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Shots de literatura ilustrada. De nosotros para ustedes, con amor.

Grasa

Mira, paps, el chiste nada más es chingarle, venir a pegarle recio y diarina y huevo. ¿Ya habías entrenado antes? Ahuevo. Vamos a empezar con cardio y una rutina general, pa que no haya pedo y nos vayamos acoplando. Yo te recomiendo que vengas en la mañana que no hay gente: vienes, te pongo una putiza y te vas con pila. Porque eso sí, te voy a poner unas putizas chulas, rey, pero en 2…

Bisturí

—Toc toc — ¿quién es? —Andrés — ¿qué quería? —un amor — ¿de qué color? —verde —no hay —amarillo —no tengo —azul —tampoco — ¿de qué color tienes? — ¿de qué color sangras? —rojo —felicidades — ¿qué? —sácame el corazón

Cíclope

Nada sino la luz. No hay nada sino la luz contra la luz. –O. Paz La letra mira la sombra que proyecta. Regresa la vista a quien la escribe. El ojo de la letra es un astro. Avanzo directamente hacia ella, la embisto, la pronuncio y de inmediato se multiplica. Avanzo, su aliento me pertenece. Yo la pinto de negro, le doy línea y forma, sonido. Herida sobre el papel se deshabita. Su soledad en…

Zona franca

Cuando recién llegaron a la Tierra un problema en el aterrizaje dividió la cápsula en dos partes y lo dejó sin comunicación, perdido y herido lejos de sus compañeros de misión. Garibaldi, el perro de Inocencio, fue quien lo encontró y lo llevó en el hocico hasta las piernas de su dueño. Aunque tuviera forma humanoide y fuera apenas un poco más grande que un colibrí, lo único que pareció importarle a Inocencio fue su…

Umbral sin puerta. Oleo sobre tela

Entrar por esa puerta es un trabajo extenuante. Por la mañana se da un baño corto pero con una cantidad exagerada de champú para que el olor le dure todo el día. Todo el día en el call center contestando llamadas de clientes molestos. A veces ni siquiera sabe qué compraron o qué servicio estuvo mal hecho. Sólo recibe gritos, a veces felicitaciones por su trabajo (una vez cada seis meses, en promedio). Pero lleva…

Aterrizaje forzoso

Hace cuarenta minutos que giramos en círculos sobre el D.F. Parece que peinamos el smog con nuestras alas. El señor de adelante se empeña en sacar fotos con flash desde la ventana. ¿Le digo algo? Si hay un terremoto allá abajo ¿qué pasa con nosotros? ¿Hay alguna vibración que altere nuestro campo energético aleatorio? Otros temblores nos pasaron antes, ¿te acuerdas de ese que nos encontró en tu casa?. Si alguno de mis amigos está cerca…

Por si acaso

He decidido darle cuerda a este corazón oxidado ponerlo en marcha una vez más hacer que salga musiquita por cada uno de sus ventrículos plateados Dejar que mi cuerpo se manche de estrellas que mi cabello se enrede con el viento que por mi boca suspire el tiempo mientras me besas Te lo platico por si acaso por si quisieras volar conmigo reflejarte en mi mirada andar juntos por la playa correr descalzos desnudos …por…

Sol de Marzo

Ando en el centro. ¡Ya!, ahora. Enamorado del sol de Marzo y con el cabello alborotado por el sueño. Ando como el sol de febrero escupiendo rayos distantes que limpian las calles y llevo el tiempo de tu cara en mis ojos. He aprendido la diversión de los viejos, a apreciar el desfile de muchachas, como un vegetal, sentado y quieto, esperando que los árboles lleguen a la avenida o al infierno, lo que pase,…

Hoy

Juliana se quedó trabada pensando en el hoy. Siempre será hoy cuando le pase todo: hoy se morirá su perro, hoy se morirá su madre, hoy tendrá que buscar un nuevo trabajo y con suerte hoy encontrará uno nuevo. Hoy tendrá buen sexo y hoy se sentirá medio violada. Hoy tendrá un hijo y hoy, si la vida se pone de malas, podría llorarlo porque hoy se fue antes que ella. Hoy podría ganarse una…

Palpitar

Después de haberla aceitado, carburado y desalinizado, Oliver extendió un viejo trapo sobre la mesa de trabajo y con sumo cuidado la depositó ahí, bajo la luz cercana de la lámpara y quedó iluminada, hierática, glorificada y desnuda, como una pieza única del universo, ahí, en su humilde garaje. Oliver rodeó  la mesa con lentitud de cirujano sintiendo en sus sienes, en su pecho peludo, mientras el ritmo cardiaco se incrementaba, que los goznes y…

Ave de tiempo pasado

Los dibujos encontrados en la cueva de la ciudad perdida dejaban ver que en algún tiempo una especie de ave había regido la vida de los hombres. Nunca se pudo entregar prueba viva de su existencia. En los casi destruidos documentos que se encontraron, podía suponerse que aquel animal dejaba sus plumas por todas partes, que sus huellas podían seguirse aún sin verlas y que volaba en completo silencio. Los hombres que todavía habitan la…

Un cubo. Esqueleto de mentes poderosas.

