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La pista de los caracoles

Imagina una pared llena de caracoles de mar llamándote a lo lejos con un canto, casi un susurro. ¿Lo tienes?

Ese lugar es la casa de mis vecinos y ese muro evoca la imagen de un marino que, según cuentan los viejos, fue raptado por el profundo océano.

No saben si fue una ola la que lo abrazó o si el color lo condujo al agua; de lo único que están seguros es que al poner un terso caracol en tu oído puedes escuchar las palabras de aquel hombre: pistas, melodías que te conducirán a la infinidad celeste, donde él está.

 

Escritora. Observadora de la vida y los detalles. Me gusta compartir lo que veo, escribir con un ojo en lo real y el otro en lo imaginario.

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Pena

Cuando la lluvia se te enrede en las botas como alas y meteoros no desistas. Tampoco temas de la luna aplastante que se yergue a tus espaldas, ni a las temerosas brisas que se enrojecen como lenguas extranjeras. Ni al temor de las piernas cuando el miedo agita sus banderas terribles, ni al ocaso y sus colmillos despuntando en tu cara los instintos.

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