«Con estas manos la cavo, con estas manos le rompo el corazón, la estallo, la derramo en sombras y escombro.»

El Dios De La Cueva

El dios de la cueva

Me invitó al camerino. "¿Du yu guana guet jai?", ji sed luego de arremangarse la camisa satinada y negra y de enjuagarse el sudor y pasarse una toalla por el cabello y la cara. Sonreí. Le dije —al tiempo que mordisqueaba con mis dientes mi anular izquierdo— que aim in valium ol redi, que aid lob to dai intu yor arms, beibi, bot not tunait, Nick, lets meic a plan. End den ji smaild.  

Mina

Mina

Con estas manos hambrientas de camino le abro las piernas. Con estas manos la cavo, con estas manos le rompo el corazón, la estallo, la derramo en sombras y escombro, en polvo de estrella negra, en pulsiones, en arcadas, en baladros. La palabra es mi piedra preferida.    

Amalgama

Amalgama

Lo que pasa cuando un cuerpo choca contra el piso árido del mundo: al estrellarse queda roto, esparcido. Las dos partes más grandes tardaron algún tiempo en recuperar sus extremidades y, cuando lograron reintegrarse a sus estructuras óseas, se observaron y comprendieron las diferencias exteriores de sus propias naturalezas. Mujer y gato acordaron la separación para tomar direcciones contrarias; pero al tiempo, la humana extrañó los instintos del animal y éste, la cavilación de ella.…

Horror Vacui

Horror Vacui

Dinorah dejó el té en la mesita de noche y acarició nuevamente la foto de su padre. Ella aparecía al lado de él, cargando la única muñeca que le había regalado; tenía 5 años y esa fue una de las cinco únicas ocasiones que lo vio. Desde que tenía uso de conciencia siempre habían sido sólo ella y su madre, así lo recordaba desde que tenía uso de razón, y la razón le llegó a…

Vasos Comunicantes

Vasos comunicantes

A mucha gente le gustan las historias de fantasmas, de espíritus de difuntos varados en este mundo. La verdad jamás he visto uno así, y eso que tengo los ojos bien abiertos. Supongo que son engaños de los otros, de los que comencé a ver después de ir con aquel brujo. Son de diferentes formas, tamaños y texturas. Son energía, no podría decir que positiva, aunque no sé cómo llamarla. Cuando menos no son de…

Sabor A Mí

Sabor a mí

¿Alguna vez has saboreado a una mujer hasta el punto de hacerla creer que únicamente estaría satisfecha consumiendo la lengua que la devoró? No siempre sabe igual. A veces sabe a sal, a veces a frío, otras a chocolate mezclado con vacío. Es verdad que conforme avanzan las horas, su carne se va volviendo blanda y jugosa pero también va perdiendo seriedad. Debes encontrar todos y cada uno de sus rincones para descubrir con qué…

Habana

Habana

Caminar al margen. Los edificios se deshacen en herrumbre y en el paso errático con el que alcanzo la acera del parque; allí los hombres juegan al ajedrez y se pueden escuchar las voces de advertencia: "Prepárate, chico, que yo soy el mejor del mundo y la mayor parte del Caribe". El juego empieza con la resolana de la tarde y entre la sombra del follaje húmedo del ron. Yo vuelvo a caminar. Por la…

Carta A Mamá

Carta a mamá

—De alas, globos y relojes. ¿Te acuerdas, mamá, de cuando me llevabas de la mano al parque y te pedía que me compraras un globo rojo, y tú accedías siempre con una sonrisa? Pero más bien estabas preocupada porque, apenas llegábamos a casa, yo cogía un alfiler, un lápiz o unas tijeras y destrozaba aquel globo en miles de pedazos con una ansiedad esquizofrénica. Entonces mi cuarto parecía una fiesta salpicada de rojo y de…

Tengo Una Fantasma

Tengo una fantasma

La primera noche después de mudarme a un nuevo departamento me llamaron la atención unos destellos en la sala. Allí estaba ella: un busto vaporoso de ojos hinchados y boca ensangrentada con la cualidad de algunas pinturas superrealistas que no importa desde dónde las veas, siempre te están mirando a los ojos fijamente. Le pregunté que qué onda, pero resultó ser muda. En lugar de palabras, desde sus labios brotaban imágenes holográficas (aunque no me…

