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Ofelia y Josefina

La arena del gato, pensó. Sólo eso se le ocurría y de alguna forma era lo más simple.

Estaba aturdida, la vida era una nube que le tapaba los ojos, que le hacía transitar por la mañana como si la realidad fuera el artificio de alguna pesadilla. Lo único evidente era el sol iluminando la sala, sus manos temblorosas y el cuerpo inerte.

Fue al patio, tomó la caja de arena y la llevó a donde estaba el cuerpo de su hermana; la jaló del pelo hasta sentarla con la cara al techo; la boca abierta en una circunferencia completa y, con la misma taza de la leche, empezó a llenarle la boca con la arena del gato.

Estaba cansada, no en vano los casi setenta años soportando a aquella mujer que la erizaba –igual que se erizaba Pelusa cuando tenía hambre y ella tenía que hacer lo que le correspondía a la otra–, que las dejaba solas mientras salía por allí, a quién sabía qué cosas.

Con el mismo abrecartas le cortó la lengua y empujó la arena en la boca para que se asentara; le quitó la dentadura para asegurarse de que quedara completamente llena. Las manos le temblaban, se desvanecía entre la luz, el agotamiento de la mañana y de todas las demás mañanas.

Cuando terminó, Pelusa dormía a los pies de la muerta. Miró a su hermana colmada de arena, se acercó al oído y con una respiración jadeante, susurró: «Te dije que te callaras, Josefina, te dije que te callaras».

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Andrés Márquez
Escritor. Estudió Letras Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM. Obtuvo el premio José Emilio Pacheco, en el área de poesía, así como la beca Edmundo Valadés para publicaciones independientes, en 2004, 2005 y 2009. Actualmente es editor de la gaceta de literatura y gráfica Literal, y de sus distintas colecciones.
Soy grafitero, autodidacta. Empecé a pintar hace aproximadamente 4 años de manera ilegal, para luego enfocarme en pintar de manera un poco más elaborada. También fui buscando algunas alternativas nuevas hasta llegar a la ilustración digital. Mi trabajo está basado en lo místico y religioso, en dualidades y deidades. Técnicamente me gustan las cosas mixtas y poder jugar con varias herramientas en un solo proyecto, pero sólo me gusta si es análogo. En mi trabajo digital me gusta usar únicamente la computadora, sin ninguna técnica extra.

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