Cuánto tiempo más de convivir con tu ausencia. De imaginar tu cuerpo lácteo. De soñar con tus planetas.
Cuánto tiempo más podrá pasar sin que te lea; cuánto más sin verte. Quizá una vida de desearte, volcán espacio engendro de la luz sin tierra.
No pares, ¡sigue leyendo!
Esto comienza una tarde de verano —llueve— y en mis adentros no tengo la más mínima idea de cómo comenzar este texto. Doy…
Las chicas tenemos una horma que nos define, venimos con un rosado laberinto impreso de fábrica, estandarizado por los derroches del creador y…
Ahí la llevamos, joven, ¿qué más? Empiezo a las 5 de la mañana y a veces regreso a las 10 a la casa…