Nadie nunca supo marcar con exactitud la línea que divide a los anhelos de las ansias.
A los sueños de la impaciencia.
Necesito dormir, necesito recordar cómo dormir.
No pares, ¡sigue leyendo!
—De alas, globos y relojes. ¿Te acuerdas, mamá, de cuando me llevabas de la mano al parque y te pedía que me compraras…
Con su cara llena de alegría y un vestido blanco que le hacía ocultar la gordura, Carlota salía a asediar a sus próximas…
Justo a la mitad le corto un trozo, me gusta ver cómo se le escurre el jugo, ese líquido rojo que se vierte…