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Los ilustradores tuvieron primero una visión y tras estamparla en un canvas los escritores describieron la historia.

El vigilante

Lo veo en cuanto entra al supermercado. Desde que empecé a trabajar aquí descubrí a los de su especie. Me he dedicado a estudiarlos, a seguirlos, a descubrir sus fortalezas y sus debilidades. Son una nueva raza, una súper raza. Nos superan en volumen; no en cantidad, sino en tamaño. Sus planes son confusos aún y no detecto el tipo de maldad que esconden, pero la esconden y la percibo. Me he vuelto un cazador…

Fruta madura

Ya no tiene 23 ni esas piernas soberanas y dulces. Ya no son esas zancadas y horcajadas ágiles que arrancaban sorpresa cuando bailaba, cuando se mecía y se estremecía. Pero todavía se estremece, y gira y se desliza y baila, no siempre de pie. El vientre, porcelana de cantos lucidos, ahora se abulta como serpiente enrollada que estira fauces de seda entre serenas columnas de espuma. Las nalgas breves y hermosas ahora son más hermosas…

Prurito de tribulación

No no sí, no Bueno, puede ser, pero tendría que analizarlo Necesito al menos otra semana para confirmar el diagnóstico Veía telarañas de sangre Partículas suspendidas en la acuosidad de su interior Rasgaba Rascaba Pero nada le quitaba la sensación de que algo más le indicaba por donde mirar Estaba acostumbrado a mirar bajo la lente de un microscopio Juzgaba cada una de las partes por igual Pretendía ser lo más inquisidor posible Hasta que…

Purgación

La garganta me pica, ya no quiero hacerlo pero no hay otra forma. Esto de alargar los dedos para alcanzar la úvula me deja exhausta. Pero hay que ser persistente para llamar al vómito, aun cuando la mano se llene de saliva y las comisuras de los labios se extiendan demasiado. La masa de comida caliente me sube por el esófago; quema cada vez que la obligo a salir. Odio escuchar como salpica tras caer…

Fui helio

Quizás ese había sido el mejor momento de su vida. Briznas de pasto entre los dedos, el murmullo de hippies coloridos a su alrededor, decenas de hula hulas girando en cinturas de niñas pequeñas con trenzas. Y ella, vacía. Sabía entonces, al menos, que la incertidumbre era verdadera, casi afirmación de juventud y vida. Lo celebraba con comentarios cada vez más banales a Charlie, su amiga francesa deprimida. Con cada risa que provocaba en ella…

Pulpa inmortal

Cuando descubrí que tu camino era el enredo, que tu tranquilidad reposaba en los laberintos del drama, cuando entendí que encontrabas sosiego solo en la destartalada maraña del infortunio y me arrastrabas con mucho vértigo a las profundas aguas negras de tu rabioso palpitar, era muy tarde; ya me habías tragado y me sentí viajando a través de un intestino maloliente, deslizándome como una masa de comida corroída por los ácidos de la angustia, bañado…

Crema de estrellas

Lava la ballena para que crezca Lava la sirena para que suba alto, alto Muerde las estrellas de su cadera celestial Duerme al delfín del fin del mundo Vuelve a las estrellas mariposas Negros escupitajos de luz Crece a la ballena al fin del tiempo Para que sueñe para que amanezca con la cara repleta de sirenas con el delfín amarrado a sus caderas Quietud de inconsciente Y soledad. «Vuelta por el universo… »

Una muerte color pastel

Es momento de disecar el tiempo, de ponerlo en una servilleta para que absorba lentamente la grasa y ver como se va humedeciendo la sonrisa que alguna vez dejaste en esa cajita de cartón. Tal vez ahora tropieces mientras corres hacia esa escenografía adornada de vidrios borrosos que en otra vida fueran el escenario perfecto de tus fantasías patrocinadas por el hambre de ser visible. Lo que ahora queda es una melancólica tarde de color…

Sorprais

No, no es una iguana. Tampoco boletos. Neh, no son las botitas que vimos en El Chopo, ¡hasta crees! Si ves que ahorita no tengo feria y tú acá pensando en joyas, te la curas chido conmigo. Nooo, no son boletos. ¿Para qué quieres un disco si ya ni los usas? No mames, eso de los discos ya pasó de moda, a menos que quieras verte como esos putos que compran viniles nomás para farolear;…

