Nadie nunca supo marcar con exactitud la línea que divide a los anhelos de las ansias.
A los sueños de la impaciencia.
Necesito dormir, necesito recordar cómo dormir.
No pares, ¡sigue leyendo!
Te llaman mis fantasmas intersticiales, mi bostezo entre las piernas, mi negro musgo de esporas inefables. Te llama la noche que gotea entre…
A punto de morir recordó aquella noche de luna llena: el brebaje entre sus manos, espeso y caliente, cuyo vapor se mezclaba con…