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Malviaje

¡Cálmate, cabrón! Te digo que va a estar bien. A mí ya me pasó una vez, sí se siente de la chingada pero de eso no pasa.

[…]

Que no, neta no se va a morir, ese pedo es sólo que su cuerpo apenas se está deshaciendo de toda la mierda que se metió.

[…]

Levántale la cabeza con cuidado. No mames, no. Así no, sólo ponlo de tal forma que escupa el pinche vómito. Que se le salga toda la ponzoña.

[…]

¿Ya cabrón? ¿Te sientes mejor? No mames qué pinche sustote nos metiste. Te pasas de verga. No güey, obvio yo no saqué tus cosas, tuvimos que salir en chinga por culpa de tus pendejadas.

 […]

Sí pues sí, a este cabrón lo que le hace falta es bajarle a su desmadre unos cuantos días. Imagínate por lo que pasó su  pinche sangre toda la noche.

[…]

Pero te encanta andar caminando en la pinche línea. Nomás no agarras el pedo.

[…]

Ya carnal, mira… aliviánate. Dale las tres y verás cómo el mundo se arregla bien cabrón.

 

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Escritor. Hombre bueno, de mal genio. Escribo, leo, vendo, imagino y fumo cosas.
Escritor/Ilustrador. Diseñador gráfico alma vendida, hedonista de bolsillo vacío, activista de la pereza y los vicios solitarios, nacido en tierra de nadie Santiago de Cali, prosperó en la vida alegre y fue criado en modo experimental, casi como un hámster de ritmos tropicales, con la ternura y los dientes necesarios para dar un par de puñaladas de cariño y el justo pelito afelpado de la embriaguez. Cree que el juicio es una trampa, la cerveza es una dicha y el humor confunde al tiempo; cree que el dinero es para los amigos, los genitales para el viento tibio y un vaso de licor con hielos para mantener el equilibrio en cualquier ocasión que valga la pena. Dibuja desde siempre, con disciplina de borracho -tinta y mugre- y nunca termina nada, no sabe de finales ni de principios ni de la ciencia exacta del éxito. Pero sabe caminar por ahí, encontrando compinches que han iluminado las vueltas de su vida, y le escuchan sus teorías de viejo impertinente, iconoclasta y prostático, a cambio del poco tiempo que nos queda. Amén.

No pares, ¡sigue leyendo!

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