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A mi muerte, a la que me toca

A todos nos toca una sola muerte, una muerte para nosotros solitos, esta es la mía, le gusta cocinar para mí y platicar conmigo, le agrada hacerse trenzas y vestir de colores. Mi muerte tiene las tetas grandes.

Quiero decirte que me siento joven,
que mi sangre está limpia y mi cara es feliz
como nunca será y como nunca lo fue.
Hoy no me preocupas. Estoy empezando a conocerte.
Te veo de frente y no me asustas, te doy los buenos días y las buenas noches
como a todos mis amigos. Te deseo lo mejor y sigo mi camino.

Me gusta venir a tu casa y ver como cocinas,
tus enormes cacerolas de colores,
tus vestidos floreados de primavera,
tus blancos camisones nocturnos que remarcan tu silueta.
Me gusta mucho venir a tu casa a platicar contigo,
hasta entrada la tarde cuando te sueltas el cabello y sales a trabajar.

Siempre me despides con un abrazo y me voy a mi casa contento
a terminar mi trabajo, a ver a mi familia, me voy cantando.
Un día me quedaré contigo, no volveré a ver a quienes quiero.
Pero no me preocupa,
ellos sabrán por lo que les cuento de ti,
que estaré muy bien cuidado.

Texto de Cristian Celis

Ilustración de Brnd Hnjs

Primero fue La ilustración
Tema: Tempestad

Texto de Cristian Celis

Ilustración de Brnd Hnjs

Primero fue La ilustración
Tema: Tempestad
Otro día
Antes de la lluvia
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