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Nada

Todo empezó con un pequeño moretón. La piel que cubría sus costillas se le hizo brillosa, tornasol, con pequeñas aberturas tipo branquias

Eso fue un martes al regresar del acuario

Llovía

Él lloraba

En su casa, el agua de la lluvia se metió por la grieta del techo

La vida terrenal que hasta entonces conocía se transformó en un modo acuático.

No hacía otra cosa más que evitar cualquier palabra, asociación o imagen que hiciera referencia al mar, pues cada noche sin quererlo y sin pensarlo era perseguido por pequeñas olas nacientes al pie de su cama

Entonces todo él se retorcía

En su estómago provocaba un brincoteo de órganos, el chirrido de tripas, la sequía de su boca

Él sólo quería ser un pez

Pero sus esfuerzos sólo le alcanzaron para desaparecer sus orejas

Desde entonces su apariencia era  más de un renacuajo

Escritora. Escribe para no olvidar(se). Escribe recordando que las letras divagan entre libros e imágenes, por eso se apresura a aprehenderlas. Escribe porque le atraen los instantes. Escribe porque le desespera esperar. Escribe aunque su letra sea todo menos bonita.

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