Nadie nunca supo marcar con exactitud la línea que divide a los anhelos de las ansias.
A los sueños de la impaciencia.
Necesito dormir, necesito recordar cómo dormir.
No pares, ¡sigue leyendo!
Voy a escribir tu epitafio para firmar con mi nombre tu muerte. Eso fue lo último que me dijo. Era un pajarraco insufrible…
Afuera está la señora que empuja su carrito hecho de tambos oxidados. Acumula, como todos los días, las hojas de ese árbol, el…
Mecido por la inmensidad forrada de voces azules juego a hacer sombras luminosas sobre el mar. Mis dos manos izquierdas me restauran.
Fue como despertar a una larga muerte. Las noches marcaban con silencio el eclipse próximo en el que todo sería cubierto. El tiempo…