Saltear al contenido principal

Olvídate de todo

«Lo primero que hay que hacer es dejarse de bobadas», me dijo mi madre cuando cumplí 7 años.

«Olvídate de que las hadas existen, olvídate de que el ratón te trae dinero cuando se te caen los dientes, olvídate de Santa Claus, olvídate de todo.»

Y sí, me olvidé de todo menos de las hadas, ellas me persiguen todo el tiempo, siempre que salgo a colgar la ropa están ahí, cuando abro la ventana para fumar un cigarrillo están ahí; lo mismo cuando saco a pasear al perro, él también se da cuenta, les ladra hasta quedar afónico. Sé que ellas son buenas pero mi canino amigo percibe algo más que yo todavía no logro adivinar; él sabe que esas pequeñas criaturas no son de fiar. Por ejemplo, ayer cuando salí a tirar la basura sentí un pellizco en una de mis pantorrillas, de primera instancia pensé que me había picado un algo, una abeja, una hormiga, una araña, qué sé yo. Cuando levanté el pantalón para ver qué era, me di cuenta de que tenía a una hada prendida de mi piel, mordisquéandome con esos agudos dientes que podría jurar eran los de una lagartija.

Lo que hice después fue tomarla con la punta de mis dedos, como si fueran una pinza y la acerqué a mi cara para preguntarle viéndola a los ojos de qué se trataba todo esto. Ella me dijo con una sonrisa que todo esto no era más que un sueño y que me dejara de bobadas.

Loading
Álvaro Buenaventura
Lleguemos a un acuerdo, tú me lees, yo te escribo. «Había noches en que todo el mundo estaba como esperando algo y yo me sentía como un nómada fracasado, de esos que van a todas partes sin llegar a ningún lado.» Escribo «adios» sin acento para que no suene a despedida.
¡Hola! Soy Esther. Nací y crecí en el norte del país, donde la bonita tradición del shopping, el cable en inglés, la artesanía mexicana, el anime del 7 y la música de los Beatles marcaron mi adolescencia y mi trabajo. Enjoy.

No pares, ¡sigue leyendo!

Celestino Tipocholo observa la ciudad desde el cielo

Ciudad

Guáchate nomás cómo se topa el barrio desde arriba. A todo dar. Malo que no semos águilas para vidiar a las vecinas arreglarse,…

La incertidumbre del amor

Incertidumbre

El sol brillaba en todo su esplendor iluminando con sus rayos el jardín. El aire era caliente y los insectos zumbaban acompañando el…

Ilusiones

Incertidumbre

Ahí estaba nuevamente la joven aquella que no hacía más que llenarle de rocío los pensamientos esternónicos y salivosos. Parada en la barra.…

Volver arriba