Los filos que colorean mi mundo, mujer, son los que destiñen tus mejillas, tus párpados y la arruguitas de tu cuello.
-No te creo. Eres un cabrón que prefiere utilizar crayolas para excitarme cuando no se te para.
Los filos que colorean mi mundo, mujer, son los que destiñen tus mejillas, tus párpados y la arruguitas de tu cuello.
-No te creo. Eres un cabrón que prefiere utilizar crayolas para excitarme cuando no se te para.
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