«ntre umbrías escucho las preguntas sin voz que intentan desnudarme de mis disfraces: de mis trajes de domingo sobrepuestos en mi palabra-lluvia.»

Instrucciones para dejar de llorar

Instrucciones para dejar de llorar

Cuando comience el fin de esos tres minutos que parecieron eternos, empieza a limpiarte las lágrimas y los mocos. Quítate de la cara los últimos signos de compungimiento. Luego dejarás –casi automáticamente– de dirigir la atención a ti mismo. Destapa tu rostro, ya casi terminan esos tres minutos, seis meses u ocho años. Llora todas las lágrimas lo que puedes llorar, deshazte de ellas. Respira. FIN [Al Exmo. Cronopio, por enseñarme involuntariamente a dejar de…

Como cada mañana

Como cada mañana

Hoy el sabor era profundamente ácido. Mis papilas gustativas se inflamaron al percibirlo, queriendo atrapar cada una de las partículas que componían esa sensación, para desmenuzar todos los elementos hasta llegar al origen del sabor. Mi lengua se ayudaba de mi nariz para complementar la experiencia. Fue como si un rayo golpeara justo en el centro de mi frente y bajara por toda mi médula espinal. El fluido era más espeso y no tan dulce…

Julio

Julio

Hace unos meses las emociones fuertes eran debilidades donde se dejaba caer, sobre todo cuando la ocasión lo ameritaba. Tanto fue su arrastre que se convirtió en cazaoportunidades, aunque ya estando dentro lo que menos le faltaba era eso: ocasiones. Relajación/Escape/Letargo/Novedad/Hábitos poco convenientes Empezó con una cajetilla al día. En el cenicero estaban los cigarros a medio acabar. La nueva rutina incluía tres de un jalón. Para no perder el ritmo, encendía el segundo mientras…

Si una noche en tu espalda

Si una noche en tu espalda

Érase una vez tu espalda que me nació en el escote de un vestido negro para habitar en los despojos de un paraíso. Eran dos tazas de café endulzadas con las líneas de un universo apócrifo. Le salieron labios y plumas, le crecieron sombreros y piernas, se le formó un cigarro a medio fumar y unos brazos suaves que se deshacían de estertores. Del tacto nació una complicidad líquida, un abrazo amoldado a todas las…

Horas que se escurren sobre la mesa

Horas que se escurren sobre la mesa

Tenía la boca abierta y ella lo miraba de lejos. De lejos pero minuciosamente pasaba las pupilas sobre su cara. Su cara que entre leves estertores denunciaba una vida lenta. Lenta pero profusa, rica en eructos, en movimientos de los labios como si aún saboreara la última comida. Ella lo miraba: boquiabierto mostrando apenas la lengua, dejando resbalar de ella un hilo de baba. Baba viscosa, umbral de dos universos unidos por una línea delgada…

Patchwork

Patchwork

Bajo las estrellas remendadas descansa el susurro de mis pasajes zurcidos. Entre umbrías escucho las preguntas sin voz que intentan desnudarme de mis disfraces: de mis trajes de domingo sobrepuestos en mi palabra-lluvia, de mis ropajes de invierno camuflando cada herida de verano palpitante. Siempre hay que recoser las verdades que hieren, pespuntar auroras donde las noches no sucumben, parchar los agujeros con sonrisas dibujadas para huir de los abismos. Lavar, secar y planchar este…

Soliloquios

Soliloquios

Por un instante fui libre, quizá demasiado libre. Me daba el lujo de fumar dentro del agua mientras hacía ruidos con la nariz y un ejército de burbujas se concentraba en seguirme hacia las profundidades de aquella desnudez de agua helada. El latido de mi corazón llevaba prisa, tanta, que ya casi no lo escuchaba; apenas un sonido borroso y un tímido (casi agónico) golpeteo dentro del pecho me indicaba que aún seguía vivo. Por…

