Nadie nunca supo marcar con exactitud la línea que divide a los anhelos de las ansias.
A los sueños de la impaciencia.
Necesito dormir, necesito recordar cómo dormir.
No pares, ¡sigue leyendo!
Sólo en la medida en que es lo que puede ser, el parecer resulta, apenas, soportable. No sé por qué cuando inundas…
Tomé asiento en un montículo de cuerdas y fierros oxidados aún sobre el acorazado de pesca en el que he vivido los más…