Cuando se va tu mejor amigo, la soledad invade los rincones marcados de la silenciosa casa. No hay ni quién te cuide, ni quién te chille. A veces hace falta alguien con quién hablar y que sólo te escuche, sin aconsejarte nada, tragarse tus penas. Hay quien dice que Dios jadea cuando una mascota muere porque, los amores caninos, son perros de cuidar cuando no sabes ladrónde se han ido. Y perra es la soledad pero, más perro el que la aguanta. El camino fácil sería sustituirlo, cambiarlo por otro pinche mono y ponerle el mismo nombre pero no, tampoco tengo tan poca madre. Ya se lo llevó la chingada y, la chingada, es un lugar muy amplio donde abundan otros como él. Que por allá se quede esperándome a que llegue del trabajo a descansar.
No pares, ¡sigue leyendo!
En ojos cerrados
Antes de cerrar los ojos me dijo que no iba a morir. Recordé entonces que no debía llorar sino más bien prepararme para…
El plato del buen comer
A los seis meses, Emiliano Gael, ya comía huevito con tocino, eso y su Kinder Delice. Estaba bien bonito, mijo, con sus piernotas…
Sin beneficio personal
En tu casa hasta parecía que el retrete sonreía Era como estar siempre en el momento perfecto, como cuando despiertas de un sueño…
Vasos comunicantes
A mucha gente le gustan las historias de fantasmas, de espíritus de difuntos varados en este mundo. La verdad jamás he visto uno…




