Nadie nunca supo marcar con exactitud la línea que divide a los anhelos de las ansias.
A los sueños de la impaciencia.
Necesito dormir, necesito recordar cómo dormir.
No pares, ¡sigue leyendo!
El viejo acaricia sus barbas con impaciencia y me mira confundido perdiendo definitivamente el hilo de la historia. Algo aturde sus procesos, algo…
No era la primera vez que sentía que podría cortarme con la navaja de la rasuradora. Mientras me veía al espejo, imaginaba que…
Una oscuridad húmeda como de tango, de triste y noble cuchillo tramontina y de ropa complicada: negros paños inmemoriales olorosos a aceite viejo…
Cerca de Tres Marías hay un hotelito que no tiene nada que envidiarle a los del cine, a esos lugares de apariencia sobrenaturales…