Jelous

Buenos días. ¿Cómo le va? Mucho gusto. Soy Ajo… El comienzo de un intercambio que a veces es esporádico y algunas otras largo y tenaz. Un apretón de manos, una mirada a los ojos o un beso en la mejilla despierta la masa metafísica detrás de las cejas y comienzo el eterno asunto de dar. Entrego mis silencios incómodos, la ironía y el sarcasmo alcohólico, las sentencias mamonas y las disculpas humildes. Me expongo como…

El Frankenstein del romance

Puedo vivir sin corazón si te lo doy porque estamos conectados. Y si mis ojos te los pudiera dar, también. Vería todo desde los tuyos. Es necesario comprender el compromiso de dos seres que sienten simultáneamente como uno solo para saber a ciencia cierta lo que se siente. Si alguien más me toca, lo sabrás enseguida. Si alguien me besa, lo sabrás al instante. Si alguien me golpea, sentirás dolor. Mezclarnos en un vaivén de emociones/visiones/experiencias e intercambiar…

El paseo de Poe

Los cuervos se matan intentando cruzar esa puerta. Detrás de ella está una voz que siempre los atrae. No es como los cantos de las sirenas, es más bien como un golpe de contrabajo. Cuerdas vocales vibrando los sonidos más graves que se hayan escuchado. A veces parece un temblor de tierra o un desgarre de montaña, pero es una vibración baja. Los cuervos llegan ahí irremediablemente y, con frecuencia, quien pasa por ahí se…

El regalo

Paulette, si un día tuviera que regalarle algo, ¿qué podría darle un hombre como yo a una mujer como ella que lo tiene todo? Me hice esta pregunta cada día, después de dejarla en la puerta de su casa; todo el tiempo que pasé enamorándola con chistes y anécdotas, siempre, desde que me la presentaron, me lo pregunté, y nunca pude darme una respuesta convincente: un viaje, un libro, una dedicatoria… ¡Qué estupidez! ¿Un viaje?…

Púas

—¿Y si cortamos el cordón con tu navaja? —No parece ser suficientemente fuerte. —¿Por qué echas a perder la fiesta desde el inicio? —¿Cuál fiesta, Marlon? Ni que esto fuera un regalo. —Yo sí lo interpreto así. Tantos años buscando vida inteligente en otros planetas, aparece hace semanas un cuerpo rocoso que parece recolecta energía de su sol, generado por una sociedad que nos rebasa por mucho. Y luego nos cae del cielo esto. —Envuelto…

Aleteo

Pinpilinpauxa, tximeleta, dijo mientras lamía un pedazo de ala. Luego giró el rostro y sosteniendo sus ojos de mármol sobre mí, devoró al insecto alado con el que sin recato, jugueteó desde que llegamos a la casa. Residuos de polvo de color quedaron en sus dientes y desaparecieron gradualmente mientras enlistaba otros nombres del animal: mariposa, papalotl… A pesar de la cantidad de alcohol que había ingerido, no podía dejar de mirarle el pecho apretujado.…

Los regalos comienzan por uno mismo

En el jardín era diciembre; el frío traspasaba la tierra. Quizás era la escarcha, la tristeza o la inmensidad del silencio. El paso de las sombras. Los nombres perdidos en la tierra. De ninguna semilla se habían logrado abrir los tallos. Decidió que ella misma compraría las flores, aunque no daría una fiesta como Clarissa Dalloway. Serían para ella y el jardín; las haría crecer sobre el terreno infértil. No era la primera vez -aunque…

Lumínica

Buscó el vestido que le resaltaba la sonrisa. Se pulió los brazos hasta la refulgencia. Encontró en el espejo sus ojos teñidos en añil y grana las mejillas. La maleza de su cabello se ordenó, por una vez, en una corola soberana. Cuatro horas habían navegado después del baño, y su pecho no encontraba gobierno ni calma. Apenas reposó el anillo al pie de la cama, sin vergüenza ni remordimiento, bajó la escalera tras el…

¿Por qué no te callas?