El Coronel De Mi Hambre

El Coronel de mi Hambre

Voy a escribir tu epitafio para firmar con mi nombre tu muerte. Eso fue lo último que me dijo. Era un pajarraco insufrible. Mi trabajo era espantarlo, alejarlo de las mazorcas y sus preciadas perlas amarillentas. Pero sus ojos eran hipnóticos; con frecuencia se paraba frente a mí y con esos ojos me dejaba inmóvil. Ya sé que yo estaba clavado a la tierra, ya sé, pero me inmovilizaba hasta que las piernas se me…

La Bolsa Está Vacía (seis Gramos)

La bolsa está vacía (seis gramos)

Tomó el teléfono y contactó al hombre que ponía a la chica de blanco a las puertas de su departamento. Fueron días completos sin poder dormir, sin poder hablar y sin poder pensar. Sólo trabajar, trabajar solo. Y la chica ahí, a un lado. Despertó, estaba obscuro afuera. No recordaba haber salido de casa pero las bolsas vacías del supermercado dictaban lo contrario. ¿Cuánto tiempo había pasado? Se miró al espejo y no le sorprendieron…

Ajúa

Ajúa

Oí a lo lejos el escandaloso cencerro de esa vaca, de esa pinche vaca de pestañas enormes y de ubres colgadas. Y dulces. La bestia se me acercó. Hice una mueca de fastidio y ella hizo una mueca incomprensible. Se acercó más y me untó su baba espesa y herbácea, me impregnó su olor a flor y a caca al aire libre, a campo, a nube arriba, a calor de invierno y a travesías encantadas,…

Nido Vacío

Nido vacío

Por andar buscando frutos más grandes y jugosos no encontraba la forma de regresar a aquel lugar donde había crecido. Estaba en otro espacio, en otro lugar. Fue así como se dio cuenta de que ya estaba muy lejos de esa bugambilia en la que tanto había danzado, en la que su pico se había entrenado. No reconocía ningún árbol, ninguna cara, no había ventanas ni edificios. Ya no estaba ese vecino barbudo que se…

Claro De Madrugada

Claro de madrugada

La copa clareaba con los mismos colores que la madrugada, el fondo se acercaba con los últimos tragos y con la amenaza de salir del lugar a dar tumbos por el edificio y llegar al departamento en el cuarto piso. Desde que pusieron el bar junto a su casa la vida se le derretía entre bajar las escaleras ansioso y subir las escaleras a rastras. Llegó hasta el pasillo, allí en el fondo estaba su…

Sin Ojos, Sin Lágrimas

Sin ojos, sin lágrimas

Para cuando Diana llegó al pabellón ya no hablaba. Sus labios parecían borrados. Tenía el ojo derecho tapado con el dibujo de un corazón. El ojo que podía vérsele era muy oscuro, sin siquiera esa luz de los que vivimos a ciegas. A los pocos días, sin hablar y casi sin ver, con los pensamientos amarrados y el cuello herido, se sentó entre nosotros confundiéndose con las sillas, el piso y el techo. Nos escuchaba…

Problemas

Problemas

Intenté dar con tus problemas utilizando mis palabras. No llegué a nada. Luego busqué a tus problemas con mis ojos, sin decir nada. En tu rostro ya no había ojos, borrados por esa redonda luna que nos revolvía el sistema. Casi al rendirme noté que, aunque tu rostro ya no era el mismo, tus manos seguían siendo ese huesudo mal recuerdo. Busqué en ellas a tus problemas; bastó con tocarlas una vez para recibir la…

Las Zapatillas De Cristal

Las zapatillas de cristal

La gente comenzaba a murmurar y es que esa idea de que el príncipe no hubiera encontrado ninguna dama de la realeza que le gustara lo suficiente, incluyendo los reinos vecinos, daba mucho qué decir y las especulaciones corrían. Por eso organizaron aquel festín con plebeyas en el que el príncipe bailó con sólo una mujer: la que tenía las zapatillas de cristal, la que perdió la izquierda en las escaleras del palacio, mientras salía…

