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Obnubilante

Tengo un cigarrillo en el corazón, de filtro quemado y aspiración disuelta. Rasgado a la mitad no sé en qué lugar quedó mi alma. Bajo las uñas cien letras entierran sus colmillos, dentro de las venas las palabras se llenan de alquitrán.

Estoy en ningún lado, distante dentro de mi cuerpo, mutilado en el tiempo. No puedo sentir mis zapatos, no puedo callar mis oídos, no puedo leer mi obituario.

Perezco, y sigo tan vivo que la inédita existencia me filtra entre las grietas del cemento.

Ilustraciones alternativas (finalistas de la convocatoria):

Daniel Fortiz

Tras ganar su primer premio en efectivo, cambiarlo por brandy y cerveza y beberlos con sus rivales, descubrió su pasión por las letras y que la sopa en realidad sí es un buen alimento ...

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No pares, ¡sigue leyendo!

Antes de la lluvia

Tempestad

Avanza el calor sobre las piedras, la flor perseverante y serena, abre su corona. Luego, inicia la tempestad.

El hombre no espera su muerte, confía en que llegará

Confianza

*Esperar es desear que algo suceda; confiar es más rotundo, es esperar con firmeza y seguridad. La luz del sol apenas ilumina el borde…

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