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Los ilustradores tuvieron primero una visión y tras estamparla en un canvas los escritores describieron la historia.

Noche cerrada

Conservo sólo los guantes largos de mi madre. Siempre pensé que eran de raso fino, pero ahora veo que no. Siento que no. Aunque en ella eran espléndidos: sus manos se alargaban, su porte era refinado, su rostro se aclaraba y relucía como si acabara de tomar una decisión. Y yo quería verme como ella. Quiero verme así, y que mis brazos tengan esa elegancia. Me pongo los guantes, sí, y mis manos no son…

Lo relativo

Afuera está la señora que empuja su carrito hecho de tambos oxidados. Acumula, como todos los días, las hojas de ese árbol, el mismo que con ráfagas de viento toca con sus ramas mi ventana haciendo un chillante ruido como el de unas uñas al ras del vidrio y que por las noches se dibuja en la pared como un árbol típico de pesadilla infantil, expandiendo y contrayendo su tamaño, acercándose y alejándose de mi…

Tic tac

Cuando eres pequeño, quieres crecer Tic tac Cuando eres mayor, te arrepientes de hacerlo Tic tac Ya de grande tu vida va muy aprisa Tic tac Tu corazón va al ritmo del reloj, te pisa los talones Tic tac Te lleva hacia la luz… el límite Tic tac Ríndete o pelea contra el monstruo del tiempo Tic tac Mientras más quieres vivir, más te acecha Tic tac Respira. Vuélvelo tu aliado Tic tac Míralo fijamente,…

Segundero

Vos te quedaste callada, igual que hacen las personas cuando entran al ascensor lleno de espejos y nadie sabe para dónde dirigir la respiración y uno voltea al techo tratando de evadir las miradas y te encuentras con la sorpresa de que también arriba hay un espejo que te observa y que apunta a todos los escotes de las descuidadas damas. Esos momentos eternos que duran apenas unos cuantos segundos… ¿qué digo unos cuantos?, unos…

Medicina para el vértigo de corazón

Pareciera que lo he visto antes. Esta sensación ilusoria de querer girar sin poder moverme. Las convulsiones focales de mi pupila interna se atraviesan en la memoria y me hacen pensar que la imagen está al revés; no es el ojo el que las voltea, siempre hemos visto mal. El vértigo se convierte en un trastorno, ahora del oído medio. Me hace perder el equilibrio y después la orientación espacial. Es la ausencia, el miedo,…

Ciclos

No era la primera vez que sentía que podría cortarme con la navaja de la rasuradora. Mientras me veía al espejo, imaginaba que alguna vez mi mano cobraría vida propia y se dirigiría con la navaja directo a mi yugular y que la sangre, como un chisguete a presión, haría que la pared detuviera ese instante en forma de manchas pardas. Pero la sangre no sería suficiente; comenzaría a cortar la piel de mi cuello,…

La sombra bajo el mar

Qué cerca estuve de salvarte, de hincarme y besar tus manos. Ese año en la playa creí descubrir quién eras, creí que conmigo estarías tranquila, que no te sería ya necesario huir ni sudar de angustia. Eras tan hermosa, tan blanca y desmesurada. Tan fría. Desde que llegaste te estuve observando. Me habían advertido que ibas a descansar y a reponerte de cierta melancolía que se había tornado grave tristeza. Sin embargo descubrí pronto la…

El pajarito

Hace unos meses desperté demasiado temprano y miré por la ventana. Había ahí un pajarito con una ramita en el pico. La dejó ahí, movió la cabeza tres o cuatro veces y se fue volando. Vivo en el octavo piso, así que pensé que el viento se la llevaría, pero permaneció ahí a pesar de que en los días siguientes llovió torrencialmente. Trabajo casi todo el día, casi siempre llego nada más a dormir al…

Navegación

Encima de mí eres tormenta, olas, huracanes, mareventos. Y yo, debajo de ti, soy un barco enorme con las uñas a la pendura, con las piernas a la deriva, con la quilla húmeda y salada. Pasas sobre mí con rapidez en verano y lenta cuando las costas están hinchadas de tintas preciosas. Bailo si me permites virar al Norte hasta topar con el malecón donde ríes, donde desembarca la raíz de un relámpago, donde abandono…

Fetiches de inocencia

Los vio llegar desde su cuarto. Se bajaron de un automóvil deportivo y tocaron la puerta. No se quitaron las gafas oscuras hasta que ella se los pidió. Le dijeron ser los conductores de un programa de televisión sobre trastornos obsesivos y le explicaron que un familiar muy cercano a ella los contactó en un acto de manifiesta preocupación. “Nos informó que desde los cuatro años usted no puede conciliar el sueño sin un oso…

