Nadie nunca supo marcar con exactitud la línea que divide a los anhelos de las ansias.
A los sueños de la impaciencia.
Necesito dormir, necesito recordar cómo dormir.
No pares, ¡sigue leyendo!
Guáchate nomás cómo se topa el barrio desde arriba. A todo dar. Malo que no semos águilas para vidiar a las vecinas arreglarse,…
Esto comienza una tarde de verano —llueve— y en mis adentros no tengo la más mínima idea de cómo comenzar este texto. Doy…
Te caes de marometa. Dos, tres, cuatro pasitos y sin más ya estás en el suelo. No hay razón para levantarte y ai…
Se retorcía de dolor, se apretaba el vientre como si todo en la vida dependiera de aquel momento, de aquella irónica encrucijada. Estaba…