Tu mirada, horizonte de tierra encubierto, ínsula de la más aguerrida sequía y tú, un hombre tan solitario como lo es un desierto sin sol. Nuestro futuro entonces es incertidumbre que lo anega todo.
No pares, ¡sigue leyendo!
La sed inextinguible de los extramuros
«Van ganando uno cero. »Mira negrito, definitivamente no hay lugar más cómodo en el cuerpo para sostener un cuchillo que entre las nalgas,…
El juego circular, las trampas
Las puntas de los dedos, las palmas. El ojo fragmentado en un gesto de aguja y sólo algunos hechos. El recuerdo del tacto…
El suspiro de Kokoshka
-Mira, Katia, eso que ves allá a lo lejos, no es una pintura, sino tu querido Moscú. -¿Lo dices en serio? Jamás creí…




