«Creo que he pensado más de lo debido y razonable, más de lo recomendado por mi médico y más de lo que mi experiencia advierte.»

La caída de los once

La caída de los once

Tras cada encuentro queda la sensación de pleitesía bien cumplida. Elegimos que la sede no sea siempre la misma, así un domingo nos toca en casa y otro en casa de alguien más. Nos parece más abierto adorar en recintos diferentes, aunque siempre preferimos estar en casa. Pero cada domingo estamos en ello, pendientes, fervientes seguidores, disfrutando con las vísceras bien puestas en el pasto verde que hace la función del pergamino. Esta vez tocó…

Adiós amiga

Adiós amiga

Mientras hablabas de lo mucho que has hecho para ganar tu lugar en el mundo, yo te observaba y pensaba: "Creo que es poco lo que tenemos a esta altura en común. Poco me interesan tus historias y problemas. Poco sé sobre la niña que antes tanto me hacía reír". "A veces hay que mirar a distancia y re-conocer a las personas", dijiste. “Es parte de crecer y madurar”. Con nada de dolor en mi…

A puerta cerrada todo adentro

A puerta cerrada todo adentro

Yo sólo esperaba a que salieras del baño. Espero con la mirada fija abarcando toda la puerta, las pupilas memorizando cada veta de la madera, cada astilla y cada matiz metálico de la perilla; todo misterio que ha habitado la casa se resume en esa puerta, de algún modo. No te vi entrar pero oí que te movías ahí dentro. El agua corriente, el olor a vapor, tu garganta carraspeando. Sospechaba incluso tu imagen en…

Pez blanco

Pez blanco

Me lastimaba pensar que cada vez que la besaba con la mirada, mi cuerpo se hacía viejo y se alejaba la hora de poder hacerla mía. Esa ilusión de poder drogarme con sus labios no era más que un cuento mío, producto de la necesidad de recorrer su cosmos, de darle nombre a cada una de sus estrellas: esos puntos que llaman pecas y que yo podría unir pacientemente, con la punta de mi lengua,…

Cena en familia

Cena en familia

Tenía el frasco guardado en el bote de harina, así evitaba perderlo y de paso estaba bien resguardado en caso de una revisión inoportuna. Se lo había dado su amigo el boticario, uno de los pocos que quedaban en el pueblo. En un principio él mismo no estaba de acuerdo con la idea, pero después de mucho analizarlo sabía que no había otra opción: Carolina era su amiga desde la infancia y haría cualquier cosa…

La libertad de siempre

La libertad de siempre

Creo que he pensado más de lo debido y razonable, más de lo recomendado por mi médico y más de lo que mi experiencia advierte. El problema no se desprende del significado que le doy a lo que pienso, en este caso es un asunto meramente cuantitativo: ideas aladas que se yerguen como amenaza: demasiadas: promesas aciagas:  palabras que penetran mi frente: pensamiento: hoy me mato: bienvenido el viento: mañana muero: quiero existir: luego pensar:…

La química de tus muecas

La química de tus muecas

Sería la última vez que la tendría entre sus manos. Pensaba regalarle aquella imagen en la que quedarían retratadas tantas tardes de ternura a su lado y tantas noches que él pasó sumergido en pensamientos que lo llevaban a ella, sólo a ella.  Ella, la que sonríe y parece atrapada tras una vitrina, no sabe que era la causante de tales desvelos. Ella, la que ves y a la vez no. Los trazos de esa…

La hiedra

La hiedra

Y por qué no me miran, por qué vuelven la cabeza cuando paso por su lado, por qué evitan dirigirme la palabra cuando trato de acercarme o responden sí, no, no lo sé, a las preguntas que les hago. Ay, si las cosas fueran diferentes. Si tan sólo fuesen un poco más amables conmigo. ¿Acaso es pedir demasiado? Entonces no haría falta que les clavara mis espinas. La fragancia que desprendo no nublaría sus sentidos.…

Quautepatli

Quautepatli

Ahí, tirada en el suelo de tierra rojiza que camuflaba las gotas de sangre ya casi seca que había escurrido de la nariz y boca de Aura, esta trataba de contar todas las veces que Juan, su esposo, la había golpeado… De milagro estaba viva. No tenía ni tres meses de haber salido del hospitalito del pueblo con un brazo roto y ahí estaba de nuevo, sintiendo el sabor de su propia sangre. Como pudo…

Las habas de gato

Las habas de gato

Yo no lo sabía pero la mujer me dijo que lo hiciera, que el libro de San Cipriano no fallaba nunca. Para obtener tu amor eternamente, alimenté al gato con el corazón de un pichón inmaculado, le di vueltas al cuello hasta que logré desprenderle la cabeza, tomé la cuchara con la que te haría el potaje. Le saqué los ojos, aquellos ojos grises que resaltaban la luz de luna llena. En el cuenco coloqué…

Bioluminiscencia

Bioluminiscencia

Dicen que se necesita lo equivalente a un grano de sal del veneno de una medusa para terminar con una vida humana. No con la de Clara. La noche que Clara salió a nadar era una noche rara: había luna llena y los astrólogos pronosticaban lluvia de estrellas. Decidió quitarse el bañador y entrar al agua, aun a pesar de la marea alta. Nadó hasta perder de vista la orilla. Triste porque Rodrigo ya no…

El ocaso

El ocaso

Atado a la roca, Loki… Fenrir también. ¿Son las entrañas de Nari las que te retienen? Tu propio hijo, muerto entre las fauces de tu hijo. Padre de lobos: el deceso está en tu sangre. Será tu esposa quien te procure, su fidelidad nos resguardará: a su paciencia nos debemos. Pero en la penumbra de tu recuerdo, en el aire que te recorre el hígado, pervive el deseo, el que dio al gran lobo, a…

