Skip to content

La esencia muerta

Porque los anhelos son la filosofía radiante del espíritu, formulan un carácter fabuloso del sentido; estimulan la voluptuosidad ante las formas. El árbol desorbita a la percepción, le crea un asenso. El agua incita al reposo y a las transparencias, es lo más parecido a la paz perceptiva, pero las altas mansiones aplacan a las explosiones imaginarias, les inyecta su anestesia gris. Se ve caer la nieve, la fuente es un círculo de hielo, un surtidor con la voz ronca.

Después de mucho abrir los ojos llegan las alucinaciones; el alma camina entre columnas nunca recorridas. El amanecer es una enorme telaraña entrando en su etapa de irisación; alucinar es sentir con los pies cubiertos un alargado sabor a venado muerto. La imaginación exhuma criaturas fértiles del cementerio de la forma; entonces hay que salir a lo real, hay que esperar…sólo en la locura se ve el pabellón ennegrecido por grandes espejos de ceniza, sólo allá se escucha el lamento de la esencia muerta.

 

Escritor. Ensayista y poeta, su escritura se centra en extraer situaciones estéticas del sistema nervioso central.

Anterior
Siguiente

No pares, ¡sigue leyendo!

Decires

Llamada

Mi cuidad se perdió en la foto de una Kodak. Esta que ves no es mi ciudad, ni mis calles. Los automóviles siguen…

Toda la noche vi crecer el fuego

Ciudad

¿Cuándo es demasiado honda la tierra? ¿la tersa mano de la demolición?, el ojo adormecido por las afasias y el pájaro equivocado que…

Recorrido nocturno

Ciudad

Todas las noches salgo a caminar desnudo, con los pies helados que van dejando huellas de sangre sobre el asfalto de lija. En…

Volver arriba