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Apología

Será sobre tu espalda, de arriba abajo, entre Saturno y Júpiter; justo ahí en donde los hombres ganan o pierden el honor, donde descansan los elefantes, donde se cocina el pan y se cultivan las guayabas. Tu espalda que fue el punto débil de los dinosaurios y donde reposan los pecados de la humanidad. Será de forma lenta, sobre un velero, silbando con la mente y de puntillas. Será tu espalda porque no hay tierra más sana, más serena e infantil, más rojiza y menos nada. Tendré el pretexto de subir desde el ecuador sobre tu espina, hasta la zona franca y libertaria que son tus vértebras. Quiero que sea tu espalda y sus 43 desiertos de longitud los que me abran la puerta de Babilonia, para regresar donde mis abuelos y sus abuelos y el primer fuego.

Será tu espalda nada más, pues es lo único realmente mío; lo que exista más allá de esta viña es asunto de los matemáticos o los filósofos, de los que esperan y los que mueren desesperados. Ahí será donde nazca la revolución y sobre tu espalda se escuchará la última respuesta. Yo sé que será tu espalda, lo sé desde el primer día en que trepé por el tiempo y quiero pensar que renací seis veces y esta vez volveré en forma de tu espalda y al morir seré una estrella que alumbre el universo. Mientras tanto nada sé que no sea este lecho, esta cuna de vapor que vuelve y crece en espiral. Aquí esperaré a que caiga el diluvio o vuelva a incendiarse Roma.

Escritor. Editor y librólogo de lunes a domingo, trabajo desde el balconcito de mi casa, al lado de las dueñas de mis quincenas. Escucho música todo el día y como a mis horas. No me gustan las mascotas que puedan dejar pelos.

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Cuando la lluvia se te enrede en las botas como alas y meteoros no desistas. Tampoco temas de la luna aplastante que se yergue a tus espaldas, ni a las temerosas brisas que se enrojecen como lenguas extranjeras. Ni al temor de las piernas cuando el miedo agita sus banderas terribles, ni al ocaso y sus colmillos despuntando en tu cara los instintos.

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