

Tomando en cuenta las últimas horas, días y meses, confieso que no soy más que un paria. Es más, si pensamos en aquella vez en que callé mientras, en la sala de mi madre, la luz de Júpiter me explotaba la cabeza, podría decir que toda mi vida he sido un paria. Un paria que caminó antes de escribir sus memorias. Un paria que se plantó frente al consejo de padres alcohólicos y tristes a…

Sin título

Vacía la palabra queda Un cráneo de hojas envueltas flota La cruz de hielo de lo que siempre dijimos No quiero ser enterrado con mis mascotas Te escribo desde el fuego del ciempiés de mis días Seré viejo, seré un astro, seré melancolía Y bajo mi pecho la vergüenza arrastra El cuerpo de mi madre repleto de agonía Su sol envuelto en aves canta El fuego y el vientre de un ave maría El ciempiés…

Piloto automático

Se encontraron una semana de tres domingos, y al segundo abrazo nadaban a la deriva. Una marea desenchufó los cables del pasado, y navegaron toda la noche, entre palabras encendidas. Tan brillante como el sol en sus caras, el silencio que los ilumina. Pusieron en modo avión sus celulares, y dejaron que se acabara del todo la pila. Dejaron flotar las viejas excusas, mientras planeaban una despedida. Había que decir adiós a los viejos hábitos,…

Bulevares y ramblas

Caminar sin rumbo fijo era tal vez una de las cosas que más le fascinaban en la vida. Salir y agarrar una calle hasta desgarrarla del todo, caminarla de norte a sur de este a oeste y agotar la existencia, la humanidad reparando en las pequeñas grietas, observando las ventanas clausuradas, las nomenclaturas perdidas, las puertas ocultas, los zaguanes misteriosos, la precaria pintura que cubre los grandes daños estructurales, la basura en los techos que…

Relaciones recíprocas

Las piedras, la tierra suelta y fresca, los árboles y sus raíces de granito, los brotes apenas anunciados, las tortuosidades de los ríos; plumas olvidadas en el hueco de un tronco, huesos y dientes amarillos de tiempo, pieles resecas y polvo, las llamadas a mitad de la noche, las historias de luces tenues; la ira bullente, el desprecio, las tristezas, esa esperanza, su sonrisa, la mirada luminosa: todo lo sólido se desvanece en el aire.

El encuentro

Ahí estaba de nuevo frente a ella, como si los años hubiesen transcurrido sin transcurrir. Otra vez ese gran amor, siempre joven, siempre dispuesto; verdugo sutil de los solitarios. Se lo habían advertido, le habían dicho que no existía distancia suficiente; ni voluntad ni posible olvido. De nuevo entonces, boca con boca, ojos con ojos: spiritum contra spiritus. De nuevo el miedo, otra vez testigo del funeral de dios. ¿Tendría la confianza suficiente para continuar…

De noche

Oye beibi, ¿recuerdas cuando antes de la operación ladeabas un poco la cabeza y dejabas que la brisa, los olores y cada sonido te acariciaran la oreja o la nariz para murmurarte palabras mudas que me traducías en metáforas e historias brillantes de ese mundo semionírico que te rodeaba? ¿Te acuerdas cómo te decía que tus manos parecían bestias independientes y ansiosas por devorar cada grieta en la pared, cada textura que enriqueciera el concepto…

Srta. Esperanza Díaz

En aquel olvidado cuarto de hospital, el nieto le susurró al anciano lo siguiente: "A veces medirse se vuelve irracional y necesario, a veces te das cuenta de que la competitividad te engañó y te dijo cuales debían ser tus sueños, tus metas, tus putos logros; cuando te dijo que tu cuenta bancaria era el verdadero timeline de tus días, que la gloria funciona a gasolina y que cultivaste cosas que te valieron mierda y…

Potente

Hay momentos cuando el cosmos se detiene y se calman sin obstinación las aguas eternas de la existencia y la brisa húmeda de la vida corta su aliento y toda partícula, todo átomo, toda mirada, todo pelo queda en suspensión; la materia de la realidad queda flotando en algún intervalo de tu vida, en algún segmento infinitesimal quedan flotando los fotones como peras al viento tibio y sabés que nunca vas a olvidar ese momento…

No mentirás

Mientras usted se quita el abrigo y deja a un lado su paraguas, le doy la bienvenida a este templo. Verá, el templo no es muy costoso, tampoco muy modesto. El suelo es a veces de adoquines, otras de cemento y a veces solamente de tierra. Las paredes cambian de color y de posición según el viento, y según Dios disponga. Dios vive aquí a la vuelta, en la puerta verde. No le gusta madrugar…

Aforismos para aprender a esperanzarse

[...] la madreselva se siembra sobre los sepulcros y penetran sus raíces hasta llegar al cadáver, y cuando ya nada queda por devorar, sino los huesos áridos y polvorientos, entonces también la madreselva se seca y muere. Vicente Riva Palacio, La madreselva I Hay que ser claros: mientras más realista, más mediocre es la esperanza. II La esperanza es el síntoma más evidente de la enfermedad: el sufrimiento. III La esperanza es a la felicidad…