Con la capacidad de moverse totalmente inactiva, con los ojos detenidos en la luz titilante y los dedos partidos en 16 botones, descansa Ernestina. La carne de su labio inferior cede poco a poco y su baba empuja hacia abajo desbordando la comisura. Su desierto mental crece y la bocanada de anuncios se expande. Ernestina no habla. Su columna vertebral se parece a un caracol. Su cuello flácido apenas respira un poco de verticalidad. Ernestina.…

Antirrábica

«Cuando el mundo tira para abajo, es mejor no estar atado a nada.» Primero fue Patricia. Patty esperó a que yo pagara la cuenta en el restaurante, y me dijo, no te soporto, no aguanto más tus quejidos de perro atropellado, se levantó y se fue. Carla aguardó a que llegáramos a su casa. Se bajó del auto y luego metió la cabeza por la ventana y dijo hasta aquí llegamos, tus lágrimas constantes de…

Escurridiza

La abuela… Cuando tenía cuatro meses de nacida, dice, se le cayó al bisabuelo y se rompió un dedo del pie (dice que fue el chiquito, pero nunca le he encontrado la marca). Luego, a los dos años, mordió al gato y el gato la mordió a ella y de un zarpazo le desgarró el lóbulo izquierdo; usa aretes, sí, pero tiene las perforaciones a media oreja. Esos dos buenos signos marcan su vida: tiene…

Llévatelos todos

[Pica hielos] Se rasca la cabeza. Toma la punta de una cuchara de peltre y comienza a golpear la bolsa. No sin tanto empeño, más bien con la fuerza de quien espera que la mosca vuele antes de que el trapo llegue a ella. [Salpicó agua] Le pega a la bolsa como si fuera una piñata de kermés. Se imagina la cara de todos aquellos que le dieron un no por respuesta. Entonces el agua…

Árbol

El papel es nómada cuando anda suelto: a veces va a donde quiere, a veces no. A veces viaja donde el aire lo lleve. La carne es pesada, dura, difícil de mover, y así yo me quedo siempre en sitios que no son más que estancias estáticas, viendo el aire pasar en direcciones contrarias a la permanencia. Quítame los huesos Dios. Hazme leve como la hoja. Déjame volar y que el viento rebelde me monte…

Íncubos y súcubos

Escucho murmullos, quejidos, gritos, y no son fantasmas, sino otras mujeres. Yo sólo espero que él venga y se lleve lo que me queda de digna. Me comporté. Fui puta. Fui su porno dama. Aquí me tiene, encerrada, con sobredosis de soledad. Paciente. Sé que si logra abatirme no volverá a probarme, y guardo la esperanza de volverlo a sentir teniéndome entre sus piernas. Me vendrá a encontrar ya muerta para chupar mis huesos. Y…

Obtuso

Siempre fue cuadrado y, aunque tuviera cuatro ángulos rectos, siempre le dijeron obtuso. Al menos hasta que la conoció, después de eso él y ella se pusieron cuadraplégicos a navegar hirsutos de bonanza y kashmir, a boicotear picos de arancel y balar pirotecnia embalsamante. Calaron entremecidos los balines de los hisopos y marmotearon falsiformes los cubículos antroposóficos. Arremetieron esdrújulos contra el vitiligo diario del circulo hexadecimal y pospusieron la reversa hasta que las perséfones no…

Hambre

Lo domina, su hambre es mórbida. Comenzó a meterse comida en la boca a los setenta kilos y, luego a los ochenta, tragaba papel y plástico. Para los noventa comía tierra, plantas y flores. No era el ser humano detrás del hambre quien quería comer, sino el hambre misma, se había vuelto un poseso. A los cien kilos devoró un gato completo y vivo. Luego, conforme pasaban los días y los kilos, él se tragaba…

Matemáticas simples

Hierve el chocolate en una olla para dos y en la casa arde la madrugada. Me sostengo el corazón en la mano para que no brinque y gima como marrano en su corral y al tacto pesa demasiado. Entonces me encimo la ropa y afuera busco el frío que me dé templanza y no hay más plazas donde pasear que aquellas con hedor a orines de perro y borracho. Ni hombres qué amar salvo aquellos…

