Skip to content

Agualumbre

Acompañada de noche y sombras
hago refugio de sábanas
y reviento anhelos en soledad.
El luto dejó estrías en la carne
y fósiles en la entrepierna,
pero hoy la luna me persigue húmeda
y se desnuda, lúbrica, entre mis manos.

Las falanges arrancan gemidos
en su recorrido hacia el sur
y anidan melodiosas entre selvas semicanas
hasta libar rocíos agridulces.
Las caderas se subliman en vaivenes
levantando llamaradas en preludio,
cuando el tiempo ya no existe.

Antes de que el fuego llegue,
el arco que dibuja mi espalda
resplandece entre umbrías.
Me bautizan temblorosas ascuas
este cuerpo de nombre olvidado.
Hoy soy sólo noche incendiada y convulsa:
agualumbre que se refleja en mis pupilas.

Escritora.
Issa Martínez Llongueras, oriunda de la Ciudad de México (1965), es una escritora dedicada desde muy joven a la Literatura. Ha sido jurado de algunos certámenes internacionales como TALENT SEEKERS y LA PAZ ESTÁ EN CAMINO, este último de carácter infantil, convocado por IFLAC y dirigido por su directora, la escritora argentina María Cristina Azcona. Y en el certamen de THE COVE/ RINCON INTERNACIONAL 2014, Edición 19 de: Artes Visuales, Poesía y Narrativa. Ha prologado también algunos libros de escritores españoles, puertorriqueños, venezolanos y mexicanos. Su obra se encuentra recopilada en varias Antologías Internacionales publicadas en papel y formato digital. Cuenta con un libro de autor: Incienso de Madrugada Triste, publicado en Mérida, Venezuela, el cual fue propuesto como libro de estudio para la Maestría en Literatura Iberoamericana de la UNIVERSIDAD DE LOS ANDES, FACULTAD DE HUMANIDADES Y EDUCACIÓN, INSTITUTO DE INVESTIGACIONES LITERARIAS “GONZALO PICÓN FEBRES” en Mérida, Venezuela, por la Profesora Catedrática María Luisa Lázzaro.

Anterior
Siguiente

No pares, ¡sigue leyendo!

Ni esa, ni la anterior

Llamada

Como un pedazo de flor vencida, una caja de cartón mojado o unos lápices sin punta, voy deshebrando mis pieles. Una tras otra…

Lumínica

Primero fue la imagen

Buscó el vestido que le resaltaba la sonrisa. Se pulió los brazos hasta la refulgencia. Encontró en el espejo sus ojos teñidos en…

Volver arriba