Vacío

Vacío

Si digo lo que pienso, si me callo, si no me quedo callada, si no hago deporte, si no me gusta tomar agua, si no soy la apreciable licenciada, si escribo estas cosas, si mis palabras no son tersas o felices, si me como las uñas, si no soy lo que esperabas, si arrugo el entrecejo, si voy al psiquiatra, si tomo pastillas para el alma, si no quepo en la huella de tu zapato,…

Lo Que Alguna Vez Fue Un árbol

Lo que alguna vez fue un árbol

Cuerpos sin huesos: ahuecados ojos posados en borde alto donde el azul no existe ni se hinchan de agua las nubes. La luna está perdida en el límite impreciso donde las mareas no crecen ni se calman o rebelan. Sólo el acertijo que dialoga con el camino evaporado, en el que alguna vez anduvieron los pasos de alguien. El silencio recuerda los oídos, pero los murmullos renunciaron a sus bocas… No hay memoria para recordar…

El Negro De Tu Ausencia

El negro de tu ausencia

Blanca mañana. Era primavera cuando comenzó con aquel malestar autodiagnosticado como ‘alergia matutina’: un moco tipo agua con el que su nariz revela cierta ausencia. Un año atrás toda ella estaba impregnada de él. Noche gris. Desde que es otro el meridiano con el que amanece, él tapa espejos para poder dormir. Es a la medianoche cuando su corazón se acelera porque recuerda que era ella la que, a siete horas de diferencia, estaría reflejando…

La Casa

La casa

Esta es la sala. Como verás, tiene lucecitas, LEDs y hasta una bola disco que me regalaron de cumpleaños. Lista para tomarse unos tragos, trabarse y pasar una buena noche con los amigos. Este es el comedor, que no es mío pero el amigo que me lo dejó quién sabe cuándo rente un departamento lo suficientemente grande para llevárselo. Ese cuadro lo pinté yo, ese cuadro mi hermano, y la pared es obra comunal de…

Sobre La Cifra Del Mundo

Sobre la cifra del mundo

Esa noche no durmió pensando en la cifra. Los números se acumulaban uno tras otro en fila india, formaditos como esperando una ración de sopa, pero a sabiendas de que no recibirían nada. Y todos esos números significando lo mismo: el mundo. Antes de ese día, a menudo pensaba en el nombre de dios, en una contraseña universal. Ahora estaba seguro de que ese nombre era la cifra. La cifra que hace que todo se…

Inercia Del Sueño

Inercia del sueño

La inercia del sueño se presenta cuando uno no ha dormido bien. En realidad, cada mañana. Desperezándome suelo ver a los seres con los que soñé. En un vuelo largo, terminando de echarme un sueñito, pedí a la azafata un café. El copiloto se había hecho cargo hasta entonces pero tenía que aterrizar yo, el piloto. Bebí mientras asumía mis funciones. Un ser con el cuerpo cubierto de corteza de árbol me tomaba las manos…

Vacío

Vacío

De pronto Yo se cansó de pelear lugar, de vivir sin gloria, sin oficio claro. De existir dudando, siempre en busca de una no sé qué cosa verdadera: oblicua, inefable, intocada; apenas vista por el silencio y la oscuridad. ¡Esto se acabó!, se dijo un día y se sentó a ver caer las hojas del otoño sin fin. Lo hizo con la esperanza de tener la bizarría de no volver a levantarse más. Quería olvidar…

Caleidoscopía

Caleidoscopía

¿Que si duele despertar? Yo no lo sé... yo ya estoy muerto. Lo supe desde aquel día en que me vi al espejo; reflejo de otro espejo, retrato borroso de un rostro que no es mío, caleidoscopio del tiempo. Faccia-mapa desgastado, lleno de grietas mal trazadas, retrato oblicuo de un viajero sin brújula. Soy el tiempo sin reloj, soliloquio de una película muda en blanco y negro una verticalidad intermitente escurrida de color. Soy el…

Cómo Se Grabó El Vacío

Cómo se grabó el vacío

La pequeña grabadora grabó hasta el último rincón de la cinta. Aquella canción sin letra y sin afanes, que no hace más que celebrar la vida, se cortó antes del final. Clasificó muchas canciones que se grabaron a momentos, que se convirtieron en tesoros de pocos corazones abiertos. Con buena letra y especial detalle, marcó título por título este legado que se desvanece melancólicamente como el uso del lapicero. Todas, canciones que perdieron sus letras…