Nadie nunca supo marcar con exactitud la línea que divide a los anhelos de las ansias.
A los sueños de la impaciencia.
Necesito dormir, necesito recordar cómo dormir.
No pares, ¡sigue leyendo!
Era la primera vez que meditaba. Andrea me había dicho que lo necesitaba, que calmaría mi insomnio y mi mal genio. Me dijo,…
En el preciso momento en que has cerrado los ojos y ni el más ligero goteo de luz entra por las paredes de…