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Me gustas

Me gustas en la playa, cuando gozas, cuando bailas, porque puedo ver el universo de tus pecas, esas que son como constelaciones rítmicas y que provocan un trance en tu ardiente humanidad.

Me gusta esa efervescencia otoñal que brota en el rosado de tus mejillas y que celebra con el viento el éxtasis de tu risa.

Me gusta tu piel, cósmica y dorada, con adornos de manchitas de colores, donde flotan tus olores de madera y coco dulce.

Me gusta tu agitada cabellera, melodía perfumada de atardeceres, de cielos suaves por donde vuelan pececitos de papel de China, y esa sensación de mirar unos conejitos subiendo por tu pubis, verlos llegar al plexo solar para impulsarse y saltar hasta la luna.

 

Lleguemos a un acuerdo, tú me lees, yo te escribo.

«Había noches en que todo el mundo estaba como esperando algo y yo me sentía como un nómada fracasado, de esos que van a todas partes sin llegar a ningún lado.»

Escribo «adios» sin acento para que no suene a despedida.

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No pares, ¡sigue leyendo!

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