Justo después del tic, mucho antes del tac

Ella se ha marchado. Cuando te des cuenta, te habrás quedado solo. No hay nada que puedas hacer, así que no hay prisa, quédate quieto, no reacciones todavía. Ha sonado el tic del segundero y falta un mundo entero para el tac. Congela este instante y saboréalo, porque es un momento único. La revelación cambiará tu vida, pero aún no la has asimilado y no has terminado de comprender lo que supone. En cuanto la…

La caída

“La vida es un viaje en paracaídas y no lo que tú quieres creer” -Huidobro, Altazor No es un ascenso, eso no es. Se asemeja a un salto en el vacío o a un paso que no encuentra tierra firme y es caída al abismo. Sí, ella se anuncia, mientras él se prepara para soltarse y dejarse caer. La vida no es un ascenso y la muerte es quien se anuncia. Nacemos y empezamos ya…

Contenedor

Sus miradas se encontraron, un día. Ambos pusieron los dedos en su cabeza y le llamaron memoria. La invocación se les presentó en un conteneder amarillo, el mismo que les hizo pensar, durante algún tiempo, que al fin habían hallado lo que buscaban. Pero lo idealizado se fugó una noche por sus falanges distales. "No se debe señalar más allá de lo posible", se dijeron y bajaron la mirada de las estrellas. Entonces retrocedieron, casi…

No hizo falta

Acerqué mi oído al vaso lleno de cerveza helada que espumeaba como un perro con rabia y empecé a escuchar el burbujeante mar de su interior. Un eco lleno de calma satisfizo el vacío de mi ansiedad. Al primer sorbo todo empezó a tener sentido: la vida, el amor, el mundo mismo. Pude sentir la efervescencia dorada que hacía las veces de estrellas y las veces de globos llenos de color bailando alrededor de mi…

No, por enésima vez

¡Vuelve a tocar esa canción! Una voz en off parecía comandar la función de esa noche. En cabina daba la impresión de que esa frase rebotaría en ecos sin sentido. Era de esos días malos en los que las ventanas cerradas y una luz parpadeando eran la muestra de que el ver la misma escena una y otra vez habían agotado su paciencia, su sincronía.  ¡Que le des replay!  ¿No entiendes? Ese mandato había cambiado…

Caminar de necios

Nunca hemos llegado a ningún lado, esa es la verdad. Caminamos siempre la misma tierra pero al parecer ninguna nos pertenece, de ninguna venimos. Nadie se acuerda ya de cómo fue que sucedió, de cómo y por qué iniciamos este éxodo sin sentido, este andar sin destino y sin rumbo. Se comenta que la culpa la tuvo un ancestro. Dicen que apenas era un joven cuando convocó a los pueblerinos para convencerlos de que debían…

La bestia

Siendo muy niña, la conocí. Llegaba inesperadamente y me tapaba ojos, boca, nariz y oídos, dejándome en la oscuridad, silencio y ahogo más absolutos.  Era una bestia descomunal: vengativa y destructiva pero, sobre todo, siempre inesperada. Tuvo que pasar mucho tiempo para que aprendiera a detectar su presencia. Poco a poco empecé a notar detalles mínimos que antes no lograba ver pero que daban indicios de su amenaza. La maldita bestia me tuvo cautiva de…

Madre de los Fragmentos

Las gotas de rocío no terminan de caer o evaporarse. Ingrávidas semillas, de cada una nace una palabra nueva que nadie conoce ni conocerá más que en fragmentos dentro de los sueños o de la locura. Se van desvaneciendo en el tiempo como hojas secas o como recuerdos de la infancia. Y tú ríes. Y tú lloras. Y tú miras lo que has hecho. Entre tus manos de tierra, a través de tus ojos ciegos,…

100% orgánico, alimentado con el estrés de verte salir

Y es que tú ibas muy rápido siempre. Siempre nerviosa, como buscando algo, tan inquieta que nunca logré abrazarte. Y eso es lo que quería, abrazarte, pero esas ganas incumplidas, esa frustración se me convirtió en una molestia. Y entonces ya sólo quería agarrarte. Tomarte con fuerza, apretarte y tenerte. Y si supieras que hubieran bastado un par de minutos para saciarme. Pero nunca lo supiste... tan rápido que ibas siempre. Le dije a Caro…

