Skip to content

Las nubes

Recordé cuando me gustaba girar muchas veces mientras miraba al cielo.

Cuando me dejaba caer en el jardín y la tierra y yo nos movíamos y me reía a carcajadas por quedar a merced del vaivén.

Cuando me quedaba viendo por horas a las nubes que pasaban por las esquinas de los edificios y la Tierra y yo nos volvíamos a mover porque el cielo nos caminaba y yo me mareaba.

O como cuando le pedía a un adulto que me tomara de las manos y me diera vueltas muy fuerte. Como también me sucedía cuando yo me daba muchas marometas seguidas y me quería levantar y me caía y me llegaba la emoción del mareo una vez más.

Recordé todo esto, después de trabajar, encerrada en un coche como otros cientos de vehículos.

Y los semáforos que continúan sin funcionar mientras la tierra y los niños persiguen el movimiento.

Escritora. Cafeinómana, observadora, insomne. De ser trapecista caminaría todo el tiempo por las orillas.

Anterior
Siguiente

No pares, ¡sigue leyendo!

Inundaciones claras

Espíritu

Mi aliento repta en tu vientre donde sólo habita tu presencia Mi boca escribe con otros labios el libro que leen tus ojos…

In memoriam

Llamada

Las bajas obsesiones bullen en bajo. Hierven con la paciencia del universo a través de eones para luego estallar en cataclismos, sismos, explosiones,…

Volver arriba