Nadie nunca supo marcar con exactitud la línea que divide a los anhelos de las ansias.
A los sueños de la impaciencia.
Necesito dormir, necesito recordar cómo dormir.
No pares, ¡sigue leyendo!
Querida Lucrecia: Yo sé que tú lo viste, sé que desde entonces esto nos une aunque no quieras contestar ninguna de mis cartas…
Esto de olvidar ropa tuya en mi casa se nos está haciendo costumbre. Al principio no me pareció más que un simple descuido,…
Como Blancanieves, la Cenicienta u otras princesas de los dibujos animados, ella exhibió un don peculiar desde pequeña: en cualquier lugar que estuviera,…