Nadie nunca supo marcar con exactitud la línea que divide a los anhelos de las ansias.
A los sueños de la impaciencia.
Necesito dormir, necesito recordar cómo dormir.
No pares, ¡sigue leyendo!
El cansancio en la mirada, el flaco misterio de su andar, la obvia melancolía de sus ropas y el olor a orín inconcluso,…
Cuando el viento nos llegó yo estaba ausente. La casa, la ropa y tus cartas al sol. Todo se había volado. Te encontré…
No es que no me duela, no es que no me acuerde, no es que no hubiera pasado nada, es simplemente que así…
El doctor la miró por unos instantes y notó los nervios de su paciente, quien ya estaba sentada en el sillón del consultorio…