Los filos que colorean mi mundo, mujer, son los que destiñen tus mejillas, tus párpados y la arruguitas de tu cuello.
-No te creo. Eres un cabrón que prefiere utilizar crayolas para excitarme cuando no se te para.
No pares, ¡sigue leyendo!
Para los demás su obra era perfecta, pero él sabía que eso no era posible. —In ilo tempore, todo era origen y fin:…
Decir que no siempre fui lo que soy. Decir que tuve noches encerrado en el baño comiéndome los pies, rascándome la cabeza hasta…
Un galán de mente un poco antigua buscaba algo de marcha: tragos, música moderna y una linda chica para bailar. Dos pares de…