Veníamos aquí todos muy contentos sin cara, sabiendo que nadie descubriría nuestra alegría porque no tenemos cara. Hace tiempo que la perdimos, ¿sabes? Entre perros, plásticos y bolsas de reciclaje. Todos quisimos hacer algo por el planeta alguna vez… cuando teníamos cara. Ahora solo vamos de lado a lado, porque no hay mucho por hacer. A veces las piernas abiertas sustituyen a la cara, como si la vagina fuera una cara o el pene una cabeza. Bueno, él sí tiene cabeza. Aun así, seguimos sin cara. Andamos en línea recta… ¿o eran triangulares? Queríamos llegar a algún lado. Y nos quedamos aquí haciendo como que vamos, ¿sabes? En realidad ya ni sé si nos movemos. Es esta cosa de la cara. Se hizo importante tener una y la peleamos. Justo cuando lo íbamos a lograr, llegar, hacer, decir, tener, la perdimos. Ni siquiera nos apodan los Sincara. Eso era antes cuando teníamos una. Ahora, sin ella, no tenemos tampoco nombre, ni rumbo, ni cara.
No pares, ¡sigue leyendo!
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