Nadie nunca supo marcar con exactitud la línea que divide a los anhelos de las ansias.
A los sueños de la impaciencia.
Necesito dormir, necesito recordar cómo dormir.
No pares, ¡sigue leyendo!
Ahora es vieja. Los errores apilados en la piel le surcan cada recuerdo. Cada memoria está plagada de ese tiempo marchito que no…
Gracias por fingir cada mañana que no sufres por dejar mis brazos en el lecho. Gracias por fingir que no piensas todo el…
Sus miradas se encontraron, un día. Ambos pusieron los dedos en su cabeza y le llamaron memoria. La invocación se les presentó en…