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Mi A.U.

En las tonalidades de la noche se alcanzaban a distinguir los movimientos de su cola.

Trataba de llegar a esos pasos que sus garras detectaban. Eran ellos, los que almacenaban semillas. Y con ello aparecieron los roedores.

Poco a poco se acostumbraba a la calidez humana. Y también a sus prejuicios.

Calamidad y veneración en un solo cuerpo peludo.

Su disfrute no está sólo en comerlo, sino en seducirlo y sin pensarlo, agarrarlo.

Tuvieron que pasar siglos enteros para que un felino se tomara el tiempo de contemplar la belleza de la fauna acuática.

Texto de Érika Anallely

Ilustración de Sthereo

Primero fue La ilustración
Tema: Carnada

Texto de Érika Anallely

Ilustración de Sthereo

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Claustrofobia
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