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Shots de literatura ilustrada. De nosotros para ustedes, con amor.

Entre buñuelos y suspiros

La conocí en la panadería. Detrás de los suspiros y los buñuelos esperaba que le dijera qué quería comer. Sólo por eso empecé a llamarla "suspiro". Ojos café casi negros, piel tersa de bebé moreno, cuerpo de modelo que no modela. Ella joven, yo empezando a dejar de serlo. Ella con una cabellera azabache, larga y sedosa; yo con el cabello delgado y una testa brillante que mostraba mi calvicie prematura. Ella con brillo en…

La casa de mis sueños

Te escribo esta carta con el pensamiento. Pocas cosas han cambiado desde que te hice a un lado de mi vida. Sigo aquí. La casa de mis sueños está callada y somnolienta. Y no es mi culpa ni la tuya, es del puto tiempo que no deja de reinventarse en todos lados, en todo momento. Afuera está la vida, sucediéndole a todos mientras no hacen otra cosa más que pensar cómo deben vivirla. Es que, te…

Suspiro

Desvestirse los pasos. Arropar los ojos. Ir. Embestir a la neblina.  

Los hay negros…

¿Y para qué un auriga? El deseo no llegará lejos, será vaivén y una indecisión postergada. Pies suspendidos, aterrados de contacto, anclados en la inmovilidad de los violentos vientos que le robarán sus alas. Una grafía de tierra de cuyo reino la gravedad fue expulsada. No hay más que ceguera a contagios, el plomo en las profundidades de la tierra —lejos de los silenciosos pasos sin dios y sin altura. ¿Gobierno al caballo, en otro…

Abuelo

Soy el acreedor del último suspiro de mi abuelo. En la habitación ronca, en la afónica penumbra, dos tías porcelanosas que olían a lágrima falsa y tintos mal digeridos, me dirigen con seis trémulos años hacia el abuelo estentóreo que a duras penas fluye, que tose remordimientos y sabe que no verá nada más que ese techo y que me agarra fuerte del brazo, con esos dedos óseos y angustiados y me dice mijo, nunca…

El sordo que jugaba al bote pateado

Yo tenía unos diez u once años; el sordo, como un par menos. Era, sobre todo, carnalillo de mi hermano. Las noches de verano los de la cuadra nos juntábamos a jugar descalzos al bote pateado en las calles obscuras y poco transitadas del fraccionamiento. Estar escondida, agazapada, con el corazón punzante y el aliento contenido llegaba a desesperarme, así que solía ingeniármelas para ser de las primeras en salir y gritar undostrespormí y respirar.…

Jugando a la inconsciencia

Ayer, entre las cobijas, según había planeado y maquinado tantas veces, me enfrenté y me desbordé a mí mismo. Como ayuda didáctica conté con una extensa galería llena de mujeres sin rostros, rostros sin cuerpos, cabellos perfumados y bocas que clamaban gustosas. Según avanzaba, sentía que toda esa cantidad de imágenes, olores y sonidos suculentos me atacaban generándome una dolorosa y rica turbación. ¡Era algo tan violento y placentero!, ¡tan lejano e incómodamente familiar! Cuando mi…

La última bala fue la que nos mató

Recuerdo que cuando llegabas a casa nos poníamos a jugar. Recuerdo que me gustaba el sonido del láser partiendo las paredes y yo esquivaba las balas para no dañar la porcelana. De pronto, recuerdo que el juego nos aburrió. Y me quedé parada… me miraste… … disparaste… Me desvanecí. Tus ojos como pólvora me atravesaron. Mi cuerpo partido en dos … corría la sangre… Y dos segundos antes de cerrar los ojos pensé: “Quiero regresar…

El suspiro de los desencantados

Ella: Juguemos de nuevo, ahora a que suspiramos juntos. Él: Mejor sigamos jugando a que estamos muriendo juntos. Ella: Pero será mejor si salimos. Así todos en el mundo exterior sabrán que nuestro juego es divertido y nos envidiarán. Él: Mejor concluyamos de una vez… Mira, el agua de la cafetera está hirviendo. Juguemos a que nos vertemos chorros de agua el uno al otro.  

