Por ahora, tu vida y mi vida no se encuentran en ningún momento. Pero allá, en los bordes tumultuosos del futuro, en las sábanas quietas que aún no compartimos, nuestros espíritus continúan su sueño y mantienen un abrazo de fuego.
Consejos a una muchacha que se escapa
Cuando la lluvia se te enrede en las botas como alas y meteoros no desistas. Tampoco temas de la luna aplastante que se yergue a tus espaldas, ni a las temerosas brisas que se enrojecen como lenguas extranjeras. Ni al temor de las piernas cuando el miedo agita sus banderas terribles, ni al ocaso y sus colmillos despuntando en tu cara los instintos.
Descifrar la niebla.
Poco quedaba por hacer, la ciudad era una ruina que dejaba testimonio de un esplendor lacerado. Sus habitantes preferían aquellos despojos de adobes,…




