Nadie nunca supo marcar con exactitud la línea que divide a los anhelos de las ansias.
A los sueños de la impaciencia.
Necesito dormir, necesito recordar cómo dormir.
No pares, ¡sigue leyendo!
La cosa con romper en llanto no es llorar, sino que todo lo que eres, lo que piensas, lo que sientes, la piel…
Salí de la preparatoria siendo aún virgen, pero me conocían como la Perra Mayor. Supuestamente me acosté con un maestro en el estacionamiento:…
Rebosan las mesas. Los cántaros, los tarros de sal, el pan oloroso de recién cocido, los platos generosos de mole y arroz y…