La niña mía

La niña mía

La amé como se ama lo inefable, como se ama a una virgen o a una promesa. Sentí por ella todo lo que quedaba por sentir. Pero un día cambió. Dejé de ser todo para ella y comenzó a odiarme. Desde el principio no estuvo bien, ¿cómo podría estarlo? Pero no voy a echarle la culpa porque debí ser yo el que detuviera todo. Debí decir no aquella noche cuando su madre nos abandonó y…

Los Espejos

Los Espejos

Desde que cambié, mi esposa me mira de lejos, con suspicacia. Mis hijos ya no se me acercan mucho aunque la más pequeña se pone a charlar conmigo mientras juega, pero a mí me duele tanto todo esto que tiendo a no escucharla, a responder con monosílabos. A veces me cuenta que no le va muy bien, que no tiene amigos, que las maestras no la comprenden. Ella suele caminar y hablar sola en el…

Estuario

Estuario

—No apagues la luz —dice. Teme mirarse en el espejo de la noche. Presiente que el ojo de su deseo borrará su rostro. La fuerza del agua acabará con su historia. El reflejo no tocará más la superficie ya conocida y repetida en infinitas narraciones que ha hecho de sí misma. Si decide que la noche se adueñe de sus ojos, la luz no jugará más con ese cuerpo de agua. Va a despertar en…

Lluvia en el mar

Lluvia en el mar

Aun sin querer te recuerdo. Tu imagen asalta mi memoria en los momentos menos pensados: en el primer café de la mañana tu rostro se aparece de repente en las burbujas que van quedando después de agitarlo; o cuando salgo a correr y bebo de mi agua, ahí está tu sonrisa en el fondo de la botella, burlándose de mi pésima condición física. En las tardes de lluvia es inevitable pensar en ti. Se me…

Abril

Abril

Otro día más de un caluroso mes de ABRIL: Por la mañana tus labios, mis labios, un INCENDIO de besos, mis pensamientos derritiéndose sobre tus muslos, y mi SUDOR cabalgando tu cuerpo. Tú y yo, uniéndonos y separándonos, como hacen con la playa las olas del MAR. Por la tarde, SED. Ya no estás más. Me deshidrato tan sólo de pensarte, tan SOLO de pensarte. Y todo pasa y no pasa nada. Por la noche…

Crónica de un corazón marchito

Crónica de un corazón marchito

La desesperación me llevó a echarle agua. Pensaba que si las plantas volvían a la vida con un poco de líquido, mi marchito corazón también lo haría. Intenté por todos los medios que bebiera, que dejara de verse azul. Esperé. Nada sucedió. De pronto todo mi cuerpo comenzó a desvanecerse y el hoyo que tenía en el pecho me empezó a doler. Faltaba muy poco para dejar de respirar. Una vez más lo regué y…

El día en que te bajaron en estéreo

El día en que te bajaron en estéreo

Cuando estudiaba con miseria en aquel cuartito oscuro al que a duras penas le entraba la luz de las bombillas de la calle revelando eternas motas de polvo suspendidas en la música y en el aire denso e irrespirable por los millones de cigarrillos que nos habíamos consumido en una noche de seis botellas de vino y algunos porros, Tomás y yo introdujimos a Marcelita en la senda deliciosa del sexo grupal que ninguno había…

Perdida

Perdida

Como todas las noches la ninfa tomó su seda de plata y bajó al río. Ese medio día se encontró a dos juguetones y perdidos efebos. Por la tarde, agotada, tomó una larga siesta bajo el sauce. Ya en el río, la sangre seca entre las piernas; esa virginidad perdida mil veces y recuperada mil veces se disolvía en el reflejo del agua mercurial que corría bajo la luna. De pronto, la ninfa que nunca…

Insomnio

Insomnio

La pesadilla es mirarte, sentir que desapareces entre los bordes del sueño y te escurres como plata en una fotografía que no acaba de revelarse. Otra vez luz, otra vez escucho los motores como si vinieran a cantar la madrugada en mi ventana, los ojos se me abren y vuelvo a mirar las marcas de la humedad del techo. Otra noche intermitente. Se me pierde el tiempo en las paredes que escurren de salitre. Se…

