Nadie nunca supo marcar con exactitud la línea que divide a los anhelos de las ansias.
A los sueños de la impaciencia.
Necesito dormir, necesito recordar cómo dormir.
No pares, ¡sigue leyendo!
Quizá al buscar a tientas tu cuerpo fue como encontré un lápiz entre las sábanas; se te ocurrió que era buen momento para…
No la dejes entrar con las tetas tan llenas de vida. ¡Mírale la cara! Esa sonrisa de fertilidad extrema me enferma. ¿No te…
Abuelito, para cuando escuches esto yo ya estaré bien muerta. Seguro te estarás preguntando por qué tengo esta voz de pito. Soy yo,…