Nadie nunca supo marcar con exactitud la línea que divide a los anhelos de las ansias.
A los sueños de la impaciencia.
Necesito dormir, necesito recordar cómo dormir.
No pares, ¡sigue leyendo!
No me digas que siempre eres el mismo. Que el mismo que despierta junto a las deudas es el mismo que se duerme…
Escogió el mar, ahí donde lo condenable carecía de adjetivos. Le bastó soñar con una lancha, arrancar el motor y andar hasta perder…
Abofeteó con su mirada a todos los que estaban sentados y con sus tetas le sumó una gota más de desesperación a las…