A veces siento que he vivido otras vidas Pero es sólo que me gusta pensar que no me limitan estas manos y esta cabeza Ya no quiero agua Tampoco la duda de lo que habrá de pasar Detesto cuando alguien viene caminando detrás de mí No me gustan las sombras Por eso no me pinto Crear mas que criar Las cosas podrían ser diferente …luego ya no quiero Y veo fotos en blanco y negro…

El sucio negocio del amor

Llevaba las monedas apretadas en la mano sintiendo, oliendo, saboreando casi ese metal, ese olor insufrible de la moneda vieja que además no se borra, no se va, pero no importaba; el sudor que diluía la moneda en su mano blanca y tiesa no importaba, sus zapatos pletóricos de agua que estornudaban a cada paso no importaban, el vestido hecho excrementos, rasgado y deshonrado no importaba, la sangre en la rodilla no importaba, porque no…

Ilusión de la guerra

Que no mienta el oxígeno feminista, es la espada un falo erguido para luchar, no es un vientre. Quiere el príncipe defender su amanecer, pone sobre la nube su aliento mortal y cabalga viento abajo con la lluvia. ¡No es exagerada tanta maldición! Abrazados los unos a los otros, los hombres hablamos de espadas, de piernas y de riñas. Es suficiente, nos basta para hacer la guerra un poco, no mucho; mujeres, tierra y alcohol,…

Regalo de cumpleaños

Ese desgraciado me ha engañado como a una niña, uno más que resulta casado. Voy a beber un buen trago y tomaré un largo baño con agua calientita, quizá mejore mi ánimo y me olvide que también he perdido mi trabajo. ¡Ay, demonios! Se ha caído la copa y me he cortado. Bueno, no importa, ya se parará el sangrado, y mejor beberé de la botella. ¡Ah, el agua está deliciosa! Me siento tan bien…

Cuando me muera quiero oler a perro

Existen una y mil razones por las que debo dar las gracias al universo; a la mente siempre vienen la familia, la salud, los amigos (humanos) y el dinero, pero existe algo por lo que cada mañana me despierto llena de emoción: por la nariz húmeda de mi perro. Es como una goma de borrar que quiero apretar siempre, como si fuera un botón mágico que cada vez que toco me lleva a otro lugar.…

Ofrenda

… y así amaneció, con sus piernas abiertas sobre la sábana papel picado, y su sonrisa tan calavera y su perfume tan cempazúchitl ...

El león piensa que todos

Su madre había muerto la noche anterior. Toda su infancia vino con ella a esta pastelería, por eso, Alea había comprado dos galletas sin intención alguna de comerlas. Eran las favoritas de su madre. Cano sabía que estaría allí, así que no tuvo que seguirla cuando la vio salir de casa; en su lugar, le dio un tiempo para estar a solas y manejó hasta aquel sitio sólo cuando le pareció apropiado. Al llegar la…

Nostalgia de la idea de hogar

Sendas de Thó Escucha el croar de la luna el bosque entero se ha cubierto de emoción. (No lea usted Khôra, lea a Kant, dígales que igual las mujeres feas son mujeres y vuelva a acostarse a dormir. Observe el cañón del revolver, alce la mirada, adivine cómo le hice para colgar a ese hombre a cuarenta metros de altura. Abra el corazón de la lluvia, afuera del tiempo el sol nos reverdece. Lo hiciste bastante bien, perfecto, ahora…

Loco

Había decidido mantenerlo en secreto, sin embargo, cada noche me asomaba a la ventana para observarla detenidamente. Y ahí estaba: diminuta y brillante. Salía de entre los tulipanes y se sentaba en una hojita cóncava mirando al cielo, luego cerraba los ojos y tocaba su minúscula guitarra. Me entristecía un poco no poder escuchar su música. No sé si porque su instrumento era tan pequeño o porque los humanos no podemos escuchar las notas musicales…

En.gañnas

Fue la primera y única vez que salimos. Luego de saludarte quise irme, dejarte ahí y decirte que las fotos te hacen justicia; se me quitaron las ganas de darte. Me quedé. Pensé quizá sea cuestión de estar en el humor de ver más allá de una nariz y un par de ojos. No sucedió. Te aferraste a acompañarme al metro argumentando lo tarde que era. Te gané la voluntad y te quedaste a la…

La sonrisa idiota de los mártires

Las chicas tenemos una horma que nos define, venimos con un rosado laberinto impreso de fábrica, estandarizado por los derroches del creador y levitamos por la vida esperando al ariete perfecto, a la pica vigorosa que subyugue la horma la norma y la forma y las haga suyas —las avasalle entre sábanas, alcohol, sudor, manos mal lavadas y música improbable— y que calcine su pretencioso y enredado camino con el fuego blanco de los héroes. Raúl…

Día a día

Sentado en el sofá observa el mundo añejo y destilado que se extiende 15 pisos por debajo y sobrepasa su tierra plana y sempiterna. Hundido en los cojines blandos y desteñidos ve a través del ventanal un atardecer sin nubes que baña de naranjas a los edificios derruidos retomados por la vegetación. Los pájaros atraviezan el firmamento, las cebras pastan en antiguas fuentes urbanas y, muy a lo lejos, un par de rinocerontes camina sin prisa alguna. Con un café…