Lógica

Susana a veces pernoctaba en un cuartito del apartamento de José, un cuartito que le había agregado un viejo inquilino, más para guardar desorden que para ser habitable pero no importaba pues después de follar quedaba tan cansada que agarraba una silla, trepaba y se introducía con dificultad en el agujero y se dormía inmediatamente sin sentir ni la mas mínima claustrofobia ni el mas mínimo pavor de estar en un espacio cómodo como una…

Fábulas de gentrificación

Malditos hipsters, todo lo arruinan con sus chingados perros de razas exóticas y sus estúpidos sombreros. Todos siempre vestidos de colores chillones; ¿acaso no les duele la cabeza nada más de verse las camisas de reojo? Y ni empieces con su fetiche por ocupar locales abandonados y ‘dejarlos bonitos’ con una tabla de pino importado y sin barnizar, aunque no dejen de ser locales en obra negra en barrios en los que no hubieran puesto…

Un poema por hora

Así pasó el martes apretado, donde la lluvia acompañó la tarde, deshilachando cada palabra entre cervezas y ruido. Un par de señoras querían que les construyera un recuerdo, algo que hablara de la guerra y del chocolate. Un señor que andaba buscando sacarse un poco el frío quiso algo que hablara de unos ojos y una ventana. Llegaron unos niños que querían un poema para su maestra, que tuviera muchas flores y colores. Se fue…

Las sustancias

¿Cansado de la rutina en la oficina? ¿Hastiada de la monótona vida familiar? ¿Impaciente por explorar, pero temeroso de los riesgos? ¿INSATISFECHO y FRUSTRADO por el fracaso continuado y paupérrimos logros? No desmaye: su vida no requiere un cambio. Le presentamos el Programa de Hiperperpetuación Transustancial, con el que accederá a un amplio abanico de experiencias posibles cuya riqueza le abrirá mundos y temores: conozca desiertos y admire imponentes paisajes nevados sin padecer las inclemencias…

Don Marino

Cerca de Tres Marías hay un hotelito que no tiene nada que envidiarle a los del cine, a esos lugares de apariencia sobrenaturales en medio de una carretera ya casi sin transitar, con letreros neon parpadeantes e incompletos donde pasan cosas que nadie quiere creer que pasan. En Lo que el viento se llevó (así se llama el hotel) hay 8 habitaciones y un solo empleado. Marino trabaja ahí desde hace 24 años, justo después…

Caer la nieve

Nunca veré la nieve caer. Nevar. Podría hacerlo si fuera a algún lugar donde la nieve cae. Pero incluso así, no vería nevar. Verlo hubiera sido… Verlo hubiera sido verlo. Estar ahí, bajo la nieve, forrada contra el frío, con los ojos abiertos y la boca también. Ese nevar que vendría acompañado de un beso. De haberlo visto, lo hubiera visto, tomada de tu mano. Tomada de tu mano, después de caminar y antes también.…

4 a.m.

No lloraba, no gritaba, no pedía nada. Su garganta estaba seca de pensar soluciones inexistentes, sus manos dormidas de apretar el abrazo. Después de quitarse el cuerpo que le quedaba, caminó al bar de la esquina. No había nadie a esa hora de la madrugada. Nadie piensa a las 4 de la mañana. Empezó por tomar con y sin hielo las bebidas que se le atravesaban. Justo un momento antes de perder por completo el…

Camino al mar

Me pediste aquella noche que te despertara cuando saliera de casa. Te vi durmiendo tan tranquila como un ángel que no quise interrumpir tu sueño y dejé que te arrullaras con tu propia respiración. La noche dejó desierta a la ciudad y sólo se escuchaba el sonido del viento entrando por la ventana, acariciando apenas el filo de la cortina. Intentabas con dificultad abrir los ojos, me buscaste angustiada con las manos pero yo ya…

La plañidera

Mi tío fue un ser despreciable. En realidad, nadie lamentaba la muerte de este señor, ni su familia ni sus colegas ni sus vecinos; está de más decir que no tenía amigos ni pareja, pero nuestra familia siempre ha respetado las costumbres. El primogénito de cada unión se llama como el padre, y, si alguien muere, se vela, se entierra y se le paga una misa. En este ánimo, la madre del difunto decidió contratar…