Niño Santo

Cuando lo sentí fue como si el mundo se ralentizara a mi alrededor. Todo se movía tan lento que las imágenes parecían congeladas, atrapadas en instantes en los que miles de sentimientos y sensaciones bailaban por toda la atmósfera abriendo infinitas posibilidades, destellos de otros universos. Tomó el control por completo. Primero vi que instauró su régimen por un tiempo indefinido, un tiempo sin tiempo en el que nada parecía ceñirse a las normas que…

Ojalá

Ojalá se me acerque este mancito y me eche los perros pa' decirle que primero se coma un chicle y se arregle los dientes. Ojalá este tipo me tocara la nalga pa' darle un rodillazo en los huevos y escupirle mientras se revuelca en el piso del metro. Ojalá venga el doctorcito y se pase de listo pa' decirle que tiene manos de vieja y verga de infante. Ojalá me mire este viejo verde pa'…

Diario de esclerosis

Día 1: Ayer me lo dictaminaron. La tranquilidad es una forma de morir, llega de pronto con un calambre raquítico, con la frialdad de músculos y huesos. Un golpe sempiterno que se aferra a los nervios y persiste. Día 2: Hoy dejó de funcionar mi pierna, primero se arropó de la quieta sinfonía de hormigas hasta que ahora, al despertar, se perdió al querer levantarme de la cama. Ayer me pasó con la rodilla, se entiesó en…

Mirar para adentro

Cada cabeza es un bosque, un escondite. Corre a refugiarte cuando las ansias te han comido, cuando necesites escuchar tus silencios o cuando las horas por la noche te permitan transitar entre los árboles del sueño. Invita a tu bosque a quien entienda tu lenguaje, cobíjalo con tus hojas secas y enséñale esa vida paralela donde tu exterior hace eco con lo interno de tu cuerpo y donde podrás encontrar la paz.  

Hamelin

Ocho de la mañana y alguien atina a llamar a la puerta; a estas alturas ya todos me parecen Testigos de Jehová… ¿No ven que llueve, que intento descansar, que allá afuera parece noche cerrada? Un plácido sueño, tibio de caderas ondulantes, arruinado por un capricho. Y encima el aliento atroz de este carnero escuálido me marea apenas bufa. Me mira con ojillos perdidos, a la distancia, contemplándome aburrido como si fuera pieza de museo…

La química de tus muecas

Sería la última vez que la tendría entre sus manos. Pensaba regalarle aquella imagen en la que quedarían retratadas tantas tardes de ternura a su lado y tantas noches que él pasó sumergido en pensamientos que lo llevaban a ella, sólo a ella.  Ella, la que sonríe y parece atrapada tras una vitrina, no sabe que era la causante de tales desvelos. Ella, la que ves y a la vez no. Los trazos de esa…

A dos columnas

¿Permiso de qué? En esta cochinada de ciudad no tenemos permiso de nada, no podemos dejar de ser nada. Igual y agarrar un oficio o una maña, tener hijos o plantar un pinche árbol. Lo más cercano que estamos de ser “uno” en la vida es hacer algo respetable, chingón (pero qué difícil). ¿A qué hora? ¿Con qué tiempo o pa´ qué? Si quieres que te recuerden es mejor la faltosa: agarrar cualquier chingadera y…

La hiedra

Y por qué no me miran, por qué vuelven la cabeza cuando paso por su lado, por qué evitan dirigirme la palabra cuando trato de acercarme o responden sí, no, no lo sé, a las preguntas que les hago. Ay, si las cosas fueran diferentes. Si tan sólo fuesen un poco más amables conmigo. ¿Acaso es pedir demasiado? Entonces no haría falta que les clavara mis espinas. La fragancia que desprendo no nublaría sus sentidos.…

Las habas de gato

Yo no lo sabía pero la mujer me dijo que lo hiciera, que el libro de San Cipriano no fallaba nunca. Para obtener tu amor eternamente, alimenté al gato con el corazón de un pichón inmaculado, le di vueltas al cuello hasta que logré desprenderle la cabeza, tomé la cuchara con la que te haría el potaje. Le saqué los ojos, aquellos ojos grises que resaltaban la luz de luna llena. En el cuenco coloqué…

Bioluminiscencia

Dicen que se necesita lo equivalente a un grano de sal del veneno de una medusa para terminar con una vida humana. No con la de Clara. La noche que Clara salió a nadar era una noche rara: había luna llena y los astrólogos pronosticaban lluvia de estrellas. Decidió quitarse el bañador y entrar al agua, aun a pesar de la marea alta. Nadó hasta perder de vista la orilla. Triste porque Rodrigo ya no…