Animal

A lo lejos, cuan lejos puedan ver los ojos miopes de un hombre se distingue una explosión de flores y capullos alborotados que aunque tenues, a poco se concentre la atención, se van haciendo cada vez más contundentes, intensos en color pero menos decisivos en sus formas. Justo debajo de las narices del observador descuidado descansa un cuerpo sobre la hierba. Su respiración es corta y suave y apenas mueve a destiempo las hojas fantásticas…

Perro con collar de perlas

Supongo que aún te cuesta algo de trabajo caminar con esos tacones, pero te sienta muy bien la comodidad de ese collar de perlas. No me he acostumbrado a mirarte de frente, pero así es más fácil. Ahora podemos hacer todo eso que queríamos cuando sólo eras un ser humano común; podemos dejar los prejuicios y entendernos. Pienso que tardaste mucho en convertirte en ti. Te miro y te veo tan distinta, tan relajada, más…

Duerme

No abras los ojos si no quieres, no hay motivos para despertar. Parece que el mundo quiso jugar con tu suerte de niña buena. No abras los ojos, duerme la noche es dulce y te pertenece. La calma se niega a abandonar el nido donde tus sueños se juntaron con las estrellas. Desnuda te vas hundiendo en tu almohada de cabellos. No abras los ojos, duerme / y mientras duermes, las flores crecerán tranquilas allá…

Imposibilidades biológicas

Se dice que revivir a los organismos muertos es una improbabilidad. No es que los humanos lo estemos, o al menos no clínicamente. Y si es que hay un impedimento de índole orgánico, nuestras extremidades superiores reaccionan con estímulos tecnológicos. Basta estar conectados a una red o mover los dedos en un teclado táctil para saber lo que sucede en el mundo. Solo hay que desplazar las noticias en la pantalla, hacia abajo, de manera infinita.…

Mareas

Te dormiste en tus laureles, Laura. Quisiste escapar de la ciudad, de tu cansancio, de la escuela y tus pendientes; de él (de su cariño y su abrazo, de su diligencia, de su tenerte en el centro de su atención, de su beso de pimienta cayena y clavo, de sus besos inquietos y sus manos incesantes y veloces, de su voz con sordina y de sílabas ahogadas), de todo el presente en clave futuro que…

Alondra

Recuerda bien, hija, le dijo un día su madre, los hijos tienen alas. Desde entonces supo que los hijos, hembras o machos, son pájaros. Son hijos pájaro. Al terminar sus tareas del día iba a esperar el atardecer al campo. Se acostaba boca arriba, viendo las nubes y sentía el viento despeinarla. Ese era su momento feliz: despeinarse de viento. Esa tarde estuvo ayudando en la cocina, rebanando papas, moviéndole a las ollas y probando…

Adios

Entonces quién o qué se mueve en todo este «final» si a la hoja seca por el suelo no la mueve el viento ni la mueve la muerte

El Dios de la peda

Hace tiempo que busco la manera de salir. De irme por entre las lineas de mi aliento loco, lento. Estoy hasta el fondo, nadando en el mar de mi más mala versión, componiendo mi vida etílica entre bailes e invocaciones demoniacas, llamando a la destrucción de mi sistema. Dejé de estar consciente, por lo menos, veinte horas al día. Y las otras cuatro duermo. Hay males que no se curan aunque se intente, y hay otros mundos, más bajos…

Fábula de la huida

Creí que en mi cuerpo se sostenía. Creí que por una vez «vida en común» comportaba un significado. Creía que siempre estaría abrazada a mí. Y así fue nuestra vida durante el tiempo que fue. Con esta conversación más parca que aquélla, con esa mañana más rabiosa que la pasada. Con las estrecheces, la holgura; y de pronto, los abrazos ajenos. La vida que ronda sus ejes. Las cuerdas que orientan el camino. Siempre es…

Tensión

Una incógnita de motas luminosas, de gestos que descubren quién eres con lentitud, sin la prisa que lleva el presente. Ese es tu rostro. Al amanecer despierta incierto, inseguro, aleatorio e impreciso, borroso como el tiempo de tu ausencia. Pero hoy estás frente a mí, clavándome tus ojos planeta, sometiendo mi cuerpo a fuerzas opuestas, y lo atraes y lo alejas, lo abandonas en el frágil equilibrio de quien camina sobre una cuerda. Entonces me…

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