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Mi A.U.

En las tonalidades de la noche se alcanzaban a distinguir los movimientos de su cola.

Trataba de llegar a esos pasos que sus garras detectaban. Eran ellos, los que almacenaban semillas. Y con ello aparecieron los roedores.

Poco a poco se acostumbraba a la calidez humana. Y también a sus prejuicios.

Calamidad y veneración en un solo cuerpo peludo.

Su disfrute no está sólo en comerlo, sino en seducirlo y sin pensarlo, agarrarlo.

Tuvieron que pasar siglos enteros para que un felino se tomara el tiempo de contemplar la belleza de la fauna acuática.

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Érika Anallely
Escritora. Escribe para no olvidar(se). Escribe recordando que las letras divagan entre libros e imágenes, por eso se apresura a aprehenderlas. Escribe porque le atraen los instantes. Escribe porque le desespera esperar. Escribe aunque su letra sea todo menos bonita.
¡Hola! Soy Esther. Nací y crecí en el norte del país, donde la bonita tradición del shopping, el cable en inglés, la artesanía mexicana, el anime del 7 y la música de los Beatles marcaron mi adolescencia y mi trabajo. Enjoy.

No pares, ¡sigue leyendo!

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