Es el invierno
preámbulo de flores.
Los ojos laten.
No pares, ¡sigue leyendo!
Se entendieron en el primer instante, ese que pasa cuando los dedos se entrelazan. Se llenaron de ciudad en los labios. Se caminaron…
Frente al espejo, de mis mejillas parecía brotar la quietud. Bajé de la hamaca con un poco de cuidado de no pisar alacranes…
Érase una vez tu espalda que me nació en el escote de un vestido negro para habitar en los despojos de un paraíso…