Saltear al contenido principal

En Arkansas

Hoy es una de esa noches en las que particularmente no quiero dormir. Quiero esperarte entre soñolienta y amable después de tu doble jornada en la fábrica.

Si alguien me hubiese dicho a los 15 años que terminaría enredándome en las desgastadas sábanas de alguien más o que me importarían un carajo los agujeros de tus calcetines habría reído. Sobra decir que nadie me advirtió de tu dentadura mala o de tus manos tan pequeñas y tibias como las mías.

Por más que espero, la noche en Fayetteville transcurre lenta, pesada. Las horas parecen masticadas lentamente por un gigante, son gomosas e interminables. Un hilo de baba espesa las mece, humedecidas por la maraña de este clima subtropical.

Prendo otro cigarro, sólo lo prendo, sabes que no sé fumar, nunca he aprendido, quiero ver tu cara de enojo al darte cuenta de que me he acabado otra cajetilla y ni siquiera intenté limpiar las cenizas. Qué diría tu madre al respecto, creo que nada; la iglesia metodista la tiene demasiado ocupada.

Tú me lo prometiste. Si me quedaba contigo, si no gritaba ni intentaba escapar, algún día, uno de estos días, me comprarías una casa con vista a las montañas Apalaches o cerca del río Ouachita para que me refresque en tu ausencia. Es por eso que espero, es por eso que te aguardo entre soñolienta y amable.

 

Loading
Borregata Hipoalergénica
Escritora. Historiadora, periodista por cinco años y diletante profesional. Antes de cumplir los 30 años decidió probar suerte en toda clase de artes, hasta que encontró su verdadera vocación como catadora amateur de café. Actualmente trabaja en una empacadora de carne en Nueva Zelanda, donde encontró la mejor manera de ganar suficiente plata para pagarse oficios venideros, entre ellos soldadura subacuática y diseño de armaduras.
Tras ganar su primer premio en efectivo, cambiarlo por brandy y cerveza y beberlos con sus rivales, descubrió su pasión por las letras y que la sopa en realidad sí es un buen alimento ...

No pares, ¡sigue leyendo!

Dos ciudades

Ciudad

El DF no es una ciudad hoguera, aunque por las noches se alumbre a sí misma con la refulgente cualidad del fuego. Es…

Ambiciones mundanas

Desafío

Sereno, sereno: recuerda tu clase de yoga, respira tranquilo, mente en blanco. Sí, mente en blanco, inhala lento, exhala largo… ¡A la mierda,…

Compañía

Espíritu

Ahí está, detrás de ti. A veces salta por tu nuca al hombro y regresa para saber quién más te vigila. Camina a…

Volver arriba