Aldama 405

Quizá al buscar a tientas tu cuerpo fue como encontré un lápiz entre las sábanas; se te ocurrió que era buen momento para dibujarme. Me quedé quieta para no interrumpir tus planes. Tú crees que lo que más disfruto es ver la forma en que me miras mientras me dibujas, quieta bajo el imperio de tu mirada, como si fuera una gota detenida en un extremo del cristal de esta ventana. Aquella vez, en mi…

Los lípidos del amor

No importaban las nubes grises y la lluvia porque planeaba pasar el medio día en un motel barato con Carlota la recepcionista: combo amoroso de doce del día a dos de la tarde en $20.000 pesos con almuerzo incluido. Desnudos en la cama, mirándonos con honestidad procedimos a almorzar y apenas sentí la grasa tibia abandonando el muslo de pollo, pasándose a mi mano y deslizándose sensual hasta mi codo, comprendí con una erección que se…

Amor especulativo

No se trataba de que me amaras, mis planes contigo eran otros menos nobles. Hoy me preguntas qué fue de esa mujer entercada en conquistarte, de ese cuerpo siempre húmedo y dispuesto, pero no hubo tal mujer, no fui yo quien llamó tu atención, quien tomó tu plaza, y es que ni siquiera ahora que me voy te das cuenta de cuál fue la estrategia, ni siquiera hoy eres capaz de ver la sinrazón de…

Reptil

Si esperabas resistencia, no la hay. Me usaste de carnada para cumplir con tus caprichos y abusando de mi torpeza me has convertido en un gusarapo. Ahora es mi deber drenarte completamente y llegar hasta lo más profundo de tu ser; curar tu infección con un apasionado beso mientras bailamos en la oscuridad. Y al tiempo que nos abrazamos y pretendes huir, yo me aferro a encontrar algo real en este mundo lleno de ti.…

Un poco más

Subí montañas, crucé océanos y conquisté las cavernas más profundas. Nadé en tinacos llenos de billetes de alta denominación y cedí todo a la humilde filantropía. Canté, bailé, escribí, toqué treinta instrumentos y esculpí dos toneladas de piedra. Limpié mis entrañas con jugos y néctares verdes, exploté mis músculos hasta su máximo esplendor y me arreglé los dientes con el dentista. Comprendí la base del budismo y me adentré en viajes astrales a través de…

Donde te lleve la noche

Laura acompañó a Juan a través de doce calles oscuras, un pequeño parque que hedía a popó humano recién hecho, dos avenidas y un puente; luego cruzaron la noche hacia la izquierda bordeando una cancha de béisbol abandonada cuyo último jonrón había sido conectado en 1989 y ahora era un nido gigante de maleza, ratas, y mansos vagabundos. En todo este recorrido ella se había fumado 3 cigarrillos. El unos diez. Eran las tres y…

Mare Frigoris

No me gustan las galletas de limón. Ni los dulces de menta. Por eso le dije que no. Pero tenía panecito de chocolate y unas paletas de fresa. Entonces me cayó bien. Iba después de la escuela. Siempre pasaba rápido, me acariciaba la cabeza y me daba mis dulces. A veces me llevaba latitas de refresco de uva y papitas. Me decía que eran para el recreo de mañana. Un día me dio un cangrejo…

Chackra mental en el centro de la frente

La carnada estaba ahí esperando. Colgando de un hilito cualquiera, uno que encontró en la caja de costura. Un pobre hilo sin personalidad dándoselas de sedal. Pero estaba tendido. Tan sensible como ala de mosca, ahí puestito para que cualquiera se prendiera de él. Ahí, solito, hilito, esperando. La trampa estaba en que parecía una buena idea. Una buena idea que merecía ser pensada una y otra vez. Darle vueltas, darle forma, darle una revolcada…

Nunca fuimos rockeros

No hace falta decir que de la autocrítica pueden brotar frutos muy valiosos para la antropología, pero sí advertir que en ese proceso pueden ocurrir tergiversaciones carentes de los fundamentos que presumen poseer. —Mario Herrera 2014. Un libro acaba de comprar el muchacho. No escritor, no lo llenes de arrumacos, no le digas perversiones, no le hables de la Khôra, no le destroces el tímpano o el corazón del pene. Es un libro, alas de…

Anzuelo recurrente

¿Qué tipo de marinero sería yo si aventara por la borda este trofeo? Quizás no es la mejor mujer del universo, pero mordió el anzuelo. Eso debería de bastar, ¿o no? Que me amara. Pero no. Este deseo que me exige un pez más gordo, más inteligente, de mejor figura. ¿O qué chingados quiero? ¿Para que aviento mis entrañas al mar si no estoy dispuesto a aceptar la responsabilidad de quien sacrifica su vida a…

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