Nadie nunca supo marcar con exactitud la línea que divide a los anhelos de las ansias.
A los sueños de la impaciencia.
Necesito dormir, necesito recordar cómo dormir.
No pares, ¡sigue leyendo!
Para el ojo que no ha visto mucho, todos los nopales se ven iguales. Ahí parados, sembrados en la tierra como cualquier otra…
Son las siete de la noche y una mano sujeta con fuerza el muslo de María. Ella mira de reojo y lejos de…
El doctor la miró por unos instantes y notó los nervios de su paciente, quien ya estaba sentada en el sillón del consultorio…