Nadie nunca supo marcar con exactitud la línea que divide a los anhelos de las ansias.
A los sueños de la impaciencia.
Necesito dormir, necesito recordar cómo dormir.
No pares, ¡sigue leyendo!
En ella vio las mismas sombras, hablaban de los mismos fantasmas. La misma acidez patibularia cada vez que se sentaban a la mesa…
Era de pocos amigos y ahora traía a uno en la cajuela. Se estacionó. –Un café muy caliente. –Hola, muy buenas tardes. Claro,…
Nunca me gustó la primavera pero fue, precisamente, en uno de sus días cuando te conocí. No recuerdo quién fue el que dio la…