De etéreo a líquido

De etéreo a líquido

Derramarnos en vaso sin labios a pesar de la sequía de las almas es verter sin salpicar, transvasar sin recipiente o transfundir sin venas. Siempre habrá lágrimas sin dueño en voz de lluvia e imposibles mares entre las manos. Es mejor escanciar el silencio y beberse el infinito, para cuando el alma transmute lo etéreo en líquido.  

2027

2027

Han pasado 400 años desde que, en el antiguo bosque de Jaktórow, las hijas de Apellanthur, la última uru, prometieron a su madre no decir nada más que el mantra mágico que les había enseñado. Sucedió primero en Texas y casi de inmediato en el resto del mundo. Cuatro siglos de recitar el mantra culminaron en el proceso divino que los bovinos conocen como ilechación. Cada vaca y cada toro del planeta se convirtió en…

Habitación #16

Habitación #16

La luna esparce su polvo para inventar mi cuerpo. El tacto punzante de tus venas, con rasguños abre la piel a carne viva. Recibo con vehemencia de tu boca el inolvidable sabor del vino tinto y de la alfombra la malicia con la que raspa mis piernas. En la oscuridad pongo mi mano en tu pecho con cierto aire de deseo y una ardiente ansiedad de castigo. Escucho el sonido del vacío, asfixiante, lascivo. Siento…

El fluir de siempre

El fluir de siempre

Su fluir era lentísimo, tan despacio, tan a punto de morir. Comía poco y fumaba mucho. Su alma era una de esas almas como el vidrio que fluye pero nadie se da cuenta. Decía que el porvenir no era más que una precipitación hacia la muerte, por lo que no había prisa de nada. Alguna vez escuché de sus labios: fluimos, sí, pero somos eternos, infinitos, sin límites y sin sentido. Somos como los colores…

Forense de almas

Forense de almas

Parecía ser el brazo de alguien fuerte y de tez clara, un poco amorfo y completamente inmóvil. Era un brazo izquierdo, el que duele cuando hay amenaza de infarto, el que resulta torpe para los diestros, el que sabe que hay otro igual a él, pero que nunca se entera de lo que ese otro realiza. Al practicarle la autopsia pude ver que esa fuerza aparente era debida a la acumulación de líquidos, ya que…

Sueños húmedos

Sueños húmedos

Apretó los muslos, la mandíbula, los párpados, y se sintió pesada. Se le clavó el vidrio de saberse cuerpo. Abrió los ojos al caer y los mantuvo abiertos al estrellar la cabeza contra la madrugada. De la entrepierna a la cintura le subía, líquido, el miedo.    

Cogido por el sedal

Cogido por el sedal

Las palabras te crecían como el cabello. Podía ver cada hilo brillando de elocuencia, tejiendo esa red armónica en la que yo caía gustoso, me dejaba caer y la caída era suave cada vez. Era tu seda lo que hacía que me deslizara siempre un poco más abajo. Siempre un poco más perdido, más revuelto de ti. Te miraba y las horas se alargaban en tu cabello. A cada palabra yo quería mecerme en tus…

Algo más que química, algo más que amor

Algo más que química, algo más que amor

Se creía la más lista de los dos. Tuvieron que pasar algunas semanas para que la pócima del amor hiciera efecto en ambos. Enero la trajo a mis días blancos como el tono de su piel. Tenía planes para cada ocasión que hacían nuestros días un poco más grises pues racionaba escrupulosamente nuestros recursos, incluso los besos y los abrazos. Decía ella que con eso evitaríamos la teatralidad de la relación. Yo quería verla en…

Instante

Instante

Por un instante vi tu rostro formándose en la superficie de mi café. Rápidamente metí la cuchara y lo revolví. Terminó con sabor a ti.