Fue como ahogarnos

(Del lat. suspirĭum). 1. m. Aspiración fuerte y prolongada seguida de una espiración, acompañada a veces de un gemido y que suele denotar pena, ansia o deseo.   No sé qué era lo nuestro, se sentía como pena, sudaba como ansia y arañaba como el deseo. No sé por qué empezó y mucho menos cómo terminó. El lugar común nos obliga a decir “fue como un suspiro”. Mentira.  

Un soplo

Ya no recuerdo por qué suspiro, sólo sé que lo hago todo el tiempo, porque me enamoro, porque odio, porque no como o no duermo. Suspiro porque suspiro. Me llevo las manos a la cabeza y un pensamiento viene a mí… suspiro… Suspiro porque no puedo hablar. Es como si me tragara uno a uno los enojos, como si por cada uno que resbala por mi garganta se expulsara un grito mudo que no alcanzo…

Bostezo

Me parece increíble verte sentada junto a mí, quince años después de conocerte y aún con ese anillo de hilo negro que te regalé en el metro. No puedo más que sonreír cuando echo reversa en mi cabeza y transito por las playas que acariciaron nuestros pies, por los parques y bancas que acecharon nuestros besos, por los caminos de tierra, cemento o piedra que nos trajeron hasta aquí. En todos mis recuerdos te llevo…

Aire

Es sólo aire. Nada más que aire. Tú me dices que puede ser por pena, por ansia o por deseo. Que se gime. Yo te digo que sólo es aire. Tú me dices que después viene una espiración y yo sólo puedo pensar en la expiración. Tú me dices que es exhalar. Yo que acabar, que exhalar es también el fin de la respiración y la expiración es el fin de todo. Me dices que…

Miau

En un suspiro de sangre concluye el vuelo del gato sin uñas. Sus pulmones de felpa nunca maullaron por última vez. Su astucia felina sucumbió en una niebla de atún. No cayó en ninguna de sus patas, muchos pisos más abajo. No lo rescaté del pavimento indiferente, lo rescaté de las palomas que se daban un festín de venganza.  

De por qué a Josefina le gustan los cuentos…

A Josefina le gustan los cuentos. A veces parece que de verdad los imagina, otras creo que sólo hace como que los escucha para que me quede en casa. Josefina se parece a mí. Le gustan las cosas sencillas como una taza de leche fría, las galletas con sabor a pasto; come la mitad del día y la otra la ocupa para dormir acurrucada en su cobija favorita. Josefina tiene tanto pelo que, aunque es…

La hoja en blanco

Días irrompibles de nimbos neuronales. De soplos en la consciencia. De palabras coaguladas, de extravío, de sobredosis de nada, de invidencia. Intento abrir los ojos; me rasgo los párpados atados. Me detengo en su facha roja. Miro su boca de pequeño cocodrilo, sus dientes cuadrados. Me acerco para deshebrar las letras que adornan su torso. Recorro sus piernas, sus pequeñas tetas. Vuelvo a sus fanales borrachos de mañana. Respiro. Hiere el filo de la hoja…

Iocaris

Iocaris se escurre en el aire. No es que flote. ¿A dónde? Se                                          sabe siempre cómo llegar a donde Frío caliente, tibio. Caliente. Frío. Caliente ahí                               Me roba el tiempo, lo hurta de mis manos. Rompe todo Caniquitas de colores…

Juegos con el aire

Fueron interminables horas de interminables juegos,  tus máscaras y tus escondites. Te encantaba cerrar los ojos y correr como si fueses tres personas juntas. No podías quedarte sólo ahí. Te perdiste en el bosque, algunos dicen que fue culpa del sol en día nublado, que te evaporaste. Otros aseguran que corriste tan rápido que  trascendiste al aire que te detenía. Yo sigo pensando que estás cerca. Con la sonrisa escondida tras la quimérica máscara que…

