Skip to content

La parca soledad

Que tus ojos fallen bajo el peso de mis manos.

Que mi nombre te haga estallar la lengua, que tu sexo húmedo de miedo me recuerde.

Que revientes de frío.

Que una sombra te ampute el día que viene.

En una vida anterior fui encargada de un videoclub en Ciudad Juárez, actriz de teatro: bolero, ángel, diabla, preciosa ridícula, cantante, abogada, mujer fatal, vividora, loca, desahuciada, princesa, bruja, rata bailarina, niña, niño, tortuga, anciana…; modelo, ayudante de un mago y faquir, vendedora de amuletos cósmicos en ferias del pueblo, vendedora de tiempos compartidos, asistente de un psiquiatra bebedor, mesera con escote amplio, telefonista de call-center, paseadora de perros, guionista, correctora de estilo, redactora publicitaria y estratega de contenidos web. Ahora vivo reencarnada en mí.

Anterior
Siguiente

No pares, ¡sigue leyendo!

Confianza

Confianza

Uno, dos, tres pasos. Lento, muy lento. Podría gastar toda la mañana en darle una vuelta completa al patio. Descanso cada diez o…

La vela

Grasa

No te preocupes hijo, podrá faltar la electricidad, podrá faltar la comida; los hombres podrán tornarse unos contra otros y la obscuridad podrá…

Caramelos de mantequilla

Grasa

Con su cara llena de alegría y un vestido blanco que le hacía ocultar la gordura, Carlota salía a asediar a sus próximas…

Volver arriba