La abducciónLos primeros testigos aseguraban haber mirado una luz que resplandecía tanto, que prácticamente hacía imposible ver algo más que la misma luz; en términos prácticos no habían visto…
Pa’ que te cuidaraEs una perra, pero cuando estoy puesto, la pinche perra se echa junto a mí a lamerme las patas. No es que yo quiera, es esta ciudad la…
Alado deletéreoTara intentaba sonreír con la mejor de sus caras, estaba acostumbrada a fingir y las pastillas la ayudaban a que la realidad no se le notara. Esa mañana…
Plegaria de tierra heridaSeñor de esta tierra herida/ llegamos hasta ti con la mirada sucia de cenizas/ y nublada de tanto desconsuelo/ de no encontrar sino el espíritu herido de tanto…
Pocas semanas despuésÉramos amigos, la complicidad nos fue acercando cada vez más hasta que ya no hubo retorno. Valeria llegó a mi casa pocas semanas después de que Cecilia murió,…
Descifrar la niebla.Poco quedaba por hacer, la ciudad era una ruina que dejaba testimonio de un esplendor lacerado. Sus habitantes preferían aquellos despojos de adobes, seguros y frescos, a la…
VértigoA veces caer no es caer, es volar. Qué más da cuando el abismo no tiene fondo, como el desgano o como el hartazgo o como la incertidumbre…
Una cuestión personalMetió la mano al bolsillo de la chamarra, sacó su escuadra Smith & Wesson de cañón recortado, le puso el silenciador y salió del baño. Ella seguía recostada…
Que se quedara conmigoYo sabía que llegada la mañana tendría que irse. Seguramente tomaría sus cosas y, tal como llegó esta misma noche, cerraría la puerta dejándome aquí. Fue algo ocasional,…
El regaloEl paño tenía unas manchas bermejas y un cáñamo amarrado con descuido. Supo de quién era: ninguno de los clientes era tan generoso para darle algún regalo. Y…
SorpresaLlegó a casa y miró detrás del refrigerador. La caja seguía allí, aquella caja que el mago Titus le había pedido que guardara. Seguía cerrada como desde aquel…
Una línea másSi a mí me hubieran dicho que su piel sería mi tierra, simplemente no lo hubiera creído; me hubiera resignado a mirar cada línea, cada forma de su…
NievePara ella el verano siempre fue una cuestión interior; yo nunca entendí esa manía tan suya de sentarse a esperar a que el sol saliera por la colina…
De pocos amigosEra de pocos amigos y ahora traía a uno en la cajuela. Se estacionó. –Un café muy caliente. –Hola, muy buenas tardes. Claro, con gusto, ¿de cuál? –Del…
La sentenciaEra su piel de esas caricias que apenas se sienten alguna vez en la vida, una textura que despierta esos deseos ante los que estamos indefensos, que no…
La moneda en el aireLas decisiones se toman y ya, lo que pase después es asunto del destino; uno no sabe si se hizo lo correcto sino muchos años después. Decidieron «hombre»…
Ofelia y JosefinaLa arena del gato, pensó. Sólo eso se le ocurría y de alguna forma era lo más simple. Estaba aturdida, la vida era una nube que le tapaba…
AsimetríaLo que más le gustaba de ella era la ceguera, esa incapacidad de mirarlo de frente. Le gustaba aquel velo de sombras amarillas al que ella llamaba oscuridad…
Al fondoCada vuelta, cada giro entre los sabores de sal y roca, como la remota morada en la que habitaste. Y el mar se condensaba con ese sol tan…
Cortar el cableAmbos se despidieron, se tomaron la mano como si su destino estuviera marcado; de alguna manera lo estaba, de alguna forma este sería el último apretón y el…
Las escollerasNos vimos en las escolleras donde también nos encontrábamos de niños: “Este es el sueño que quiero que cumplamos”. Se fue desnudando mientras caminábamos por el rompeolas, la…
La legraTú querías ir y yo quería que fueras. Definitivamente no era el momento de pensar en tenerlo. Nunca he estado lo suficientemente decidido a traer un niño a…
Tanto como túQuerida Lucrecia: Yo sé que tú lo viste, sé que desde entonces esto nos une aunque no quieras contestar ninguna de mis cartas y no quieras abrirme la…
SaturnoDerroqué a mi padre: tomé aquel metal y le corté los testículos. No eran tan imponentes como pensaba, eran apenas un par de apéndices que me parecieron sin…
Esta que no eres túVolví a soñar con ese rostro, con aquella mirada que no es la tuya pero que eres tú, con ese hueco abisal en el que me arrojan tus…
A la vueltaLos miraba como la primera vez. Había vuelto y con el festejo querían celebrarme, halagar esta estúpida agonía de no estar de la que nada entendían. ¿Qué sabían…
DestinoTienes que crecer pronto, niña, estos pies hinchados no pueden caminar sin que los guíen tus ojos. Este cuerpo manchado por la desdicha no puede sino sufrir la…
