Nadie nunca supo marcar con exactitud la línea que divide a los anhelos de las ansias.
A los sueños de la impaciencia.
Necesito dormir, necesito recordar cómo dormir.
No pares, ¡sigue leyendo!
«Se renta habitación en departamento compartido. Baño propio; incluye agua, gas y luz» se leía en aquel apartado del Diario de la Ciudad…
Tú eras esa vuelta de la memoria, esa semilla que me germinaba en el bolsillo de la camisa. De tus manos me nacía…
Escuchen hijos de puta, masturbadores, egocentristas, carentes de sexo y de moral, recicladores de esposas de medio uso, padres adoptivos del infierno personal…