Telematch

Una alemana de mediana edad, robusta, vestida de provincia, corre alegre y desesperadamente mientras un pin de bolos gigante la alcanza y la azota contra el agua. Sus compañeros de equipo saltan como si un balón pegara en el palo dejando ver atrás la colorida escenografía al aire libre. … No recuerdo siquiera el nombre. Fue algo inédito. Tristemente los creadores del videojuego olvidaron dejar una salida obvia o difícil a la escena. Quizás no…

La última vida

¿Cuántas vidas nos quedan en este juego frente a la tv? Pasamos de las canicas al yoyo y el balero, imaginamos que de grandes seríamos futbolistas y luego bebedores de cerveza en el billar de la tarde. ¿Ahora cuántas vidas nos quedan? ¿Tres, dos o una? Acabas de pedirme el divorcio y te largas a llorar con tus amigas… Yo no encuentro más cerveza en el refrigerador y sólo atino a encender la tv y…

Entre líneas

Oye Rosaura, vení mirá a tu hija. Yo no sé qué le anda pasando a esta culicagada. De verdad que ya me anda preocupando. No hace caso y se queda ahí sentada como apendejada. ¿Será que nos va a salir medio tonta? Yo no sé qué vas a hacer pero de verdad tenés que prestarle atención y ver cómo corregís eso. Es que mirala, parece niña con parálisis mental, sólo le falta abrir la boca…

Los juegos del desOdio

Ella: Es tan común pelearnos, que hasta me aburre pensar que a veces te odio. Él: Sabías que tarde o temprano nos aburriríamos hasta del odio. Ella: ¿Entonces qué sigue? Él: Asesinarnos, aunque signifique el final del juego. Ella: Bueno, creo que vale la pena.

dESTEllos y DESaTINOs

“…cada uno querría contar a los demás lo que le ha ocurrido, lo que ha podido ver en la oscuridad, en el silencio…” Ese ojo me clava el temor desde el fondo de la carta. … Infinito en la palma de una mano…  Yo no sé si es él, quien escudriña, quien sopesa en esa lejana visión mi infortunio. ¿O es que acaso soy yo quien quiere leer en ese ojo mi destino? Dudo si…

Corre

A ver, vas a salir por ese hueco. Apenas salgas vas a gritar con toda tu fuerza y agarrar el aire necesario para comenzar la carrera. Vas a tener que arrastrarte un rato, a rasparte codos y rodillas y en algunas ocasiones también vas a tener que cagarte encima. Sigue siempre adelante, hasta que puedas pararte y entonces tendrás que empezar a correr. Hacia el frente siempre y mirando atrás sólo de reojo para ver…

Interpretación

Hoy calla el arpa de la sensación, corre el tempo celerísimo latir sincopado. Espera, caja de ecos y resonancias manos que pulsen el canto cuidadosos dedos que templen

Gato

Cada que veo un gato pienso que tendrá un nombre portugués o italiano. Una vez conocí una gata que se llama Cartuna. Me sonó portugués. Este gato no podría ser Cartuna porque ella es pelirroja y le falta la niña encima. Este gato come bolas de estambre. Pero sólo las come si ella les da una forma en especial. Los gatos son quisquillosos, eso ya se sabe. Ninguno comería una madeja de estambre hecha bola,…

El vals

Con el cuerpo ausente entre paredes a campo abierto, atadas las manos; con espasmos de eternidad que en el azul ascienden igual que pesadillas. La vida llenándose sin sentido entre la calma y el juego siempre siniestro de la consciencia, entre el cansancio y la locura, con la memoria como una ventana hacia la oscuridad siempre abierta. Nadie sobra en este vals. Terapias, condiciones, quietud artificial. No se puede vivir dando la cara a la…

Apnea emocional

Los recuerdos los fueron borrando los años y los excesos. Algunos se perdieron inexorablemente. Otros permanecen, fragmentados. Mamá llorando junto a la ventana con el sol de las 6 de la tarde. El programa favorito de mamá en la televisión. La puerta del cuarto de mamá, entreabierta, a una distancia que acepto exagerada. Recuerdo que dejé de contar los segundos sin respirar después de 30. Y luego, de golpe, dejo de recordar.  