Abre la puerta, Barba Azul

Abre la puerta, Barba Azul

La proliferación microbiana de los cuerpos se manifestó en cuanto el oxígeno se agotó en la habitación de la puerta más pesada. Cuando olfateó la pestilencia, no recordaba siquiera el número exacto de los restos que yacían ahí, olvidados. Introdujo la llave en el cerrojo, la giró dos veces y abrió lo vedado sin tomar precauciones: los vapores del metano, el amoníaco y el ácido sulfhídrico taladraron su nariz. Ahí estaba, con la descomposición de…

Tremor mortis

Tremor mortis

Y deberé dejar lo que amo, lo que desde el principio se convirtió en motivo de todas mis ausencias y olvidos, de mis escapes y pequeñas muertes. De mis mañanas perdidas entre brumas, de mis noches ganadas al tacto ciego, a la caricia desmemoriada. A su lado conocí los días sin nombre y los cuerpos sin dueño. Hoy la historia ha cambiado y la sola idea de que exista la posibilidad de que desaparezca me…

Ciudad Alimaña

Ciudad Alimaña

La arena tibia recién mojada por la última ola de la tarde acarició mis pensamientos; entre mis manos la hoja en blanco hacía el intento de seducirme antes de que yo me animara a cerrar los ojos para la siesta. Un mediodía pausado por el sol, todo se detuvo. Jamás sentí tan pesado un momento de silencio como aquel que siguió al mundo desértico de mi somnolencia. No sólo las olas dejaron de llegar; desaparecieron…

Salamandra

Salamandra

Recuerdos que emponzoñan abrazando las sienes como eclipse. Es la evocación de la salamandra: reminiscencias desde sus entrañas reventadas en rocas; madriguera en la que se oculta y pare, nutriéndose del no-olvido. El viento antiguo mece espigas amargas, la salamandra araña las paredes de la memoria y la llama de una vela es débil para cauterizar heridas imposibles de cerrar. Lento y poderoso es el veneno humano.

Crisálida

Crisálida

Más que manchas, eran formas simétricas producidas por el doblez del papel a la mitad. A algún listo, de apellido Rorschach, se le ocurrió que podrían convertirse en un diagnóstico sobre el funcionamiento psíquico del evaluado. "¿Qué ve aquí?", le preguntó el Doctor H., y el paciente con el turno no. 34 supo que lo más sencillo era jugar a la interpretación popular. Conforme el Doctor H. le mostraba las imágenes, describió cosas hermosas; las…

Bébeme

Bébeme

Alicia se encontraba sentada en la mesa de centro donde su papá pone los pies todas las mañanas para leer el periódico. Seriamente contemplaba tomar aquel frasco verde que se encontraba en el mueblecito de madera donde su mamá guarda la colección de muñecas. "¿Se me quitarán el dolor de cabeza y las pesadillas?", pensaba mientras rechinaba los dientes, ansiosa por tomar de aquella botellita. La abuela decía que estaba llena de árnica y alcohol,…

Ecos mudos

Ecos mudos

Tibias sombras nos rodeaban. Mientras conducías, podía ver por la ventanilla los árboles secos acomodados en filas bajo un cielo atiborrado de nubes grises. Era un pueblo sin color. Aun así, sin ser del todo verde, del todo agradable, solíamos regresar. Y no entendía porqué, sólo veía que tus ojos se opacaban, que tus hombros se caían y tu ropa se veía más holgada de lo común. No, no me gustaba ir ahí, reflejabas una…

Imelda

Imelda

Saliste incólume sin que nadie te viera. Tienes la boca seca y te sabe a almendras; crece la sed, pero pesa más el cansancio. Al otro lado de la plaza, dos cuadras más adelante, te urge el beso de la regadera. Pero el mareo… y después las náuseas. No alcanzas a pensar, tan sólo entras a la pizzería. El sol derrama sus sombras a tus pies. Hace calor; pides un vaso de agua mineral y…

Sed a la deriva

Sed a la deriva

Ayer murió el primero. Creo que más que de sol se murió de angustia, de la lentitud áspera con que pasa el día. Yo se los dije, no es buena idea escapar así. Pero la libertad se alimenta sólo de esperanzas. Van seis días, el rumbo lo perdimos en las primeras horas y los remos los perdimos en la tormenta de antenoche. Después de eso no volvió a moverse más. El sol estuvo voraz, se…

Minué

Minué

Muros de cemento, paredes de plexiglás, torres de iluminación, cámaras invisibles, compuestos químicos patentados, la industria de 200 años y la moneda de crédito infinito nos protegen. Nos protegen del desierto, de la nieve, del hambre, de la noche, de la naturaleza y las enfermedades. Protegen la vida sobre ruedas, la infancia catatónica y digital, los antojos burgueses, la gula, los ascensos corporativos, el amor y el odio, los derechos humanos, los izquierdos psiquiátricos. Nos…

3:57 a.m.

3:57 a.m.

Una oscuridad húmeda como de tango, de triste y noble cuchillo tramontina y de ropa complicada: negros paños inmemoriales olorosos a aceite viejo y la respiración quemándome en la garganta, la sangre calentada, febril, la mirada de muerte, el sombrero perdido para siempre, una herida nueva y otro bar al que no volvería a entrar. Por supuesto, llovía. Necesité caminar a través de muchas cuadras desoladas cortejando a la oscuridad, a través de muchos postes…