Abre la puerta, Barba Azul

La proliferación microbiana de los cuerpos se manifestó en cuanto el oxígeno se agotó en la habitación de la puerta más pesada. Cuando olfateó la pestilencia, no recordaba siquiera el número exacto de los restos que yacían ahí, olvidados. Introdujo la llave en el cerrojo, la giró dos veces y abrió lo vedado sin tomar precauciones: los vapores del metano, el amoníaco y el ácido sulfhídrico taladraron su nariz. Ahí estaba, con la descomposición de…

Tremor mortis

Y deberé dejar lo que amo, lo que desde el principio se convirtió en motivo de todas mis ausencias y olvidos, de mis escapes y pequeñas muertes. De mis mañanas perdidas entre brumas, de mis noches ganadas al tacto ciego, a la caricia desmemoriada. A su lado conocí los días sin nombre y los cuerpos sin dueño. Hoy la historia ha cambiado y la sola idea de que exista la posibilidad de que desaparezca me…

Ciudad Alimaña

La arena tibia recién mojada por la última ola de la tarde acarició mis pensamientos; entre mis manos la hoja en blanco hacía el intento de seducirme antes de que yo me animara a cerrar los ojos para la siesta. Un mediodía pausado por el sol, todo se detuvo. Jamás sentí tan pesado un momento de silencio como aquel que siguió al mundo desértico de mi somnolencia. No sólo las olas dejaron de llegar; desaparecieron…

Salamandra

Recuerdos que emponzoñan abrazando las sienes como eclipse. Es la evocación de la salamandra: reminiscencias desde sus entrañas reventadas en rocas; madriguera en la que se oculta y pare, nutriéndose del no-olvido. El viento antiguo mece espigas amargas, la salamandra araña las paredes de la memoria y la llama de una vela es débil para cauterizar heridas imposibles de cerrar. Lento y poderoso es el veneno humano.

Crisálida

Más que manchas, eran formas simétricas producidas por el doblez del papel a la mitad. A algún listo, de apellido Rorschach, se le ocurrió que podrían convertirse en un diagnóstico sobre el funcionamiento psíquico del evaluado. "¿Qué ve aquí?", le preguntó el Doctor H., y el paciente con el turno no. 34 supo que lo más sencillo era jugar a la interpretación popular. Conforme el Doctor H. le mostraba las imágenes, describió cosas hermosas; las…

Bébeme

Alicia se encontraba sentada en la mesa de centro donde su papá pone los pies todas las mañanas para leer el periódico. Seriamente contemplaba tomar aquel frasco verde que se encontraba en el mueblecito de madera donde su mamá guarda la colección de muñecas. "¿Se me quitarán el dolor de cabeza y las pesadillas?", pensaba mientras rechinaba los dientes, ansiosa por tomar de aquella botellita. La abuela decía que estaba llena de árnica y alcohol,…

Imelda

Saliste incólume sin que nadie te viera. Tienes la boca seca y te sabe a almendras; crece la sed, pero pesa más el cansancio. Al otro lado de la plaza, dos cuadras más adelante, te urge el beso de la regadera. Pero el mareo… y después las náuseas. No alcanzas a pensar, tan sólo entras a la pizzería. El sol derrama sus sombras a tus pies. Hace calor; pides un vaso de agua mineral y…

Minué

Muros de cemento, paredes de plexiglás, torres de iluminación, cámaras invisibles, compuestos químicos patentados, la industria de 200 años y la moneda de crédito infinito nos protegen. Nos protegen del desierto, de la nieve, del hambre, de la noche, de la naturaleza y las enfermedades. Protegen la vida sobre ruedas, la infancia catatónica y digital, los antojos burgueses, la gula, los ascensos corporativos, el amor y el odio, los derechos humanos, los izquierdos psiquiátricos. Nos…

Mirar al cielo

¿Has mirado esa nube, esa que en la profundidad de lo sinuoso va convirtiéndose en muchas cosas, esa a la que el viento hace volverse lo que nuestra imaginación quiera? Esa nube venía diario, te lo aseguro, un día llegó disfrazada de elefante, su trompa era inmensa y de sus orejas salían otros animales que no conozco. Sé que la nube es la misma, es verdad lo que digo, siempre es el mismo rostro el…

Mina

Con estas manos hambrientas de camino le abro las piernas. Con estas manos la cavo, con estas manos le rompo el corazón, la estallo, la derramo en sombras y escombro, en polvo de estrella negra, en pulsiones, en arcadas, en baladros. La palabra es mi piedra preferida.    

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