Nadie nunca supo marcar con exactitud la línea que divide a los anhelos de las ansias.
A los sueños de la impaciencia.
Necesito dormir, necesito recordar cómo dormir.
No pares, ¡sigue leyendo!
Estuvo mal que no cerrara la boca, porque cuando me caí no hubo modo de contener la sangre que escurría a borbotones, como…
Son las siete de la noche y una mano sujeta con fuerza el muslo de María. Ella mira de reojo y lejos de…
Cuando los vi pasar eran sólo unos cuantos. A vuelo lento y dispersos habría contado unos siete, pero me concentré en lo que…
A todos nos toca una sola muerte, una muerte para nosotros solitos, esta es la mía, le gusta cocinar para mí y platicar…