Saltear al contenido principal

Mollusca

Estéril de pensamientos me encuentro aquí sumergida en el vacío de una arquitectura diseñada para almas muertas. Respiro entre mis coágulos de sombra por donde se escurren el miedo y los instintos. Me siento como un archipiélago en la orilla de un mar sin olas.

Mi imaginación difiere de esa realidad monocroma donde se asoman los que quieren juzgar todo. Por momentos tengo la sensación de que una jauría me vigila al otro lado y la impaciencia me consume al escuchar sus respiraciones.

La garantía de lo incierto viene acompañada de sensaciones que me obligan a convertirme en un molusco que se oculta bajo un caparazón de cabellera negra.

No hay salida para el tamaño de mis nervios, apenas una diminuta puerta me hace compañía y pareciera que de un momento a otro va a desaparecer.

He decidido encerrarme en mí misma porque perdí la fe en la humanidad aunque mi cuerpo me pide a gritos salir corriendo.

Loading
Álvaro Buenaventura
Lleguemos a un acuerdo, tú me lees, yo te escribo. «Había noches en que todo el mundo estaba como esperando algo y yo me sentía como un nómada fracasado, de esos que van a todas partes sin llegar a ningún lado.» Escribo «adios» sin acento para que no suene a despedida.
Ilustradora. Vendedora de sueños, trompetista en el circo de la mariposa, a veces maga. También pinta y hace flan.

No pares, ¡sigue leyendo!

Herida de mujer

Primero fue el texto

Cuando la niña terminó de leer las últimas páginas de un libro que nadie le había prohibido pero que sabía le estaba vedado,…

Síndrome del conejo blanco

Futuro

Zoom, zoom. Nadie podía percibir su rostro, apenas y se sentía una leve brisa de la velocidad con la que se movía aquel…

Volver arriba