Que tus ojos fallen bajo el peso de mis manos.
Que mi nombre te haga estallar la lengua, que tu sexo húmedo de miedo me recuerde.
Que revientes de frío.
Que una sombra te ampute el día que viene.
No pares, ¡sigue leyendo!
Llovió hoy por la tarde y ya sabes cómo alborota eso el calor. Ha hecho tanto que en estos días no se puede…
Mi aliento repta en tu vientre donde sólo habita tu presencia Mi boca escribe con otros labios el libro que leen tus ojos…
Malco Razón no sentía como los demás. Cuando le llegaba la ansiedad, la angustia o el amor no le revoloteaban “maripositas en el…