Nadie nunca supo marcar con exactitud la línea que divide a los anhelos de las ansias.
A los sueños de la impaciencia.
Necesito dormir, necesito recordar cómo dormir.
No pares, ¡sigue leyendo!
Nunca me lo diste y lo sigo esperando, entre malas caricias y besos ojetes. Tuve hambre muchas veces y te pedí jadeando algo…
Vestidos con nada más que túnicas ligeras y blancas llegamos a las ruinas que dormían en medio del bosque. En un cuenco vertió…
Todo empezó con un pequeño moretón. La piel que cubría sus costillas se le hizo brillosa, tornasol, con pequeñas aberturas tipo branquias Eso…
“La calle fue quedando poco a poco desierta. Los espectáculos habían empezado en todas partes, creo. Sólo quedaban en la calle los tenderos…