Los filos que colorean mi mundo

Los filos que colorean mi mundo, mujer, son los que destiñen tus mejillas, tus párpados y la arruguitas de tu cuello. -No te creo. Eres un cabrón que prefiere utilizar crayolas para excitarme cuando no se te para.

Nuestra Divina Señora de la Sagrada Cuchilla

Divina Señora de la Sagrada Cuchilla, ruega por nosotros. Nunca recé. No rezaba nunca. Pero un día la vi. Apareció en la pared de la cocina. Yo sé que a cada quién le llega un día su santo, su espíritu guía que te dice qué hacer, que vela por ti y por lo que deseas. Ella es la mía. Cada que estaba en la cocina, si me tocaba picar las verduras oía un ruidito saliendo…

Nota roja

La obscuridad de la medianoche acariciada apenas por la displicencia de faroles lejanos, un ferrocarril de vocales eróticas que atraviesa con dificultad las vías de la garganta, piel erizada y vellos como bigotes felinos capaces de sentir el peso de un fotón, la expansión del Bósforo de Almasy que bloquea momentáneamente la respiración y la razón, las arcadas, la boca abierta, la boca cerrada, la boca abierta, la curva exponencial entre velocidad y deseo, la…

Cuchillos

"Esa navaja gris te cortó la voz… se hizo cuchillo al fin" Cuchillos - Charly García   Caminaba tranquilo, era domingo, era esta ciudad inconclusa, los árboles se meneaban con pereza, la tarde se me iba entre los dedos, los cigarrillos escaseaban y la cerveza, pesada ya, dejaba de ser una opción. Necesitaba algo más fuerte, más vigor, un aguardiente un ron un vodka un poco de ginebra con hielos. Entré a una licorera en…

Rayuela

…de la Tierra al Cielo. ¡Qué camino, pesado ascenso! Pensaba que el piolet era imprescindible, ahora me doy cuenta de que un paracaídas lo es igualmente. A veces, preferiría la tiza. Plum, en una ojeada, ya había llegado al fin, a ese azul diáfano y transparente; ardía a salvo en la luz, y para mi sueño no había noche, alumbrado por la lámpara. Pero Tiempo pasa, corre en línea recta, su flecha es inclemente, su…

L’ âme perdue dans l’obscurité

"La muerte es una quimera: porque mientras yo existo, no existe la muerte; y cuando existe la muerte, ya no existo yo." En la obscura esquina del angustiante, sucio y derruido cuarto se colaba un pequeño haz de luz, el olor era desagradable. Tal vez eran días enteros los que llevaba ahí dentro, perdido, en viajes, encerrado en mi propia mente y sin poder encontrar la llave para escapar. […] El inframundo es un lugar…

Sabelotodo

"Detesto los momentos en que odio, y odio todo, y el odio soy yo."   ¿Qué es la razón, más que un cirio de cera barata dejado al pie de un huracán? ¿Qué son las palabras si no sombras ululantes reflejadas en la opresiva roca de la caverna de Platón? ¿Qué es la amistad, más que un juego de canicas sin meca en una banqueta abarrotada y eternamente transitada? ¿Qué es el cuerpo, más que…

Filos

Al filo de la realidad y un poco meada en los calzones la tierra oscura me devuelve al terror, me corto poco a poco con el filo de la realidad.   Debajo de un árbol, ella googlea: "al filo"… al filo de la ley, al filo de la mentira, al filo de lo imposible, al filo de la muerte y, por fin, al filo de la realidad, que, a su parecer, era la definición más…

Hola

-¿Hola? ¿Hay alguien ahí? -La cuchilla. -¿Alguien menos exagerado? -El cuchillo cebollero. -¿Alguien más rústico? -El machete… -¿Alguien que no implique muerte? -… -¿No? -También tenemos que ver con la vida… Respira y acércate.

No se me ocurre nadar

En tu gruta kárstica, en tu río subcutáneo, en tu discontinuidad de Lehmann. En tu corazón de fruta, en tus ojos sésiles, en las muescas de tus manos. En tus esquinas doblaré mis huecos. En tus bordes afilaré mis labios.    

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