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Brillar en sociedad

Es de las que se mueve y deja caer flores de encaje. Su paso es magistral. Es la apetecible compañera que se acopla al ritmo, la que al bailar endulza los huecos.

Se sabe deseada. Se sabe ondular.

Y hábil, acolchonada, flexible, obediente lame, acaricia, lubrica, levanta, complace.

La lengua del domesticado es suave.

 

En una vida anterior fui encargada de un videoclub en Ciudad Juárez, actriz de teatro: bolero, ángel, diabla, preciosa ridícula, cantante, abogada, mujer fatal, vividora, loca, desahuciada, princesa, bruja, rata bailarina, niña, niño, tortuga, anciana…; modelo, ayudante de un mago y faquir, vendedora de amuletos cósmicos en ferias del pueblo, vendedora de tiempos compartidos, asistente de un psiquiatra bebedor, mesera con escote amplio, telefonista de call-center, paseadora de perros, guionista, correctora de estilo, redactora publicitaria y estratega de contenidos web. Ahora vivo reencarnada en mí.

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