Nadie nunca supo marcar con exactitud la línea que divide a los anhelos de las ansias.
A los sueños de la impaciencia.
Necesito dormir, necesito recordar cómo dormir.
No pares, ¡sigue leyendo!
Salí de la preparatoria siendo aún virgen, pero me conocían como la Perra Mayor. Supuestamente me acosté con un maestro en el estacionamiento:…
Avanza el calor sobre las piedras, la flor perseverante y serena, abre su corona. Luego, inicia la tempestad.