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Sorprais

No, no es una iguana. Tampoco boletos. Neh, no son las botitas que vimos en El Chopo, ¡hasta crees! Si ves que ahorita no tengo feria y tú acá pensando en joyas, te la curas chido conmigo. Nooo, no son boletos. ¿Para qué quieres un disco si ya ni los usas? No mames, eso de los discos ya pasó de moda, a menos que quieras verte como esos putos que compran viniles nomás para farolear; mejor te compro también un pinche bigotito y tus lentotes de cerebrito. Oh chinga, pues ya adivina. Calzones: frío; una blusa: frío, un juego de Xbox: ¡que no tengo lana! Chale con la interesada. A ver una pista: sirve para comer, pero no se come, es como dinero, pero no es dinero…

¿Qué? No mames, ya nomás pon cientocincuenta y con estos cupones nos mandan una pizza grande y chesco. Ooh, nada te parece, chale.

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Jorge Rubio
Escritor. Editor y librólogo de lunes a domingo, trabajo desde el balconcito de mi casa, al lado de las dueñas de mis quincenas. Escucho música todo el día y como a mis horas. No me gustan las mascotas que puedan dejar pelos.
Enamorado de las novelas gráficas, interfaces de videojuegos, malteadas de Coyoacán, floating points, caminatas nocturnas bajo la lluvia, errores de computadora y libros infantiles. Del infierno a tu corazón.

No pares, ¡sigue leyendo!

Aquí yo, allá ¿quién?

Llamada

Te despiertas, abres los ojos, ves la almohada de al lado estrujada y contemplas el vacío con la mente en blanco. Estás solo…

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Suceden de noche: el hambre y —sobre todo— los apetitos. Un aroma acre se agolpa en la nariz con reclamos de atención silvestre,…

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