Los filos que colorean mi mundo, mujer, son los que destiñen tus mejillas, tus párpados y la arruguitas de tu cuello.
-No te creo. Eres un cabrón que prefiere utilizar crayolas para excitarme cuando no se te para.
No pares, ¡sigue leyendo!
Cuerpos sin huesos: ahuecados ojos posados en borde alto donde el azul no existe ni se hinchan de agua las nubes. La luna…
Sin ser costumbre mía, hoy abro los ojos en horas que para mí huelen todavía a madrugada. Aún sin saber que hacer, elijo…
Soy humano. Soy el eslabón más alto en la cadena alimenticia. Soy el creador por antonomasia. Soy el destructor de recursos, el magnificador…
Sus miradas se encontraron, un día. Ambos pusieron los dedos en su cabeza y le llamaron memoria. La invocación se les presentó en…