Casandra–Se lo digo, sigo escuchando las voces como si fueran los autos que pasan en la calle y atropellan una y mil veces a un perro embarrado en…
Luz absolutaTe veía, Jonás, yo sabía que tú eras el coyote que decían, ese que si te le quedas mirando no te deja mover, que se aferra a ti…
VoracidadAbrázame la noche, muérdeme las llagas y los pezones, trágate mi corazón a bocados, Loba, clava tu diente ruborizado en el hombro izquierdo, en el arcano prohibido de…
Taxidermia de la furiaDos cuerpos, de sus cabezas no sabemos nada. Una mujer embolsada y el desierto hirviendo su podredumbre. No pudimos salvarlo. Un coágulo nos mira desde el fondo de…
PrometeoSiempre el fuego, como promesa que aguarda en una caja y se queda al fondo para no cumplirse nunca, como una cadena que aprieta en las bisagras del…
Cuerpo dispuestoDesde la silla te miro, sigues húmeda. Tomo la toalla para secarte y pienso que soy yo esa tela que te acaricia. Mis ganas siguen turgentes como tus…
Abrir los brazosTú eras esa vuelta de la memoria, esa semilla que me germinaba en el bolsillo de la camisa. De tus manos me nacía el instante, aquella forma que…
AnticipaciónEsa línea de la mano decía tu nombre, pero yo ignoré aquel presagio y enterré tus huesos en mi lecho construido con cenizas. Fue un dolor que redimió…
Las malas noticiasSe retorcía de dolor, se apretaba el vientre como si todo en la vida dependiera de aquel momento, de aquella irónica encrucijada. Estaba seguro de que todo empezó…
Diario de esclerosisDía 1: Ayer me lo dictaminaron. La tranquilidad es una forma de morir, llega de pronto con un calambre raquítico, con la frialdad de músculos y huesos. Un golpe…
Las habas de gatoYo no lo sabía pero la mujer me dijo que lo hiciera, que el libro de San Cipriano no fallaba nunca. Para obtener tu amor eternamente, alimenté al…
Si una noche en tu espaldaÉrase una vez tu espalda que me nació en el escote de un vestido negro para habitar en los despojos de un paraíso. Eran dos tazas de café…
Sed a la derivaAyer murió el primero. Creo que más que de sol se murió de angustia, de la lentitud áspera con que pasa el día. Yo se los dije, no…
Mirar al cielo¿Has mirado esa nube, esa que en la profundidad de lo sinuoso va convirtiéndose en muchas cosas, esa a la que el viento hace volverse lo que nuestra…
InsomnioLa pesadilla es mirarte, sentir que desapareces entre los bordes del sueño y te escurres como plata en una fotografía que no acaba de revelarse. Otra vez luz,…
HabanaCaminar al margen. Los edificios se deshacen en herrumbre y en el paso errático con el que alcanzo la acera del parque; allí los hombres juegan al ajedrez…
Claro de madrugadaLa copa clareaba con los mismos colores que la madrugada, el fondo se acercaba con los últimos tragos y con la amenaza de salir del lugar a dar…
Las zapatillas de cristalLa gente comenzaba a murmurar y es que esa idea de que el príncipe no hubiera encontrado ninguna dama de la realeza que le gustara lo suficiente, incluyendo…
La navajaSucedió después de rasurarse. Utilizó navaja y jabón como todos los días. Cuando pasó la toalla para limpiar los residuos vio aquella línea delgada de sangre, se había…
De pelos y señalesPoco después de la consabida historia del caballero que la rescató y la torre, descubrió que su príncipe azul comenzaba a deslavarse un poco, incluso hubo momentos en…
El prendedorSi vieras cómo me gusta este prendedor que traigo acá en la mente. Cada vez que lo miro está tu cuerpo recostado y están tus labios, está el…
El lobo del hombre“Yo me lo meriendo”. Y no mentía, era de palabras definitivas y concretas. Salió de la vieja cabaña con camisa de franela a cuadros, sus botas, su sombrero…
Anegar la sombraAnegaste la casa con tus pies de oscuridad, eras la noche; todo tú eras esa negrura que para ti son todos los colores, y tus ojos que no…
Priscila en el empedradoLo sabías, bien lo sabías. Volviste a soñarlo como cada noche desde que decidiste que él sería el hombre, tu dios astado: el alce blanco que entra en…
La fieraAbsorta ante la luz del relámpago vive la fiera, despierta el bosque en el que habita ese hombre que no duerme y que espera calcinado por esa furia…
TulipanesA veces morir no es suficiente, a veces el olvido no tiene esa contundencia necesaria para que la muerte resulte suficiente, a veces los brazos se pierden de…
La última canción que no grabasteSabíamos que su voz acabaría por destrozarnos. El día de la grabación el estudio estaba paralizado y expectante, todos anhelábamos verla entrar por la puerta trasera, como siempre…
MedusaSiempre me preguntaba de ti, siempre quiso que le dijera si tus labios de verdad eran tan suaves y delicados como parecían, si tu piel era tan tersa…