Nadie nunca supo marcar con exactitud la línea que divide a los anhelos de las ansias.
A los sueños de la impaciencia.
Necesito dormir, necesito recordar cómo dormir.
No pares, ¡sigue leyendo!
Para los demás su obra era perfecta, pero él sabía que eso no era posible. —In ilo tempore, todo era origen y fin:…
En tu gruta kárstica, en tu río subcutáneo, en tu discontinuidad de Lehmann. En tu corazón de fruta, en tus ojos sésiles, en…
Poco después de la consabida historia del caballero que la rescató y la torre, descubrió que su príncipe azul comenzaba a deslavarse un…
Espérame, Esperancita, que no tardo. Salí esta mañana convencido de que el día sería corto. Sólo tengo un par de citas en la…