Nadie nunca supo marcar con exactitud la línea que divide a los anhelos de las ansias.
A los sueños de la impaciencia.
Necesito dormir, necesito recordar cómo dormir.
No pares, ¡sigue leyendo!
La herida es un recuerdo de aquel junio de 1914 cuando logré por fin afinar la máquina que había inventado y que me…
Me miraban, yo sé que lo hacían, y mientras todos se llenaban de odio y envidia yo, el único, el ser inmortal entre…
Equivocarse no es posible, ahora lo sé, pero no siempre fue así. En el pasado, que no existe y que nunca existió, todas…
¿Que si duele despertar? Yo no lo sé... yo ya estoy muerto. Lo supe desde aquel día en que me vi al espejo;…