Nadie nunca supo marcar con exactitud la línea que divide a los anhelos de las ansias.
A los sueños de la impaciencia.
Necesito dormir, necesito recordar cómo dormir.
No pares, ¡sigue leyendo!
Necesitaba sangrar el brazo inmaculado y sentir que salía esa sangre espesa casi negra, que era miel de purga, de purga de tanta…