Hicimos todo mal. Todo mal hicimos

Hicimos todo mal. Pusimos unas palabras arriba de las otras, cruzamos nuestras manos y nos miramos fuerte. Nos miramos tan fuerte que no podremos olvidarlo, aunque los dos lo intentamos. Dejamos que la intriga naciera desde adentro, y floreció de nuestra boca las ganas de seguir. Creímos que agarrábamos el tiempo de las patas, y empezamos a tejer nuestra red de silencios. Incluso habiendo perdido todas las batallas, confiamos en que ésta la ganaríamos. Hicimos…

María del Socorro

En las lenguas amarradas de una ciudad gigante cohabita la simple luz de una mujer desesperada. Los tintes grises de la existencia entran en continuo conflicto con los botes de pintura negra y blanca que guarda debajo de su almohada. ¿Hasta qué punto apresan las manecillas del reloj? ¿Qué tanto enceguecen las planchas de cemento, las torres de oficina, los mensajes en el muro? ¿A cuántas cuadras se encuentran el titular del periódico, la valla…

Atemporal

Palabras que no se pueden decir, que se quedan en silencio. Quieres decirle que te agota el pensamiento, que sientes espasmos en el estómago, que quieres más… pero está prohibido. Guardas el secreto muy profundo en tus pulmones, en donde se desgarrará y pudrirá hasta que muera todo el cuerpo, porque no debes, porque eso, tal vez, ya se lo has dicho a alguien más en el pasado. Pasa más seguido de lo que quisieras,…

Inseminación / Hiceminación

Me succionaste en estéreo a través de los túneles de tus pupilas y no necesité ver más que tu carita de muñeca oscura contra la pared sucia, salpicada de carteles de ese bar, para entender que no iba a querer sacarte nunca del encuadre de mi miopía. Tu pelo era la noche underground del mas sucio rockanrrol, tus ojos eran la penumbra de los bares inciertos y punkeros del trasnocho, tu aliento era mis botas…

Alquiler

La marca del músculo del brazo estirado y en tensión por toda la fuerza que requiere ponerse de pie. La cabeza pesada de tanto insomnio, estira el cuello hacia abajo. Es el último momento entre el día y la noche, el último punto de silencio antes de comenzar el día. Antes de retomar la vida. Las ventanas de la casa están llenas de huellas de grasa de los dedos. Marcan cada lugar en donde apoya…

Diagonal

Anclado debajo de mis cejas. Mis ojos hacia adentro recuerdan tus ojos. Olvido. A diario te olvido. Mis noches ausentes de tu cuerpo dormido. El insomnio me agota, me grita, me ciega. Mis pasos deambulan vacíos en esta ciudad. Recorro caminos de tierra, me hundo en el barro, suspiro. Despiertas, me hablas, sonríes. Mi mente traza diagonales y todas conducen a esto. Mis pensamientos crecen, tocan el cielo. Las idas y vueltas en silencio le…

Humo dulce

Su dulzura estaba extendida ante mí, una palma de mano abierta. Me subí de inmediato. ¿Qué había que pensar? Siempre me ha gustado lo dulce. Y ese olor, tan familiar. El humo es una cosa dulce y caprichosa. Se mueve lento y rápido a la vez. Nada lo detiene, hasta que se desvanece en el aire. Pero para entonces ya está en mis pulmones y ahí vive. Dulce humo. Mi madre era dulce. Rodeada de…

Adiós Adiós

Decidí parar, dejar de hacer de mi condición razón de muerte. Detuve la poesía que exacerba el miedo y me volqué a conocer causas y efectos de mi apócrifa aflicción; la locura no iba a continuar de concubina mía, ingrata y seductora, de egoísta amante. Y así, tomé distancia de la hoguera para cerrar los ojos y calmar el corazón. Ya se llevará la vida las cenizas, los pensamientos restantes de lo que fui.

Me das fuego por favor

Emerger como un héroe a través del humo de tu cigarro, agitar esas tristes aguas de los bares olvidados antecedido por una brasa incandescente, ardiente como cualquier antorcha del infierno; soslayar la música caliente y llevarte la mano a la cara como Sean Connery haciendo de James Bond, lentamente, hasta ese cigarro que te enaltece, hasta ese rollo de papel blanquísimo que acentúa tu hombría, y retirarlo de la boca únicamente para descender de las…

De vacíos y desencuentros

No existo. Me he desarmado de adentro hacia afuera, he dejado la piel en esos besos, he sacado las palabras al viento, desgastando el sentido del lenguaje. Nada tengo. Ni mis manos con las que te agarraba los ojos, ni mis brazos con los que apretaba tu espalda, ni los labios con los que pintábamos el camino. Han muerto las hojas, el hielo, el sol. Todos hemos ido y no hemos vuelto, todos hemos sangrado…

Humo

La vida es un lugar, definitivamente. Uno puede irse de su vida y regresar más adelante o no volver si así lo desea. Pero lo importante es que se trata de un lugar donde la gente puede pasear a su persona y puede ver cómo los demás pasean a las suyas. Tal vez por eso Gérard de Nerval paseó una langosta ataviada con una cinta azul antes de que lo internaran en un hospital psiquiátrico…

Irse al humo

Los ojos bien abiertos aunque piquen, así es cada vez: un ardor que hace que sientas lo redondo de los ojos. Empezamos por ahí, por saber lo redondo. Casi de inmediato viene una expansión de las fosas nasales y tener las narices atentas. De tan anchas que se hacen, abres la boca y entra un sabor del aire. Los recuerdos más graves aparecen haciendo líneas en toda la cara. Los oídos se cierran y aparece…

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