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Los Sincara y su paso desterrado por la tierra

Veníamos aquí todos muy contentos sin cara, sabiendo que nadie descubriría nuestra alegría porque no tenemos cara. Hace tiempo que la perdimos, ¿sabes? Entre perros, plásticos y bolsas de reciclaje. Todos quisimos hacer algo por el planeta alguna vez… cuando teníamos cara. Ahora solo vamos de lado a lado, porque no hay mucho por hacer. A veces las piernas abiertas sustituyen a la cara, como si la vagina fuera una cara o el pene una cabeza. Bueno, él sí tiene cabeza. Aun así, seguimos sin cara. Andamos en línea recta… ¿o eran triangulares? Queríamos llegar a algún lado. Y nos quedamos aquí haciendo como que vamos, ¿sabes? En realidad ya ni sé si nos movemos. Es esta cosa de la cara. Se hizo importante tener una y la peleamos. Justo cuando lo íbamos a lograr, llegar, hacer, decir, tener, la perdimos. Ni siquiera nos apodan los Sincara. Eso era antes cuando teníamos una. Ahora, sin ella, no tenemos tampoco nombre, ni rumbo, ni cara.

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Escritora. Mar de nervios en esta carne contrahecha. Sentir, sentir, sentir. Y de ahí pensar. Y así decir. Y en todo eso vivir. Vivo colgada de la parte baja de la J en la palabra ojalá.
Es una niña-niño-cosa que le gusta mucho el penecito, la puchita, las nalguitas, los huevitos… En ocaciones se trasviste de mujer, pero casi siempre es quimera. Le gusta mucho el helado de chocolate, el quesito, las palomitas de maíz, pero lo que más le gusta en TODA su vida es picarse la pucha, le encanta acariciarla y frotarse el clítoris hasta que éste le arde y hasta que poco a poco comienza a escurrirse pensando muchas veces en… TI, o en ella/él/eso comiéndotela o comiéndosela. Rurru es egresadx de la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM, vive en México D.F. en un lugar muy lejano, cerca del bosque. Y cuando menos te lo esperes estará allí dónde tú estás conviviendo con tus amiguitxs, tratando de picarte el culito 😀 Cuando esto suceda, sólo te doy un pequeño y sabio consejo: NO HUYAS, puede que te guste.

No pares, ¡sigue leyendo!

Tris tras

Ansiedad

Abrió la puerta y ahí estaba. El siguiente suceso fue súbito; tanto, que por más que se empeñó en enterarse, su cerebro no…

La mesa está puesta

Comodidad

Despiértame con tu indecisión. Soy nueva en esto, ¡maldita sea! Soy tú. Verás esa mirada en mis ojos; tal vez pienses que quedo…

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