107 Tempestad Original Johnmarceline

La tisana de Luisa

Dejó de llorar cuando le quedaban doce lágrimas para secarse por completo. Días después de ver como moría cada uno de sus recuerdos, (por dentro y por fuera), quitó de la casa todos los espejos, todas las superficies donde pudiera reflejarse. Decidió esperar a que su cuerpo se desintegrara por completo. Por eso no comía. Por eso no dormía. Sus párpados se volvieron transparentes, podía mirar a través de ellos cuando por algo sus ojos se cerraban. Cada lágrima fue a parar a un recipiente donde también guardaba las palabras que no decía. Llena de días, (pero sobre todo de noches), estaba su taza. La revolvió con argumentos, moviéndolos fuerte y logrando una sustancia espesa. Si mirabas hacia el fondo, a través del mar, podía verse una casa. Contó 11 lunas, y echó a la taza una lágrima por cada una de ellas. A la número 12 cayeron hasta el fondo las palabras de despedida que él nunca le dijo. Escribió todo en un papel de carta, exactamente como a ella le gustaría, lo dobló como barco y lo echó a andar. En el fondo una pequeña llama ardía, mojando los momentos de saliva y brasas. Entibió el caldo de pasado y decidió beberlo todo, sin respiro. Lo tomó de un sorbo: las lágrimas volvieron a ser lágrimas y Luisa murió de recuerdos.

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John Marceline
Diseñador / ilustrador / animador / teatrera / mesera y lo que venga.
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Ludmila Bollati
Escritodóloga. Aspirante a poeta. Descubridora del arte dramático en su taza de café. Huye de escribir semblanzas por no hablar de sí misma.
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