Nadie nunca supo marcar con exactitud la línea que divide a los anhelos de las ansias.
A los sueños de la impaciencia.
Necesito dormir, necesito recordar cómo dormir.
No pares, ¡sigue leyendo!
Equivocarse no es posible, ahora lo sé, pero no siempre fue así. En el pasado, que no existe y que nunca existió, todas…
Te caes de marometa. Dos, tres, cuatro pasitos y sin más ya estás en el suelo. No hay razón para levantarte y ai…
La pequeña grabadora grabó hasta el último rincón de la cinta. Aquella canción sin letra y sin afanes, que no hace más que…