Skip to content

La parca soledad

Que tus ojos fallen bajo el peso de mis manos.

Que mi nombre te haga estallar la lengua, que tu sexo húmedo de miedo me recuerde.

Que revientes de frío.

Que una sombra te ampute el día que viene.

En una vida anterior fui encargada de un videoclub en Ciudad Juárez, actriz de teatro: bolero, ángel, diabla, preciosa ridícula, cantante, abogada, mujer fatal, vividora, loca, desahuciada, princesa, bruja, rata bailarina, niña, niño, tortuga, anciana…; modelo, ayudante de un mago y faquir, vendedora de amuletos cósmicos en ferias del pueblo, vendedora de tiempos compartidos, asistente de un psiquiatra bebedor, mesera con escote amplio, telefonista de call-center, paseadora de perros, guionista, correctora de estilo, redactora publicitaria y estratega de contenidos web. Ahora vivo reencarnada en mí.

Anterior
Siguiente

No pares, ¡sigue leyendo!

Ciudad

Ciudad

Prisioneros ilusos de esta selva cotidiana: México. Clavamos las huellas quemadas del Cuauhtémoc no blanco sino negro que llevamos dentro. Y navegamos ciegos,…

Inundaciones claras

Espíritu

Mi aliento repta en tu vientre donde sólo habita tu presencia Mi boca escribe con otros labios el libro que leen tus ojos…

Volver arriba