Nadie nunca supo marcar con exactitud la línea que divide a los anhelos de las ansias.
A los sueños de la impaciencia.
Necesito dormir, necesito recordar cómo dormir.
No pares, ¡sigue leyendo!
Érase una vez tu espalda que me nació en el escote de un vestido negro para habitar en los despojos de un paraíso…
¿Me amarías tanto hasta que se te duerman las manos y sientas que no volverás a sentir nada más que no sea mi…
Lleva por dentro un termómetro nuclear. La marca trepa poco a poco la escalera de números y rayas negras. La noche con enfisema…
Acerqué mi oído al vaso lleno de cerveza helada que espumeaba como un perro con rabia y empecé a escuchar el burbujeante mar…