Nadie nunca supo marcar con exactitud la línea que divide a los anhelos de las ansias.
A los sueños de la impaciencia.
Necesito dormir, necesito recordar cómo dormir.
No pares, ¡sigue leyendo!
El artículo le explicó que su propio dolor habría sido desplazado a un objeto nimio y oscuro localizado en la parte más álgida…
Miguel… siempre nos dio ternura. Era el primero en hacer lo imposible, y de alguna manera llamaba nuestra veleidosa atención. Ese fue su…
Pinpilinpauxa, tximeleta, dijo mientras lamía un pedazo de ala. Luego giró el rostro y sosteniendo sus ojos de mármol sobre mí, devoró al…