Skip to content

La casa roja

Dicen que no me quiere, que ha abusado de mí, que no sé: me llaman víctima.

Pero ¿qué es lo que quieren que sepa? Yo nací ahí, esa era mi vida, buena o mala pero mi vida.

Quieren ayudarme, pero yo no necesito ayuda.

Apenas ayer se cumplió un año de aquella noche en que entró el Ministerio Público. Mi cuerpo ha sanado, de hilos rojos a hilos blancos: cicatrices: sin embargo extraño el abrirse de una nueva herida.

Extraño esas noches en que cerraban el lugar para algún hombre importante. Extraño verlos de rodillas suplicando que les permita lastimarme.

Y era en la embriaguez del dolor, de coger y coger con extraños y conocidos que el tiempo se movía.

Extraño el abrirse de todas mis bocas, el babear de todos los labios. Extraño amanecer sin saber qué hice o con quién o cuántos estuve. Extraño el existir así nomás, curando heridas y preparándome para nuevas.

Ya nada es así, hoy me echan a la calle para que viva como una ciudadana recta, pero no sé, yo quiero volver, me han dicho que la casa sigue cerrada y que se ha convertido en fumadero. Chuky está en la cárcel y El Chino escapó, nadie sabe nada. Sé que puta se puede ser en cualquier lado, pero en La Casa Roja yo no era cualquiera, era la querida, la especial, la hija y amante del jefe, la puta más puta: la mujer de la casa.

Escritora. «Larga y ardua es la enseñanza por medio de la teoría, corta y eficaz por medio del ejemplo.» –Anónimo

Anterior
Siguiente

No pares, ¡sigue leyendo!

Loco

Comodidad

Había decidido mantenerlo en secreto, sin embargo, cada noche me asomaba a la ventana para observarla detenidamente. Y ahí estaba: diminuta y brillante…

Dinero mata cajita

Primero fue el texto

Una mañana me cansé de ser pobre y decidí correr a casa para romper el marranito que con cariño me había regalado la…

Cómplices por una eternidad

Futuro

En un futuro no muy lejano tú tendrás menos cabello, yo tendré más canas. Nuestras orejas habrán aumentado de tamaño y las arrugas, probablemente,…

Aterrizaje forzoso

Aparato

Hace cuarenta minutos que giramos en círculos sobre el D.F. Parece que peinamos el smog con nuestras alas. El señor de adelante se…

Volver arriba